Soy de las que piensa que lo habitual no tiene por qué ser lo normal, ni lo normal tiene por qué ser lo común. Los kilos que se engordan durante el embarazo varían mucho en función de una mujer a otra, incluso de un embarazo a otro. Lo cierto es que, en mi primera gestación, me engañé a mí misma pensando que era la excusa perfecta para ponerme «tibia» a comer. Total, si iba a engordar sí o sí, poco importarba que fuesen muchos o pocos. ¡Error! El resultado fueron 18 kilos al terminar la semana 40 y encontrarme en mi casa después de parir con 13 de regalo. Iba yo feliz pensando que se iba a quedar todo en paritorio, y ahí estaba mi cara de pan y mis muslos enormes. Sin embargo, conozco casos en los que 18 kilos no son muchos, ¿por qué para unas puede ser mucho y para otras lo normal?
Primero, yo no retuve líquidos ni estuve hinchada, mis tobillos y piernas mantuvieron su grosor habitual. Además, no se puede decir que sea de las que tiene una barriga grande, ni mucho menos, hay gente que no se da cuenta de que estoy embarazada hasta los seis meses y pico, excepto si me ven en biquini, lógicamente. Sin embargo, hay embarazadas con barrigas enormes (no es ni mejor ni peor, sólo comparo tamaños) y que además se hinchan mucho, por todo el cuerpo. Por tanto, puede que den a luz y cuando pasan solo unos días, ya solo tienen 4-5 kilos de más.

Mi segundo embarazo vino a corroborar ese pensamiento de que el peso en la primera gestación se me había ido de las manos. Así que en aquella ocasión engordé solo la mitad de kilos, es decir, nueve. Y cuando llegué a casa me dio un subidón, que nunca viene mal para una recién parida. Entre que me quedo plana de panza en dos días y que había cogido los kilos justos, a la semana ya entraba en toda mi ropa. También os digo que no sufrí nada por ponerme cual vaquita en el primero pero sinceramente entendí que no era necesario. Además, Rafa pesó más que Alfonso, lo que demuestra que más kilos no son sinónimo de más peso en el bebé. Tampoco el tamaño de vuestra barriga va a determinar la medida o peso del bebé.

En el tercer embarazo repetí y engordé 9 kilos, así que ya me imaginaba saliendo del hospital estupenda. Y aunque bien es cierto que mi barriga desapareció y todo el mundo me decía lo bien que estaba, el cuerpo no volvió a ser el mismo, tres embarazos en cuatro años ya es mucha tela. Y los dos-tres kilos sobrantes ya sólo los eliminé empezando a correr, que esa ya es una historia que os sabéis. Como veis, ni todas las mujeres tienen que engordar lo mismo, ni la misma mujer se recupera igual de un embarazo que de otro; yo perdí los 13 kilos sobrantes tras el parto de la primera gestación en tres meses y, en el tercero, que solo me sobraban tres después de parir, no hubo forma de bajarlos hasta que empecé a hacer deporte unos meses después. Por tanto, no os paséis comiendo, que no es necesario pero no os agobies con el tema, ¡disfrutad de esa época!
