Sí, señoras. Los niños son un fastidio, un coñazo. Los niños son molestos, son cargantes, se quejan, lloran, protestan, gritan. A los niños hay que vestirles, hay que vigilarles y, a veces, hay que reñirles. Los niños no te dejan descansar, no te dejan estar tranquilo, no te dejan desconectar. Los niños te agotan, te consumen, te incomodan, te abruman, te desgastan. Definitivamente, los niños son un fastidio.
Los niños te complican la vida. Ya no puedes ir a todos los sitios que ibas antes. Tardas el doble en hacer cualquier cosa. No puedes ir a la playa a estar tranquilo. No puedes dormir todo lo que tu cuerpo te pide. No puedes ir a un sitio donde haya que estar en silencio. Con los niños no dejas de tener preocupaciones porque los niños enferman, se quejan, lloran a veces sin saber porqué, a veces protestan por el calor, por el frío, o por el cansancio o por la comida. Resumiendo, los niños son un fastidio. Pero de los fastidios gordos.
Que te pueden jorobar cualquier día de vacaciones, o cualquier comida o reunión familiar. Que te llevan al límite. Que a veces sacan lo peor de ti. Y te vuelven loca. Y a veces quieres desaparecer, o que alguien venga y se los lleve un rato. Porque hay días en que la vida con niños se hace bola y se atasca y te das cuenta lo mucho que se te ha complicado todo.

Pero, ¿sabéis por qué todo esto no importa y se te olvida? Porque los niños son auténticos, no tienen doblez, no juzgan. Los niños viven. Los niños sienten y reflejan cómo se sienten sin importarles lo que piensen los demás. Los niños sonríen o lloran, tal y como les sale del alma. Los niños son sinceros. Los niños no esperan, actúan. Los niños se atreven a pedir sin reparo cuando necesitan ayuda.
Los niños te hacen sonreír si tienes un día malo. Los niños te llevan a recuerdos que creías olvidados. Los niños te tratan de tú a tú. Los niños te hacen preguntas que replantean tu vida o lo que crees de las cosas. Los niños te recuerdan de todo lo que eres capaz. Los niños dicen la verdad. Los niños no tienen prejuicios. Los niños son inocencia y no piensan mal de nada ni nadie.
Los niños llenan de vida las casas. Los niños llenan de vida la vida. Y en el fondo, nos gustaría ser como niños.
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