Los pequeños llegáis para revolucionarlo todo. Sabéis que podéis, que contáis con el beneplácito de todos, que los mayores os facilitan la vida, que os ríen las gracias… ¡y sabéis aprovecharlo! Gabriel, eres un aventajado, dos maestros tan cercanos y a la vez dispares enseñan mucho, demasiado. ¿Disciplina?, ¿qué es eso? Yo ya no tengo ganas de «discutir» contigo; y si con tu hermano mayor me empecinaba en algo, lo hacía. ¿Que no quieres dormir? Pues ya te cansarás y dormirás en cualquier momento. ¿Que no quieres comer pasta? Sí, así eres tú, que prefieres unas lentejas antes que unos macarrones. Pues oye, pues no comas pasta. Que ya no estamos para perder el tiempo y con los pequeños flaquean un poco las fuerzas, para qué negarlo. Que una no tiene la misma energía con el mayor que con el pequeño, nos volvemos más flojas.
Tienes la gran suerte de que no solo tus padres cuidamos de ti sino que también lo hacen tus hermanos, ¡anda que no es genial que tus cuidadores te dejen hacer lo que quieras! Que lo mismo te dicen que no te subas a una mesa que te jalean para que subas a una estantería, ¡y así quién demonios se va a aclarar con lo que hay que hacer! Anda que… buenos porrazos te llevas jugando con ellos, si es que, ¡cómo se puede jugar de semejante manera siendo tan pequeño! Eres desorganizado y despreocupado pero, ¿podría ser de otra forma? ¿Cómo te vas a preocupar por algo con la cantidad de estímulos que has recibido desde que naciste? Los pequeños estáis hechos de otra pasta, nada os paraliza, nada os asusta, nada os impide hacer aquello que os proponéis. Y además, sabéis que os van a poner pocas pegas, que ya os han dejado abierto el camino.

Pero los pequeños no seríais como sois sin los mayores. Ya para empezar, no os queda otra que llevar su ropa y eso marca, rara vez vais de «punta en blanco». Pero eso es lo de menos, porque allí estás tú, observándoles cada minuto, sin perder detalle de lo que hacen y dicen. El mayor razona, el mediano asiente o discute y tú sencillamente escuchas, y luego, ya si eso, haces lo que te viene en gana. Porque de genialidad vas sobrado, haciéndole la competencia a Rafa, que ocurrente y divertido es un rato. Y para qué molestarte en hablar, claro que sabes decir muchas cosas pero como aquí todo el mundo te entiende a la primera, pues te expresas lo justo y necesario, que si no te doy yo la galleta, ya se la pedirás a alguno de tus hermanos. En fin, tienes todavía mucho con lo que lidiar pero no olvides quiénes te han abierto el camino y hacen que tú seas, de alguna manera, el mimado de la casa.¡Felicidades Gabriel!
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