Etiqueta: mamá runner

  • Correr cambia la vida, ¡dos años de running!

    Correr cambia la vida, ¡dos años de running!

    Hoy hace dos años que me puse unas zapatillas viejas de deporte con la intención de correr. Ese mismo día, mi hermano Miguel se enfrentaba a su primera maratón, en Roma; creo que aquello me animó un poco. No tenía ninguna pretensión y, porqué no decirlo, ninguna expectativa ni esperanza de que aquello fuese a durar más de dos meses, que era lo que solía aguantar yo haciendo deporte cada vez que me entraba una «vena» deportista. Porque objetivamente, nunca me gustó el deporte, me movía de niña porque soy activa por naturaleza pero no, aguanté bien poco en cualquier equipo del colegio. Esa fui yo siempre, un «culo inquieto» para todo pero vaga para hacer cualquier tipo de ejercicio. No sé por qué, aquel abril de 2015 algo cambió en mí. Nada me hacía imaginar que correr cambia la vida.

    Así empecé a correr

    Ya sabéis, y siempre lo he reconocido, que empecé por cuestiones meramente estéticas. Tres kilos sobrantes de un tercer embarazo y darme cuenta de que ir al gimnasio o a cualquier clase que implicara un horario era inviable;  aquello me hizo pensar que mi única opción era algo que pudiese hacer en cualquier momento del día y que no llevase mucho tiempo. Y éso era correr: bajar al portal de casa, correr y llegar al portal de casa. Sólo media hora, que podía ser cuando mi padre se pasase por mi casa a ver al pequeño, cuando llegase maridín de trabajar… Y arranqué, no fue fácil. Al principio no le ves ninguna gracia pero definitivamente, el enganche llegó al correr mi primer carrera dos meses después. Y ya fue todo rodado.

    Correr cambia la vida

    Correr cambia la vida

    Pues sí, lo tengo que reconocer aunque me cueste. Nunca entendí a esa gente que le gustaba tanto el deporte y admito que correr es de los menos apetecibles. Pero una vez que te enganchas, no puede ser más gratificante a todos los niveles:

    • Mejoró mi autoestima: ver los cambios físicos que traen consigo este deporte es un subidón. Verte bien siempre ayuda, y no hablo de tallas ni de peso, sino sencillamente de verte bien.
    • Comer sin remordimientos: no sé si os pasa a veces que, tras daros un homenaje con la comida, pensáis que igual no deberíais haberlo hecho si queréis mantener el peso. Pues con el deporte te olvidas un poco de eso. Otra cosa es que yo ahora esté con mi lucha por reducir el azúcar, pero es una cuestión de salud, no de calorías, porque bien que le doy a los frutos secos, que de calorías también andan por las nubes 😉
    • Creí en mí misma: siempre he sido una persona con pocas pretensiones, nada más allá de querer ser feliz y llevar una vida tranquila a ser posible. Correr me ha hecho creer que soy más capaz de lo que pienso y que a veces hay que ponerse retos.
    • Encontré tiempo para mí misma: cuando empecé a correr, tenía dos niños de 4 y dos años, y un bebé de 4 meses. Llevaba 4 años y medio seguidos cuidando siempre de un bebé, uno tras otro, así que, aunque objetivamente no tenía tiempo para mí, engancharme al running fue la excusa para encontrar un rato dos días a la semana únicamente para mí.
    • Adquirí un hábito: Esto no es fácil. Conseguir un hábito saludable es una de las cosas más complicadas que existen. Y es algo de lo que estoy super orgullosa.

    Y así, sin imaginarlo, llevo dos años corriendo y seguiré mientras pueda. Ha habido momentos tan gratificantes en esto de correr, como ser capaz de hacer dos medias maratones, que el esfuerzo que a veces conlleva, me ha merecido mucho la pena. Son muchas las ventajas del running así que… espero que dure muchos años más.

  • Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Mi segunda media maratón, la primera acompañada

    Nada era favorable para que corriese la media maratón de Avilés. Las previsiones meteorológicas eran pésimas; parecía que lo que no había llovido en todo octubre, lo iba a llover el fin de semana. Eso descartaba que maridín y los niños me acompañasen, lo cual me daba mucha pena. Tampoco ayudaba que la carrera fuese en otra ciudad y además muy temprano. Mis padres y uno de mis hermanos se iban de viaje, así que tampoco podía contar con ellos para que estuviesen conmigo. Otro de mis hermanos, que una semana antes decidió que se apuntaba conmigo porque volvía del extranjero, solo dos días antes de la carrera me dijo que no podía correr por una lesión. Me vine abajo pensando en ir sola, no tanto por correr sola, que casi siempre lo hago, sino el hecho de llegar a meta y que nadie estuviese esperándome. Aún así, me hice a la idea. Sólo unas horas. Porque un whatsapp de mi hermano Alfonso cambió las cosas: su compañero de trabajo, en que tiene a media empresa corriendo, me iba a acompañar en la carrera.

    Y allí estaba yo, recogiendo el dorsal con un señor de la edad de mi padre, al que solo había visto una vez en mi vida pero con más de 80 medias maratones a sus espaldas. Y fue un acierto, correr acompañada te hacer correr mejor, siempre y cuando respeten tu ritmo. Te ayuda a no decaer, no hizo falta recurrir a Enrique Iglesias ;- )  Los primeros 12 kilómetros fui genial, la lluvia dio tregua y enseguida entré en calor, porque estábamos a 10 grados y yo llevaba hasta guantes, eso sí, muy cómoda con camiseta térmica y la camiseta de la carrera. Por entonces, llevábamos hora y diez minutos dándole a la zapatilla. Y empezó a diluviar, con viento. Y aquello empezó a costar; la lluvia venía de frente y hasta hacía daño. Los playeros empapados con tantos charcos. En nuestro camino «enganchamos» a dos chicas más que llevaban nuestro ritmo. Luego las «perdimos» pero nos volvimos a encontrar después de la carrera. Sí, es la primera vez que «socializo» y hablo mientras corro. Tampoco mucho pero lo justo para saber sus nombres, cuántas medias habían corrido…

    collagemediamaratonaviles
    Imágenes de maxisagenda.blogspot.com.es/

    En definitiva, ha sido otra forma de correr, y me ha gustado. Me ha resultado más amena y creo, objetivamente, que conseguí mejorar mi tiempo con respecto a la media de hace 6 meses gracias al factor compañía. Aunque en mi caso era fácil bajar el tiempo y esta vez corrí en 2 horas y 6 minutos. Manolo, que así se llama el compañero de mi hermano, no me dejó bajar el ritmo, me iba hablando de vez en cuando y eso ayuda. Gracias a él. Gracias a mis hermanos, por buscarme compañía o por intentar acompañarme. Gracias a esa chica que me saludó antes de la salida. Gracias a la que vino a hablar conmigo y me dio ánimos cuando nos cruzábamos durante la carrera. Gracias a las que me gritasteis desde la calle. Ha sido un placer. ¿Próxima carrera? Sí, dentro de 6 días, y junto a mi madre. Y prometo que después paro hasta la San Silvestre.

  • Running: qué ropa me pongo para correr

    Running: qué ropa me pongo para correr

    A ver, no os creáis que me he convertido en una especie de Jane Fonda de la vida; que si no soy especialmente glamurosa (que sí apañadina) a diario, menos lo voy a ser para dar brincos por ahí. Pero ojo, que cuando uno le va cogiendo el gusto a esto del deporte, también la indumentaria varía un poco, no tanto por la estética sino por cuestiones de calidad y comodidad. Y desde mi escasa experiencia, pero creo que a pesar de ser poca puede servir a otras, he de confesar que ahora me he «profesionalizado» un poco, pero sólo un poco. Es decir, que he pasado de unos leggins viejos de Stradivarius a unas mallas deportivas como Dios manda.

    Pero vamos por partes. Si acabáis de empezar a correr o tenéis en mente comenzar a hacerlo, por favor, sólo hay una cosa en la que hay que invertir un poquito de dinero: los playeros o zapatillas. Y oye, que tampoco hay que gastarse un dineral, los que me regaló maridín son de Nike y costaron unos 40 euros en Forum. Y por el momento, estoy encantada. Y ya, como segunda cosa en la que gastar algo, pues un top para sujetar las ubres de forma adecuada. Yo en su momento cogí uno de Oysho. Y eso fue todo allá por abril de 2015. Lo demás, camisetas viejas, un impermeable que conservaba de mi época de azafata de imagen de Havanna (sí, yo dando regalitos por beber una copa cuando a mí sólo me gusta el Martini con limón), unos leggins y una sudadera vieja.

    IMG_20151231_174855
    Básicamente, esta era mi indumentaria hasta enero de 2016. La foto es al finalizar la San Silvestre.

    Pero claro, han pasado los meses desde que empecé y he corrido dos carreras (la de la Mujer y la San Silvestre) y eso es todo un hito en mi vida. Así que, ante la llegada de los Reyes Magos, lo tuve claro: ropa deportiva de verdad. Y cambié los leggins por unas mallas de Asics y, sin querer ponerme sibarita, ¡vaya diferencia! Es que claro, los primeros van cediendo mientras que las otras se ajustan super bien. Por no hablar de detalles como cremalleras en los tobillos, el tejido, un pequeño bolsillo en la parte superior del «culamen» para llevar las llaves de casa, el diseño… Vamos, no hay comparación que valga. Y oye, como que te motiva psicológicamente.

    IMG_20160131_111628

    IMG_20160131_111858
    Look completo
    IMG_20160131_112022
    Detalle del bolsillo con cremallera
    IMG_20160131_112045
    Cinta para ajustar
    IMG_20160202_112736
    Camiseta de una carrera

    Además, también me he deshecho del impermeable de Havanna porque los Reyes me trajeron un cortavientos (fijaos qué profesional todo 😉 ) de Adidas, en rosa. Que debe ser que como he tenido tres hermanos varones y tres hijos varones, necesito reivindicar mi espacio femenino. Después, en Primark, me compré una sudadera bien mona, también en rosa. De camisetas, voy tirando con las que dan en carreras y la que mi señora madre me ha cedido para que haga publicidad de su agencia de viajes. Y ya poco más que añadir al look, la verdad. He de decir que, si te lo tomas en serio, compensa dejarse un dinerillo en ir medianamente bien equipado. Las que corréis, ¿habéis invertido algo en indumentaria?

    IMG_20160202_113459
    Venga, que no hace falta volverse loca para ir a correr con una pinta decente. Por cierto, todas las fotos las hice después de haber corrido 9 kilómetros, de ahí mi careto y pelos.
  • 14 cosas de ser una mamá runner que nadie te había dicho

    Antes de que penséis que me he vuelto loca de amor por el running, aclaro que este post lo empiezo yo pero lo escribe Eugenia Hernansanz, una mamá runner que está intentando conseguir algo muy importante para ella: ser la portada de la prestigiosa revista Runners. De hecho, en este enlace podéis votarla para que consiga su sueño, ¡¡no cuesta nada!! Para ella, y para las mujeres en general, es todo un logro, ya que es una revista típica de hombres.

    Yo poco puedo aportar sobre running (al que aún a veces llamo footing 😉 , soy una antigua). Cuatro meses después de nacer Gabriel, y viendo que ir al gimnasio era misión imposible por falta de tiempo, decidí empezar a correr. Salgo sólo dos días a la semana, media hora, pero para mí es suficiente y tiene muchas ventajas. No pierdes tiempo ya que empiezas en casa y terminas en casa. Es barato: en todo este año me he gastado 40 euros en unas zapatillas y en la inscripción a la Carrera de la Mujer. Mueves todo el cuerpo y desconectas la mente. Sólo una pega: cuidado con el suelo pélvico tras embarazos y partos, hay que controlarlo; existen incluso dispositivos para que el impacto sea menor en esa zona al correr.

    IMG-20151012-WA0002
    En mi familia, comenzó mi hermano Miguel hace unos años, y este 2015 corrió su primera maratón en Roma consiguiendo un puestazo 73 de entre miles. Después se unió mi hermano Alfonso. Luego fui yo, que corrí por primera vez en junio mi primera carrera oficial. Y la que veis en la imagen es mi señora madre. Sí, a sus 55 años empezó a darle a la zapatilla y hace menos de un mes corrió su primera carrera haciendo mejor tiempo que yo… vamos, lo que se llama abuela runner.

    Y hecha esta pequeña exposición sobre mi humilde experiencia, os dejo con la lista, que ha elaborado Eugenia, sobre esas cosas que os pasarán si os convertís o sois mamás runners:

    1. Si te acompaña tu marido en las carreras, siempre le harán la misma pregunta: ¿y qué?, ¿tú por qué no corres, chaval? Yo me pregunto por qué demonios tiene que correr él también, ¿es tan raro que de la pareja la que corra sea yo? Cuando son ellos los que corren, a nosotras no nos lo preguntan.

    2. Lo primero que vas a a tener que oír cuando digas de que eres runner (especialmente cuando hablas con gente que no corre) es que es malo, que te vas a fastidiar las rodillas ¡¡¡¡para siempre!!! Pues fíjate, hay muchas otras cosas que te puedes fastidiar pero ellos solo piensan en las rodillas.

    3. No tienes que parecer una runner para ser una runner: está permitido ir sin mallas de vez en cuando aunque a veces sean taaaan bonitas que tu próximo disfraz de carnaval sea Fabulous Forest Gump.

    4. Las que “solo” corremos y no hacemos nada más, ni crosstraining, ni crossfit, incluso ni un miserable Trail (el trail es lo más parecido a querer morir en el monte tipo «La bruja de Blair» que he experimentado) somos objeto de ciertas críticas.

    5. A mucha gente, sobre todo a los que no corren, les va a dar igual lo que corras o dejes de correr, si haces o no este u otro tiempo…y lo sabes.

    6. En medio de cada carrera te estarás diciendo a ti misma que nunca más volverás a meterte en un embolao así y a los 30 minutos de terminar ya estarás buscando en Internet tu próximo reto. Correr es lo más parecido a un parto natural a lo que te vas a enfrentar en tu vida.

    7. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente inepta para ser una corredora.

    8. Pasarás por fases en las que te sentirás totalmente como una maldita estrella del rock , ¡¡¡ouh yeah!!

    9. Sentirás ganas de saltar a la yugular del que se refiera a tu pasión como jogging, ¿qué leches es el jogging, por Dios?

    10. Tus pies se van a ver horrosos: callos, uñas seccionadas en canal, y un largo etcétera. Tendrás que pedir perdón cada vez que vayas a hacerte la pedicura.

    11. A veces, solo a veces, otros corredores no te saludarán cuando os cruceis. Mi compañero de fatigas y carreras dice que cuando él va conmigo, nos saludan más 😉

    12. Nunca vas a ser la corredora más rápida, ¡¡¡jamás!!!! pero no siempre vas a ser la más lenta.

    13. Correr se trata casi tanto de fortaleza física como de fortaleza mental.

    14. Nunca, nunca vas a olvidar el momento en que cruces la meta de tu primer Matatón o Medio Maratón, ese momento en el que tus hijas se arrojen contra ti para llenarte de abrazos y besos; nunca olvidarás que tu marido tuvo que viajar con ellas más de 100 kilómetros a primera hora de la mañana y encontrar sitio entre la multitud solo para verte llegar. Os juro que a veces incluso cuando nos enfadamos me acuerdo de eso y se me pasa un poco.

    Cada carrera popular es para mi una maratón si ellos me están esperando en la meta, ahí soy una «mami rock star»!!!!Ouuuu Yeah!!!! ¿os animáis a votarme para ser portada de Runners?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies