Hoy os dejo la única receta «dulce» que sé cocinar. Se trata de una tarta de chocolate y galletas que se hace en pocos minutos y que además no necesita horno. Vamos, que no puede ser más fácil. Además, está riquísima; cada vez que la hago para algún evento, triunfa.
Y como es muy sencilla de hacer, es posible que tengáis todos los ingredientes en casa: galletas tipo María, tableta de chocolate para postres, azúcar, mantequilla, huevo y leche. Nada más.
1- Fundir el chocolate; yo le echo un poquito de leche.
2- Mientras se derrite, batid en un bol el huevo y mezclad con 3 o 4 cucharadas grandes de azúcar y con otras tantas de mantequilla. Batid bien la mezcla.
3- Lo siguiente es mezclar el «mejunje» de huevo, mantequilla y azúcar con el chocolate fundido.
4- Ponemos leche en un plato hondo y vamos mojando en ella las galletas. Después de bañarlas en leche unos segundos, las metemos en el potingue de chocolate y las vamos colocando pegadas una a otra en la fuente o bandeja donde vayamos a presentar la tarta.

La leche hace que el chocolate resbale así que el aspecto ahora no es muy bueno.
5- Vamos colocando las galletas en la bandeja en la disposición que queramos y la cantidad de galletas que apetezca (suelo usar dos paquetes y comen unas 8-10 personas). Después, se utiliza el chocolate sobrante, que será bastante, para cubrir la tarta.
Y directa a la nevera unas horitas. Yo sé que ahora se lleva mucho eso de las tartas coloridas y trabajadas, y me parecen unas artistas las que las hacen. Pero no todas tenemos ni tiempo ni maña para tal cosa y al final, una tarta es para comer, así que os aseguro que ésta tan casera desaparecerá rápidamente 😉

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