Adiós 2019, el año en que volví a confiar

En un par de meses este blog cumplirá 7 años, los mismos que tiene mi segundo hijo, Rafa. ¡Lo que ha llovido desde entonces! Cuando termina el año me gusta hacer una reflexión, no sólo a nivel personal, sino también aquí, de forma pública, sobre este espacio, esta pequeña parcela que aquí comparto sobre la maternidad. Y aunque trato de dar cabida a otros temas, al final, sigo sintiendo que aprendo cosas nuevas en este camino como madre y continúo compartiendo reflexiones y experiencias. El año 2018 terminó con la noticia más bonita que se puede contar: la llegada de una nueva vida. Cuando además esa vida sana heridas, no sólo hay vida, hay también luz donde había desaparecido.

Y eso ha sido 2019 para mí, luz. He vuelto a aprender a ser madre. Y he vuelto a confiar, a ser la que era, a no tener miedo. Las primeras semanas de vida de Aurora las pasé en una nube, como flotando, sin ser consciente, sólo dejándome llevar pero con un miedo atroz a que algo se torciera. Había dejado de creer. 2017 me enseñó que la vida se puede truncar en cualquier instante, que la vida no siempre se planifica, que la vida a veces te da una torta aunque te esfuerces en el camino y que nadie está libre de una caída. Y eso inevitablemente trae temores. Así que 2018, aunque terminó feliz y al final trajo una reconciliación con la vida, fue sin duda el año del miedo, de estar alerta, de necesitar aire, de temor a volver a caer. El año en el que temía; en que cada paso me asustaba.

Foto de Ladrona de Momentos

Y así, 2019 puedo decir que ha sido el año de la paz. El año en que he vuelto a confiar, en el que me he reconstruido, el año en que he recuperado mi luz, la que había tenido y se había ido. El año en que me he relajado y he vuelto a ser feliz. No olvido, no quiero, ya lo dije aquí más de una vez. Alguna vez todavía lloro. Pero confío, creo, espero, me ilusiono, río, disfruto. 2019 me he permitido vivir, sentir y gozar el primer año de una vida que llegó para sanar. El primer año de vida de mi hija en la tierra. Con su cansancio y agotamiento. Pero al fin y al cabo, con sus sonrisas, su alegría, su magia, su luz. Así que puedo decir que 2019 ha sido el año en que he vuelto a ser yo.

Deseo, de corazón, que podáis volver a encontraros a vosotras mismas si algún día dejasteis de confiar. Feliz 2020. Gracias por estar aquí un año más. 

Comentarios

6 respuestas a «Adiós 2019, el año en que volví a confiar»

  1. Avatar de Mari García Salas

    Sin comentarios… Sólo 🥰😘😘😘😘

  2. Avatar de Lidia
    Lidia

    Gracias a ti! 😘
    Me aferro a ese deseo tuyo para nosotr@s, y ojala se cumpla 🤞

  3. Avatar de Elena
    Elena

    Gracias a ti por hacérnoslo bonito, también. Con tus fotos, blog y stories…
    Que tengáis un feliz 2020!!!

  4. Avatar de Betina
    Betina

    Trasmites tanto 🥰feliz año familia

  5. Avatar de Irene
    Irene

    Muchas felicidades por tu reencuentro. Feliz 2020!!!

  6. Avatar de María
    María

    Gracias. Leerte me reconforta. Me acabo de enterar de mi + tras una búsqueda de más de un año y tener un aborto tardío. Tener ya una hija ha sido mi motor para seguir. Ahora el miedo a no encontrar la luz me invade. Gracias por compartir tu experiencia. Te sigo leyendo. 🙏❤️

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies