Etiqueta: viajar con niños

  • Carcasona, una ciudad medieval de ensueño

    Carcasona, una ciudad medieval de ensueño

    Este era el post que me quedaba pendiente de nuestras vacaciones de verano. Como el viaje a Francia lo hicimos en dos tandas, aprovechamos y conocimos Carcasona, una ciudad medieval de ensueño de la que nos habían hablado varios conocidos y amigos. Y tenían razón con todo lo que nos habían dicho, es preciosa. Está en la región Languedoc-Rosillón, al sur del país, a medio camino entre Perpiñán y Toulouse; vamos, relativamente cerca de la frontera con España, por lo que tampoco es un destino muy lejano para algunas provincias de nuestro país. La verdad es que ya desde lo lejos prevés que aquello merece la pena porque es imponente. Es una ciudad amurallada en lo alto de una colina que está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y como curiosidad, fue escenario de la película Robin Hoood.

    A la parte de la ciudad amurallada no se puede acceder con coche pero hay párkings exteriores donde dejar el vehículo, aunque creo que baratos no eran. Bueno, en Francia, los precios de las cosas en general son superiores a los de España. Como os podéis imaginar es un lugar muy turístico, de hecho, es la quinta ciudad más visitada de Francia. Nosotros, al ir con los niños, decidimos caminar entre sus calles sin hacer la visita pagada, porque nos interesaba ver el ambiente, recorrer una parte de las murallas y ver la maravillosa Basílica de Saint-Nazaire, aunque recuerdo que el mediano tuvo una rabieta que nos hizo entrar por turnos a maridín y a mí.

    Fotografía de Historia de las civilizaciones

    Comimos en la propia ciudadela, donde hay muchísimos locales, terrazas, restaurantes donde tomar algo. La verdad que, al ser cinco, en cuanto vimos una mesa libre en un sitio que ponían un poco de todo. Allí es muy típico el cassouletun guiso de alubias blancas con distintas partes de carne animal… Pero con el calor, no era muy apetecible. Y aunque elegimos al tun tun por aquello de que los niños ya sabéis que haciendo turismo enseguida se cansan, vimos sitios chulos y algunos como escondidos, de verdad, una pasada. Merece la pena.

  • En playa América (Vigo) y su parque acuático

    En playa América (Vigo) y su parque acuático

    El fin de semana pasado visitamos Galicia, en concreto Vigo, donde viven unos amigos. Ya os adelanto que el clima de esa zona no es el mismo que os encontraréis en Asturias, Cantabria, País Vasco o el norte de la misma Galicia. En el sur hace más calor y más sol; además, la zona de las Rías Bajas es preciosa. Turismo no hicimos porque, cuando vamos, es para estar tranquilos, pero el sábado disfrutamos de un día intenso de playa y los niños, como siempre, encantados. Estuvimos en playa América, en Nigrán. Es un arenal de casi dos kilómetros, tiene bandera azul y está en zona urbana, por lo que el acceso es fácil y hay restaurantes para comer. Y como veis en fotos, es una playa preciosa y, con marea baja, enorme. No sé cómo estará en agosto pero ahora en julio, en pleno fin de semana, había bastante gente pero sin sensación de agobio, como ocurre en otras playas urbanas.

    IMG_20160723_112652
    Vistas de Bayona al fondo

    IMG_20160723_131752

    IMG_20160723_131218

    IMG_20160723_131315
    Haciendo volar un avión que compramos a un vendedor ambulante por dos euros, ¡menudo invento!

    Por la tarde fuimos un rato al mini parque acuático que han instalado en la zona. Como os podéis imaginar, es algo temporal y, por tanto, hay cuatro cosas contadas: tobogán, hinchables, piscina poco profunda y un simulador de olas para hacer surf (niños de más de once años). Pero vamos, está muy bien para pasar un rato; se paga 3 euros por bajar el tobogán en tres ocasiones y podéis tiraros con los niños si ellos solos no se atreven. Y los hinchables cuestan 2 euros y pueden estar 20 minutos.

    Screenshot_2016-07-26-00-53-53

    PicsArt_07-25-11.28.05

    IMG_20160723_181431

    Y si queréis una recomendación gastronómica, os digo que Porto Dos Barcos es de lo mejorcito para comer o cenar pescado y marisco, lo de las almejas es espectacular. Está en Oia, en la carretera que va de Bayona a La Guardia, por la costa. El restaurante estéticamente no es nada del otro mundo pero su ubicación al lado del mar hace que puedas tener unas vistas impresionantes.

