Este sábado celebramos la Primera Comunión de Rafa. Si la Comunión de Alfonso fue un poco especial porque celebramos ese mismo día el bautizo de Aurora; en esta ocasión, lo especial, aparte del propio acontecimiento, fue ver a familiares a los que llevábamos sin ver desde el verano pasado. La verdad es que todo lo organizamos las últimas semanas, dada la situación sanitaria, ya que cada semana han ido cambiando las restricciones. A principios de mayo no sabíamos si seríamos nosotros seis más los abuelos (todos vacunados ya, y mis suegros además habiendo pasado la enfermedad) o si también podríamos contar con nuestros hermanos y sobrinos, como finalmente fue, lo cual agradecemos.
No me lío más. Fue un día especial, Rafa estuvo feliz, nosotros también, la ceremonia fue muy bonita y un lució sol espléndido. Que tampoco es lo primordial pero ahora mismo soy muy partidaria de que las reuniones sean, en la medida de lo posible, en exteriores. Y teniendo en cuenta que dos días antes diluvió, pues se puede decir que tuvimos suerte. Como en otras ocasiones, tras la ceremonia en nuestra parroquia, lo celebramos en casa de mis padres. Es verdad que por primera vez podríamos haberlo hecho en casa pero a mi madre le encanta organizar estas cosas. Y nosotros lo agradecemos. Os dejo unas fotos y os pongo cada cosa.





Recordatorios de Anne Louisse 
Libretas y lápices de Cuatroplus Comuniones.

Disfruta de chuches 
Tarta de The SuperSweet Company

Y nada más. La verdad es que hice menos fotos de las que me hubiera gustado. De hecho, quien quiera ver un poco mejor el jardín y las mesas, tendrá que ir al post de la celebración conjunta de Comunión y Bautizo de hace dos años. Y el menú fue el mismo y se encargó la misma persona, amiga de mi madre. Cocina fenomenal, bien de precio y súper bien organizado.

Deja una respuesta