Una de esas cosas con las que fantaseamos cuando vamos a ser madres es con la decoración de la habitación del bebé. En nuestro caso, antes de que naciese Alfonso, no hicimos nada especial aparte de comprar cuna y colocar alguna estantería o lámina en la pared, pero poco más. En parte, porque sabíamos que queríamos familia numerosa, así que esperamos a que naciesen los tres (por aquello de si había más niños o niñas) para hacer algunas trasnformaciones y poner las cosas a nuestro gusto y de una forma más definitiva a largo plazo.
Así que fue precisamente este año cuando hicimos algunos cambios y elegimos cómo sería el espacio ideal para nuestros hijos. Sin embargo, quizás no sea definitivo. De hecho, no lo es porque hemos decidido cambiar la cama individual de Gabriel por una cama nido que pediremos a los Reyes Magos en casa de mis padres. No es que estemos pensando en aumentar la familia, ni muchísimo menos, pero creo que nos vendrá bien en caso de que vengan invitados a casa. Además, lo confieso, soy fan de literas y camas nido. Supongo que porque mis tres hermanos, de pequeños, tenían una combinación de las dos cosas, y a mí me encantaba.












Deja una respuesta