Hace ahora 6 años, se me ocurrió empezar a escribir un blog. Tenía un hijo de dos años y un bebé de 4 meses, llevaba un año en el paro y había decidido invertir una parte del dinero de la prestación por desempleo en realizar el primer máster presencial que había en Gijón sobre redes sociales. Venía del mundo de la tele y de la prensa, donde los horarios en general son infernales teniendo niños pequeños. Así que creía que las redes sociales podían ser un complemento a mi carrera como periodista, ya que muchas marcas/empresas tendrían que invertir en ello y buscar profesionales en ese ámbito. Y ésa era la idea. Digo era porque, mientras tanto, yo abrí el blog sin ninguna pretensión más que escribir, que es lo que más me gusta hacer. Mientras tanto, cuidaba de mis hijos, hacía de vez en cuando alguna cosa en la tele, hacía prácticas en alguna empresa como Community Manager sin que aquello me pareciese la bomba, la verdad.
Y así pasaron los años, en los que el blog crecía, abrí una cuenta en Instagram por entonces a la que no dedicaba mucha energía porque lo último que esperaba es que esa red social fuese a crecer tantísimo y que acabaría convirtiéndose casi en otro trabajo teniendo en cuenta que allí la interacción con las seguidoras es brutal y dedico horas cada día a responderos lo máximo que puedo. Y cuando el blog cumplió tres años, empezaron a llegar pequeñas colaboraciones, que con el tiempo también fueron a más y me han permitido dedicarme a esto exclusivamente. Esto os lo debo a vosotras por estar aquí y leer mis contenidos, y también creo que a veces hay que valorar lo que hacemos y siento que he trabajado siempre con profesionalidad y desde la verdad. Llegaron los premios, el libro y puede que próximamente haya salto a algo potente. Pero por el momento tengo que ser cauta.

En cuanto a los contenidos del blog, estos han ido a la par con mi vida y con mi historia. Aquí os he contado muchas cosas de los dos mayores cuando eran pequeños, muchos trucos que me sirvieron, muchas vivencias, aquí os anuncié el embarazo y llegada de Gabriel, mis inicios y mis avaneces con el running, aquí os anuncié el embarazo y la muerte de Carmen, el dolor y al ausencia, y aquí compartí el embarazo y la bienvenida a Aurora. Todo desde las entrañas. El blog tuvo una declaración inicial de intenciones en su primer post: quería desdramatizar y poner humor. Y lo hice pero a veces la vida te pone contra las cuerdas. Y al final entendí que estamos en las redes y en los blogs para contar historias, para ayudar, para divertirnos pero también a veces toca llorar.
Cuando inicié este blog en febrero de 2013, creí que no duraría ni un año. Pensaba en contenidos y se me ocurrían posts y temas como para unos meses. Y sin embargo, aquí sigo, a pesar de que hubo un par de años que publicaba hasta 4 posts semanales. Ahora, con el tiempo que dedico a Instagram, me resultaría imposible. Porque además, la pérdida de Carmen me hizo también parar, y tuve que dedicar meses a escribir mi primer libro. Y dedicar tiempo a preparar eventos o charlas cuando toca.

No sé qué ocurrirá con este blog en un futuro, soy de miras «cortoplacistas» y de pensar en el hoy y en el día a día. Sé que cuando no esté inspirada y sienta que no tengo nada que contar, ahí se terminará. Pero no sé si será en unos meses o en años. También sé que quiero escribir otro libro, y le estoy dando vueltas al tema. Me gustaría contar la historia de Carmen desde un punto de vista distinto al que escribí aquí, con las perspectiva que da el tiempo y con lo que supone Aurora en esta historia. Pero por lo demás, no sé a dónde me llevará este blog. Lo que sí sé es que me ha llevado mucho más lejos de lo que nunca hubiera podido imaginar. Que me ha permitido hacer lo que me gusta, me ha permitido conciliar, me ha permitido conocer a otras persona maravillosas, me ha permitido viajar, leer historias duras y felices, conocer marcas o productos que puede que nunca hubiese conocido. Me ha permitido seguir ejerciendo mi profesión, la de periodista, desde mi propia casa y pudiendo pasar tiempo con mis hijos, cosa que hubiera sido más complicada en un medio de comunicación tradicional. Así que estoy muy agradecida.
También en este mundo hay una cara B, y es que a veces tenemos que leer y recibir mensajes duros. He aprendido a lidiar con ello pero a veces me cuesta entender que haya personas que quieran hacer daño. Se supone que yo, o cualquier otra persona con blog o redes sociales, ofrecemos contenido a quienes nos seguís que no os cuesta nada, es gratis. Por tanto, si no te gusta, haz como con la tv, cambia de canal. No pretendo gustar a todo el mundo, es imposible. Pero me molestan las faltas de respeto que a veces se dan por este mundo 2.0. Una cosa son los debates, las opiniones… Eso es estupendo y es sano. Lo demás, las salidas de tono, los insultos, los comentarios hirientes, sean hacia mí o hacia otras seguidoras que opinan, están fuera de lugar y además, insisto, nadie obliga a nadie a seguir una cuenta o un blog, sea el de alguien con miles de seguidores o el de una persona que escriba para sus vecinos de edificio. me da igual el alcance de las personas, el respeto es prioritario.
Y hasta aquí mi reflexión de estos 6 años de blog. Me quedo con tantas cosas buenas que no podrán empañar nunca unas pocas personas frente a las miles que estáis cada día aquí leyendo y aportando, apoyando, riendo o llorando según toque. Y me quedo con los miles de comentarios que he leído estos años verdaderamente emocionantes y que dan las gracias. No hay nada más bonito que el agradecimiento. Eso es impagable. ¡Gracias por estar ahí!




