Me niego a que tengamos que encerrarnos nuevamente en casa. Las mujeres no hemos salido del ámbito doméstico para que nos vuelvan a meter allí, para no poder salir solas a la calle. No puedo decirle a mi hija dentro de unos años que no salga por la noche mientras sus hermanos sí lo hacen. No, no puedo negarle que vaya a un puesto de trabajo para el que tenga que salir de casa a las seis de la madrugada porque yo también lo hice. Porque muchas lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo. No podemos condicionar nuestras vidas por miedo.
Esto no significa que no tengamos precaución. Por desgracia. Sería maravilloso que nunca nadie nos hiciese daño pero no es real. Yo nunca me he sentido agredida ni atacada cuando he salido a correr de noche y , sin embargo, sí he tenido una situación desagradable en un parque a plena luz del día mientras yo tomaba el sol. Sí, y también me han robado la cartera por el día. Nadie está libre de agresiones en ningún momento. Pero lo cierto es que por la noche somos más vulnerables.
Algunos datos sobre las agresiones o abusos sexuales
Vale, me centro en esto porque realmente, y así me lo hicisteis saber, el mayor miedo que tenemos las mujeres es que nos agredan sexualmente. Probablemente porque muchas, en algún momento, hemos vivido alguna situación incómoda de abuso (tocamiento de trasero en un bar, beber alcohol y que alguien haya intentado sobrepasarse, que te sigan hasta la puerta de tu casa, frases obscenas sin venir a cuento). Sí, estas situaciones son abundantes, son reales y son un abuso.
Según publicó el Consejo Europeo en 2017: una de cada tres mujeres en la UE había sido víctima de violencia física o sexual desde los 15 años; una de cada veinte había sido violada; más de la mitad (55 %) de las mujeres había sufrido acoso sexual; una de cada tres había sufrido abuso psicológico por parte de su pareja y la misma proporción había sufrido violencia física o sexual por un adulto durante la infancia.
Por tanto, y debido a que estas situaciones son abundantes, es normal que sintamos miedo si estamos solas en algunos lugares o a algunas horas. Las cifras de denuncia por delitos sexuales suben cada año y probablemente seguirán haciéndolo unos años más, no porque haya más casos sino porque antes no se denunciaban. Actitudes que antes estaban normalizadas han dejado de estarlo. Y además, se calcula que más de la mitad de las agresiones siguen sin ser denunciadas.

En domicilios, portales y garajes
Pues aunque la calle nos da mucho miedo, la realidad es que la mayoría de agresiones en nuestro país se producen en esos tres espacio. Las advertencias que siempre nos han hecho han sido enfocadas a alejarnos de extraños cuando, según los expertos, las violaciones se producen por parte del entorno más cercano. «La mayoría de las agresiones sexuales con penetración son cometidas en el ámbito privado, en el hogar o en entornos familiares, o de confianza, que todos consideramos como «seguros»», afirman desde AMUVI. «Se denuncian mucho más las agresiones de un desconocido, por asalto, que las de nuestro entorno. Cuando se sufre una violación, nos asalta la vergüenza, es de los pocos delitos de los que la mujer se siente culpable».
Según figura en el Informe sobre Delitos contra la Libertad e Indemnidad Sexual del Ministerio del Interior respecto a 2017, el mayor número de agresiones se produce en viviendas y anexos como ascensores, rellanos de la escalera, garajes, portales o trasteros. El segundo lugar donde más se producen los delitos sexuales es en espacios abiertos como descampados o parques, y después en las calles.
Miedo a correr sola, ¿qué puedo hacer?
Podemos hacer cosas para sentirnos más seguras, para intentar no ser blanco fácil pero obviamente, lo que hagamos no es garantía de que no vaya a suceder nada. Aquí os dejo una serie de cosas que os pueden ayudar:
- Llevar el móvil: siempre, siempre salgo a correr con el móvil (anudado además a la muñeca por si intentan quitármelo). No evita nada pero sí podría avisar si me viese en una situación que considero incómoda.
- Recorrido: como es lógico, mi recorrido por el día no es el mismo que durante la noche. Evito los parques, calles no transitadas o con poca iluminación y voy por paseos donde sabes que siempre hay personas, o bares abiertos.
- Apps de localización o ubicación real en Whasapp: si os sentís más tranquilas así, hay aplicaciones (whatsapp también tiene esa opción) en la que otra persona puede ver tu ubicación en tiempo real, de manera que, si hacéis un parón no esperado, la otra persona lo sabrá. No sirve para evitar que te pase algo pero sí para reaccionar con rapidez.
- Grupos de entrenamiento: en casi todas las ciudades existen grupos de personas que quedan para correr. Yo misma entreno con un grupo un día a la semana.
- Sincronizadas: es una plataforma digital que pone en contacto a mujeres que quieren salir a correr juntas, a cualquier hora y por cualquier lugar. Se pueden crear grupos de corredoras o unirte a aquellos que más te interesen según las necesidades de tu día a día.
Espero que os hayan servido u os puedan servir estas ideas. Obviamente, cuando hablé de esto en Instagram, hubo aportaciones sobre llevar las llaves en los puños, o spray u otros objetos para defenderse. Si eso hace sentirse a alguien más segura, no tengo nada que decir aunque no recurro a ello. Sí me planteo hacer un curso de defensa personal. En cualquier caso, lo último que debemos hacer es dejar de hacer aquello que queremos y que nos hace felices.

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