De nuevo estamos a lunes y aquí estoy otra vez contándoos nuestros planes de fin de semana. Espero que os sirvan a la hora de hacer cosas con los peques, sobre todo a las asturianas. Y a las que no sois de aquí, quizás os venga bien saber a dónde ir si decidís visitarnos. Os recibiremos con los brazos abiertos y creo que Asturias es una tierra que no podéis dejar de conocer.
Bueno, pues otro de esos sitios al que los asturianos tenemos que ir de vez en cuando, y que los turistas tienen que ver sí o sí, es el santuario de Covadonga; de hecho, es el conjunto monumental más visitado de Asturias. Y por las fotos podréis saber el porqué.

A la derecha, la Basílica. A la izquierda, la estatua de Don Pelayo.

Bien abrigaditos y tan contentos.

Alfonso, feliz tras ver la Cueva a lo lejos entre las rocas.
No hay ningún problema para acceder con niños, salvo unas escaleras justo antes de llegar a la Cueva, pero si tenéis mochila portabebés, mucho mejor porque la Cueva es pequeñita y siempre hay gente.
Este tipo de excursiones están muy bien para hablarles a los niños de historia. Ahora Alfonso ya sabe que su amigo del alma del cole, Pelayo, tiene el mismo nombre que el primer rey del primer reino de la Península.

Al salir de la Cueva, se me ocurrió preguntarle a Alfonso si le había gustado la Virgen de Covadonga. Me dijo que no porque «tenía cabezas de bebés abajo». Mi cara fue un poema; al minuto caí en la cuenta de que se refería a los ángeles que muchas veces tienen a los pies las imágenes de santos y Vírgenes. ¡En qué cosas se fijan los críos!
Como veis, el sitio es impresionante.

Lo que más le gustó, la cascada de agua. En la Cueva él esperaba ver dragones.
Después decidimos comer en el Parador de Cangas de Onís, ya que Chema no lo conocía; la verdad es que es precioso. La última vez que yo estuve allí fue celebrando las bodas de oro de mis abuelos, que ya no viven, y de eso hace diez años. Muchos recuerdos y esa sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido.
Yo me decanté por la fabada, y el domingo fue el plato que teníamos en casa de mis padres. Lo que no sé es cómo puedo moverme los domingos por la noche.
Después de la comilona y de la siesta que se echaron en el coche los tres varones de la casa (servidora conducía), hicimos una parada en una de mis tiendas favoritas de ropa para niños, The First Outlet, que ya os mencioné alguna vez. Sabía que ese día tenían todo rebajado al 30% y quería echar un ojo. Y claro, pasa lo de siempre, que como me gustan tantas cosas, me acabo llevando algo 😉
Ya estoy deseando que los peques estrenen.
Como veis, nos gusta estar fuera de casa siempre que el tiempo lo permite. Además, intuyo que nos quedan muchos fines de semana de lluvia en los que habrá que buscar otras alternativas y con las edades de Rafa y Alfonso no es fácil ya que son todavía pequeños para la mayoría de propuestas de talleres, teatro, cine… Y vosotras, ¿qué soléis hacer con vuestros enanos?