Confieso que nunca me imaginé celebrando estas dos cosas a la vez, por aquello de que quería tener hijos muy seguidos. Pero bueno, al final, uno puede imaginar o planificar y luego la vida ya te lleva por otros derroteros. En cualquier caso, la idea de juntar ambas celebraciones, es decir, la Primera Comunión de nuestro hijo mayor y el Bautizo del bebé, surgió al final del embarazo. Pensando en la familia de maridín, que ya sabéis que viven en Zaragoza, y también pensando en que soy de esas personas que todo lo deja para última hora, vimos claro que sería lo más práctico. Además, al juntar dos celebraciones y ahorrar por un lado, así podríamos hacer algo un poco más especial. La celebración la hicimos en casa de mis padres, aprovechando que tienen un jardín precioso que antes era de mis abuelos. Nos planteamos la opción de restaurante pero mi madre insistió en que mucho mejor sería hacerlo en su casa. Por cierto, parte del mobiliario que veis en las fotos son de su tienda El Bibio Decoración.

Sobre las ceremonias no puedo daros muchas ideas porque generalmente se hacen conforme a la Iglesia donde tienen lugar. Los padrinos que elegimos para Aurora fueron mi cuñado y una de mis mejores amigas. Con respecto a Alfonso, comulgó con un montón de niños, así que hasta el día de la Comunión se decidió por sorteo. Básicamente, las familias decidimos la ropa que se ponen los niños (creo que a veces incluso todos los niños van iguales) y no mucho más. Aunque tuve dudas al respecto, finalmente Alfonso llevó traje de marinero porque lo teníamos de mi familia. Y Aurora también llevó indumentaria familiar que ya usamos todos desde mi madre y mis tías. No indagué por tanto sobre este tema y no sabría deciros hoy en día dónde comprar para estas ceremonias pero entiendo que hoy en día hay muchas opciones, sobre todo para Comuniones, según veo por redes sociales. Es cierto que si hubiera tenido que comprar, probablemente me hubiera decantado por la opción de americana y pantalón. El calzado de Alfonso lo compré en The First Outlet. Es verdad que me gusta más ese traje con mocasines pero pensando en reutilizar este verano, me decidí por los naúticos azul marino.

Rafa y Gabriel llevaban conjuntos de Neck and Neck de hace 4 años. Fueron unos conjuntos que llevaron Alfonso y Rafa como pajes de la boda de mi cuñado y que los habíamos usado solo dos veces, vamos, que estaban nuevos. Esa era mi opción si el tiempo nos respetaba. Y la verdad es que no nos podemos quejar. Obviamente hubiéramos estado mejor con un sol radiante a veintitantos grados pero ni llovió ni hizo frío. Por mi parte, yo iba vestida de Apparentia. Las chicas de Apparentia y yo nos conocimos en noviembre cuando nos dieron un premio, comimos juntas y me dijeron que les haría ilusión vestirme para una ocasión especial. Y que mejor ocasión que esta. Yo llevaba bolso y sandalias que me prestó una de mis mejores amigas y unos pendientes que, os prometo, no recuerdo de dónde son porque los tengo desde hace mucho tiempo. Probablemente sean de mi madre 😉

Por el peinado también me preguntastéis y me lo hizo una amiga, Marina Gómez. Trabajamos juntas muchas veces en televisión y me maquilló el día de mi boda, es una profesional maravillosa y se adapta a lo que te gusta. A mí me hizo un recogido muy sencillo la noche anterior y dormí con él. Pero quedó perfecto 😉
Comentados los estilismos, voy con un montón de cosas más que me preguntasteis. Del catering se encargaron dos amigas de mi madre, Aurora y Mabel. Hacen unas cosas muy ricas, son encantadoras y el precio está muy bien. Pusieron muchos aperitivos, incluyendo cazuelitas de fabas con almejas, y de segundo roast beef con puré de patas. Todo buenísimo.

Para el tema de los dulces contamos con Luisa, de Super Sweet Company. Fue una recomendación que me hicisteis varias por Instagram y luego caí en la cuenta que es la que le hace las tartas de cumple a Gabriel que le regala su madrina, otra de mis mejores amigas. Hace unas tartas maravillosas y riquísimas pero también prepara candy bar, decoraciones preciosas… Y además tuvo el detalle de mandarle por sorpresa a Alfonso uno de sus desayunos especiales que, por cierto, me parece un super regalazo para cualquier persona en un día especial: cacao calentito, bizcocho, zumo recién hecho, una taza personalizada, galletas caseras. Como las imágenes valen más que las palabras, aquí tenéis unas fotos de cómo quedó.



Las cajas que veis en las imágenes anteriores las monté yo los días previos. Son todas de Self Packaging, una tienda on-line super chula que tiene un montón de cajitas de diseño en distintos colores, formas, tamaños para todo tipo de cosas, invitaciones, detalles, etc.. que además te permite hacer pedidos pequeños, medianos o grandes. Y además son muy fáciles de montar. Elegí las cajitas rectangulares para los adultos y las de forma de tetra-brick para los niños. Os cuento qué llevaban las cajas.


Las cajas para los mayores llevaban un recordatorio y un imán cada una. Muchas me preguntásteis qué detalle se puede dar que no acabe guardado en un cajón y creo que un imán bonito para la nevera es perfecto. Ambas cosas me las hizo Ana, de Angelotes. La idea del dibujo de los cuatro hermanos con la Virgen del Carmen me encantó, porque no deja de ser una forma de recordar también a la hija que perdimos. Ana quiso enviarnos también un cuadro de la imagen del recordatorio, que utilizamos para decorar el carrito de los dulces, y unas pegatinas, que usé para cerrar las cajitas. Y las galletas son de Bulalaica, una auténtica preciosidad.


En las cajas con forma de tetra-brik, que eran para lo niños, puse los recordatorios en forma de marcapáginas y unos lápices de la Fundación Aladina. Me parece un detalle útil, bonito y el dinero que pagamos es para la investigación del cáncer infantil.

Y creo que ya os he puesto todo. Para nosotros fue un día muy especial por todo. Por estar juntos, por celebrar y porque es un día importante para las personas creyentes. ¡Espero que os sirva!


