    IMG_20160723_221515

    Y gracias por vuestros comentarios ayer en rrss. Estaré un poquito más desconectada porque he vuelto a trabajar a la televisión, aunque sólo unas semanas.

  • En el Parque de Atracciones de Madrid

    En el Parque de Atracciones de Madrid

    No soy yo muy dada a la queja, pero las cosas hay que decirlas, las buenas y las no tan buenas. No teníamos en mente ir al Parque de Atracciones de Madrid, más que nada porque creíamos que ir al zoo podía ser mejor plan dadas las edades de nuestros niños… hasta que vimos que estarían en el Parque los personajes de la Patrulla Canina (lo que no sabíamos es que al día siguiente, en el centro de Madrid, nos los íbamos a encontrar gratis 😉 ) Así que, blanco y en botella, porque imaginábamos que se morirían de la emoción. Eso sí, no os esperéis gran cosa, ni espectáculo ni baile; están Chase y Marshall para hacerse fotos con los niños pero… obviamente hay cola. Como en todo.

    IMG_20160325_124735
    Lo que es está claro es que les hizo ilusión.

    Lo sé, nada nuevo bajo el sol pero, ¿realmente hay que hacer esperas de más de una hora? Y para mi sorpresa, y cabreo, todo hay que decirlo, parte de la culpa la tiene una modalidad de entrada que se llama Speedy Pass, que igual ya todas sabéis que existe pero yo no tenía ni idea, en la que pagas más dinero pero no esperas colas. Total, que allí te encuentras, esperando y viendo cómo más de la mitad de los sitios de las atracciones son para aquellos que han pagado más (lógico) mientras las colas en las que tú estás no parecen disminuir nunca. Y señores, esto es un sitio pensado para niños y gente joven en el que cada adulto paga más de 30 euros y cada niño de más de un metro, casi 25 euros. Es decir, una familia de cuatro se planta en más de 100 euros. Por supuesto, si vas una vez en la vida igual te compensa pagar ese plus y evitarte las colas pero.. ¿y si todo el mundo hace lo mismo?

    parque atracciones madrid
    Mirad las caras de los niños tras casi una hora de cola.

    Dicho esto, y reconociendo que me parece un planazo, creo que a partir de los 5 años es cuando más lo disfrutan. Alfonso mide 1,20 cm y pudo subirse en todas las atracciones de la zona infantil mientras que Rafa, que mide 1 metro, estaba más limitado y no pudo subirse en ningún tipo de coche (ni de choque ni de circuito) y en todo lo demás lo hizo acompañado. Aún así, subimos en el tren de Ticket y Toc, que es un poco montaña rusa, y el pobre pasó un mal rato mientras el mayor iba partido de la risa, así que os podéis hacer una idea de que un par de años es una diferencia importante para disfrutar poco o mucho del parque de Atracciones. Lo digo porque hay veces que nos apetece llevar a los niños a hacer algunos planes y luego nos damos cuenta de que era pronto. Así que compensa que vayan más creciditos.

    IMG_20160325_135422

    IMG_20160325_155426
    Sí, no son alucinaciones, son las mochilas (poco útiles pero muy monas) de la Patrulla
    IMG_20160325_172924
    Circuito de las Tortugas Ninja
    IMG_20160325_122021
    El Tiovivo es la atracción que nunca falla para los más pequeños
    IMG_20160325_131013
    Ese momento en que por fin nos subimos al tren.

    En fin, que Alfonso lo pasó como los indios. Mi recomendación es que, si podéis, evitéis ciertas épocas y fechas y así tendréis menos posibilidades de encontrar mucho jaleo y evitaréis tantas colas porque, por mucho que nos moleste, me da que los parques temáticos van a seguir exprimiendo al máximo el tirón y no van a reducir la venta de entradas. ¿Habéis estado ya?

  • Viajar con niños: alojamientos

    Viajar con niños: alojamientos

    Estoy continuamente hablando de planes, excursiones, viajes y toda la logística de nuestros desplazamientos y nunca os cuento ni os enseño en el blog la mayoría de los sitios donde nos alojamos. Vamos a ir por partes, que el tema da para mucho porque depende un poco de las circunstancias:

    1. Casas ajenas: el hecho de que maridín sea de Zaragoza, hace que nos desplacemos con cierta frecuencia a la capital aragonesa. Allí, por supuesto, nos recibe con los brazos abiertos (y comida por doquier) mi suegra. Es, sin duda, la opción más barata y, cuando teníamos sólo un hijo, muchos de nuestros amigos repartidos por la geografía española, nos invitaban alegremente a sus hogares. Pero claro, ahora somos cinco y es una opción que ya no es factible. Porque la realidad es que no tenemos amistades que vivan en Buckingham Palace o residencias similares. Conste que aceptamos propuestas 😉 Y vale, este verano tuvimos suerte y una tía lejana nos dejó en Cádiz su casa porque ella no iba a estar allí.

    2. Apartamentos: con sinceridad,  ahora mismo es la opción más viable cuando viajas en familia. Lo de los hoteles, salvo que vayamos en pareja (es decir, casi nunca) apenas lo tenemos en cuenta porque no nos resulta cómodo. Al final, con los niños necesitas más espacio del que te ofrece una habitación común y, por supuesto, ahora que tenemos tres hijos, ya necesitaríamos dos habitaciones. Por no hablar de que, cuando se trata de un viaje largo, necesitamos cocina para preparar comida al más peque. Y por supuesto, porque así podemos cenar tranquilamente ya que, cuando viajamos, salimos a comer y hacemos excursiones o visitamos sitios así que por la tarde ya estamos todos cansados. Por eso, la opción de alquilar apartamentos es la más práctica, sin duda alguna. Antes buscaba en Google, ahora lo hago en Hundredrooms, un comparador de precios (de muchas webs conocidas como 9flats, Airbnb, Booking…) de apartamentos de playa, rurales, en el centro de las ciudades… También casas completas o  habitaciones individuales…

    3. Casas rurales: Esta es nuestra opción cuando vamos con amigos y nos juntamos con muchos niños. De esa manera, los peques pueden acostarse a horas prudentes y los adultos podemos tomarnos unas copas y «trasnochar». Y por el día hacemos alguna barbacoa, paseamos por el campo, hacemos alguna excursión si el tiempo acompaña y los niños tienen jardín para estar jugando si decidimos no movernos. Solemos juntarnos con amigos de maridín dos o tres veces al año y la verdad es que es un planazo. Además, ya sabéis lo que nos gusta a nosotros estar al aire libre, es lo que tienen las fierecillas 😉

    DSCN6352
    En verano, si encima puedes coger alojamiento con piscina, ya es para nota.

    Y éstas son básicamente nuestras alternativas cuando viajamos, aunque la primera ya sólo es la casa de mis suegros y, con suerte, algún préstamo esporádico que, por cierto, agradecemos mucho 😉  ¿Dónde os alojáis cuando vais de viaje con los peques?

  • Qué hacer (y qué no) con niños en Lisboa

    Qué hacer (y qué no) con niños en Lisboa

    Lo tengo clarísimo, volveré a Lisboa. Pero sin niños. No os voy a engañar, no es la ciudad más idónea para hacer turismo con peques, tiene demasiados inconvenientes en ese sentido. Pero como éste es un blog para madres y de todo se aprende, voy a sacar el lado bueno de la capital portuguesa, preciosa por cierto, para daros algunas ideas si decidís ir allí con los churumebeles. Que luego yo soy la primera que me los quiero llevar a todas partes. Vamos allá. ¿Qué hacer en Lisboa con los peques?

    IMG-20150817-WA0002

    1.Subir en barco: Si vas a conocer únicamente Lisboa, lo lógico es que te alojes en un hotel en el centro. Pero con niños, lo habitual es que te hospedes en otras zonas y, teniendo en cuenta el tráfico de la capital, os recomiendo que ni se os ocurra ir en coche. Una de las mejores ideas es llegar a la ciudad en barco. Nosotros estuvimos una semana completa en Portugal en una casa que alquilamos con amigos en Caparica, con lo que nos acercamos en coche hasta Seyxal, donde cogimos un barco para cruzar el río. Son sólo 15-20 minutos y a ellos les gusta mucho el plan.

    DSCN6299
    Esperando el barco en Seyxal.

    2. Coger el famoso tranvía: ¡Ojo! que no es fácil. Fuimos en agosto (entre semana) y hubo varios trenes que pasaron por delante de nosotros sin parar porque venían a tope. Y cuando conseguimos subir, lo que se dice cómodos, no íbamos precisamente. Pero es cierto que es toda una experiencia para ellos y, para el álbum familiar, queda muy bonito 😉 Creo recordar que el precio del billete es de 2,85 euros.

