Sé que piensas que estás en una situación extraña; y no es para menos. Primero, naciste y ya tenías un referente, alguien en quien fijarte, a quien observar, a quien seguir y a quien imitar. Viniste al mundo y ya lo hiciste condicionado por otro niño, para bien y para mal. Tuviste la gran suerte de que, durante un tiempo, todos los ojos estuvieron puestos en ti. Y es que existió una época en la que fuiste el pequeño de la casa. Eso, lo sabes, tiene muchas ventajas y saliste triunfante en tus «disputas» con tu hermano mayor, que es el que siempre cede. Sin embargo, aquello fue temporal y duró poco, muy poco. De repente, un día, dejaste de ser el benjamín de la casa para quedarte ahí, en medio, sin saber muy bien cuál era tu papel. Y eso no es fácil; dejar de ser el bebé de la casa es un paso difícil de asumir, y así lo demostraste con tus rabietas poco antes de la llegada de un nuevo hermano.
Los medianos sois los «niños sandwich» y eso debe ser complicado. Hay una época en la que tenéis la necesidad de llamar la atención, supongo que es lo normal cuando estás entre dos aguas. El mayor siempre suele ser un referente y es el primero en hacer muchas cosas. Y el pequeño es un bebé al que todo el mundo mira. Por eso, hijo, buscaste recursos continuamente para hacerte notar. Dice el refrán que «el hambre agudiza el ingenio» y contigo se cumple perfectamente el dicho. Estar en medio te hace ser más divertido y gracioso, te hace especial. Por eso, yo me casé con un mediano 😉 Eres creativo, genial, buen comunicador y, en tu caso, la bondad es tu fuerte.

Seguir a un mayor, al que continuamente vigilas, y estar pendiente de un pequeño te ha convertido en un excelente negociador y hace que te relaciones con niños de todas las edades; te adaptas igual de bien a los juegos de un bebé como a los de los mayores. Es más, tienes la gran suerte de que, no sólo tienes amigos en tu clase, sino que además te has convertido en uno más del grupo de colegas de tu hermano mayor. Y eso es genial, te has creado una maravillosa red de defensores en el colegio que te trata de tú a tú. Como ves, eres un privilegiado, no está tan mal eso de estar en medio. Y lo mejor de ser el mediano es, sin duda, que eres el punto de unión entre hermanos. No me digas que eso no es maravilloso. ¡Feliz tercer cumpleaños, Rafa!


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