    IMG-20150820-WA0009-1
    Menudo estrés para subir 4 adultos, 7 niños y dos sillitas.

    3. Ir en Tuk Tuk: creo que es el término adecuado, o el que usan allí, para referirse a una especie de coches de distintos tamaños, formas y colores. Ya os digo que, para ellos, fue el plan más divertido del día, con diferencia. Es más, los adultos no pudimos parar de reírnos. Cierto es que, al ser dos familias, nos subimos en dos tuk tuk y, como los conductores eran muy majos, se iban adelantando uno a la otra para que los niños lo pasaran bien. Por no hablar de las bajadas en las cuestas, era como estar en una atracción de feria, muy divertido. Tranquilos todos, que no fue en plan rallye. En nuestro caso, después de haber «pateado» bastante, queríamos volver a coger el barco y teníamos un buen trecho que, con tanto niño, se complicaba bastante. Así que conseguimos que nos llevaran a la zona del puerto desde la zona más alta de la ciudad, cerca de la Catedral. Pero este transporte no es para desplazarse de un lugar a otro sino para que, durante una, dos o tres horas (según elijas) te vayan enseñando los lugares más emblemáticos de la ciudad.

    DSCN6332

    Pues hasta aquí lo más divertido y la parte bonita para niños. Pero como os comentaba al principio del post, hay algunas consideraciones a tener en cuenta si vais de turismo con los enanos.

    1. Sillitas: no señores, Lisboa no es una ciudad nada cómoda para pasear con carrito. En la medida de lo posible, yo lo evitaría. Aunque no es fácil cuando estás acostumbrado a usarlo; Gabriel la utiliza para dormir y a mí me resulta perfecta para darle la comida. Pero también me llevé el fular; en principio, era para usar en los tramos de cuestas o calles con aceras estrechas o inexistentes (que las hay) y por no tenerle tanto tiempo sentado. Al final, Alfonso y Rafa discutían por la silla así que utilizamos el fular bastante.

    DSCN6309
    Lo de las mochilas y fulares es super práctico aunque confieso que todo lo que pude aguantar fue hora y media.

    2. Calzado: Lisboa, aparte de ser una ciudad con bastantes cuestas y empedrada, tiene muchas zonas cuyo pavimento está muy pulido y, aunque os parezca increíble, es fácil resbalar. Así que tenedlo en cuenta y llevad a los niños en playeros, olvidaos de zapatitos.

    Y esto es todo cuanto puedo contaros; ir con niños tan pequeños no facilita la labor de ver todo lo que hubiera querido, la verdad. Pero es una ciudad preciosa y caótica a la vez. Volveré. ¿Conocéis Lisboa?

  • Con niños en Burgos: consejos e ideas

    Con niños en Burgos: consejos e ideas

    Mira que soy yo de las que se lían la manta a la cabeza con una facilidad pasmosa pero oigan, cada día tengo más claro que esto de las vacaciones con niños son cualquier cosa menos vacaciones. Que si uno no quiere comer esto, que si el otro no quiere irse a dormir, que si el bebé (sí, ese que ya dormía 11 horas del tirón) no duerme más de 4 horas seguidas… Pero oye, es llegar de nuevo a casa, poner un poco de orden y aquí ya se comen lentejas sin protestar y ya se duermen rigurosamente todas las horas del mundo, ¡qué gustazo! Aún así, no lo voy a negar: estamos agotados pero los niños se lo pasan como los indios cuando hay planes distintos.

    Esta vez nos tocó ir de casa rural. Ya tenemos cierta experiencia y es lo más práctico. Sobre todo cuando nosotros aportamos tres niños y mis cuñados tres niñas (sí, en esta familia no se hizo un buen reparto 😉 ). Y aún siendo el plan más cómodo del mundo, maridín preparó rutas por medio Burgos y claro, podéis imaginaros el plantel entrando en los restaurantes con dos sillas gemelares y una individual, ver para creer.  Así que voy por partes y os dejo recomendaciones a tener en cuenta por si vais por estos fríos y bonitos lares de España. Por cierto, la casa rural nos encantó, es de lo mejorcito que he visto en cuanto a instalaciones y con un señor jardín. Dicho esto, voy por partes:

    1. Aranda de Duero: de todos los sitios que os voy a mencionar, éste es para mí del que hubiera prescindido (que nadie de Aranda se me lance a la yugular). Es que los otros lugares me gustaron muchísimo. En cualquier caso, lo que más me cautivó fue la impresionante Iglesia de Santa María la Real (que estaba cerrada) con una fachada maravillosa y me encantó su Plaza Mayor con un montón de terracitas donde tomar algo. Si sois de buen comer, os recomiendo el Mesón El Pastor. Eso sí, ya os digo que hay que subir escaleras (tienen tronas), pero vamos, eso nos pasó en todos los restaurantes a los que fuimos. Confieso que estuvimos en muy buenos sitios, ya que mis suegros invitaban 😉

    Y además del cordero, ese pan típico de Burgos está de muerte.
    20150402_181355_resized
    Un paseo por la margen del río también es muy recomendable.

    2. Lerma: en resumen, me encantó. Eso sí, la Villa Ducal está empedrada y tiene muchas cuestas. Vamos, la cuenta para ir con la Maclaren gemelar, os podéis imaginar que a maridín le van a convalidar un curso de pesas anual por semejante paliza. Lo sé, Alfonso es mayor para ir en silla pero oye, que si hay que pasear, está muy cansado. Eso sí, dale una portería y no parará de jugar y correr en dos horas, ¡estos críos! Lo dicho, vamos al lío, allí no podéis dejar de ver el Palacio Ducal (que es ahora Parador Nacional), la Colegiata de San Pedro y el monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o Convento de Santa Clara.

    20150403_182815_Burst01_resized

    3. Covarrubias: Sorpresa absoluta, no me sonaba de nada esta villa y me quedé impresionada. Tiene muchísimo encanto, os recomiendo de veras visitar este pueblo si hacéis ruta por la provincia de Burgos. También está empedrada pero sin apenas cuesta, lo cual se agradece. Paseando por sus calles os encontraréis la Colegiata de San Cosme y San Damián, que es espectacular por dentro. Para comer, son típicas las alubias rojas en Casa Galín, en la preciosa plaza Doña Urraca.

    4. Monasterio de Santo Domingo de Silos: sólo por haberlo estudiado en Arte en el colegio, mereció la pena; es una maravilla. La visita es guiada (cuesta 3,50 euros y dura unos 40 minutos) y en ella se ve el claustro, la botica y el Museo. Tuvimos la suerte de que fuese uno de los monjes el que nos lo enseñase y cómo se notaba que venía de una familia numerosísima (10 hermanos) porque fue un encanto con los peques. Oye, a ver si os creéis que soy muy cotilla. Resulta que estaba la madre del monje allí (se ve que estaba de visita) y al vernos con tres churumbeles se emocionó 😉 y obviamente nos contó detalles de su vida. Más majos ella y el religioso. Y después, fuimos a la Iglesia de San Sebastián a escuchar el canto gregoriano, suele llenarse así que es mejor ir quince minutos antes de que empiece. Y además, no sé si siempre es el mismo monje el que hace la introducción, pero tenía gracia porque decía, muy formal él, que aquello era un rato de oración y que no creía que a nadie le fuese a llamar Dios al móvil. Razón no le faltaba.

     

    5. Burgos: Yo ya conocía Burgos; de hecho, fuimos cuando Alfonso tenía unos 8 meses y nos recorrimos la ciudad de cabo a rabo así que esta vez nuestro paso por allí fue breve. Pero vamos, que a mí no me importa repetir porque me gusta muchísimo y en cualquier esquina ves algo bonito. Eso sí, el viento viene frío de narices. En cualquier caso, nos os podéis perder (en realidad, es imposible no verla) la Catedral de Santa María La Mayor, es sencillamente espectacular. Y bueno, para comer dicen que Casa Ojeda es el lugar más mítico e impresionante de la ciudad, puedo dar fe de que se come de lujo. No tienen tronas y hay escaleras pero si dices que vas con niños, lo tienen en cuenta a la hora de situarte.

    Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, en un punto intermedio entre Asturias y Zaragoza, rodeados de niños, paseando sin parar y comiendo de maravilla. Como veis, no estamos nunca quietos; en realidad, no sabemos parar. Así luego se agradece tanto la rutina. Espero que el post os sea útil a quienes estéis pensando visitar esta zona de España.

  • Vacaciones en casa ajena

    Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:

    1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.

    Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.

     

    2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.

    3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

    CAM02973
    De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.

     

    4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

    PicsArt_1419765501013
    Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.

     

    Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:

    1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.

    2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.

    3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.

    Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:

    Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando. Subir en el tranvía.
    CAM02970
    Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.
    Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.

     

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies