Este es uno de esos post que me resulta muy complicado escribir (lo hago por petición de una lectora de este blog y a la vez bloguera). Y es que un hijo cuesta lo que tú quieras. Y entendme bien, un crío supone unos gastos mínimos, eso es evidente, pero muchos dependen de tus prioridades o decisiones, vamos, que algunos desembolsos son prescindibles. Por otro lado, cuando eres madre, dejas otras muchas cosas de lado. Porque si yo no tuviera tres hijos, lo más probable es que saliese a cenar y tomar unas copillas con mi pareja todos los fines de semana, o que nos marcásemos un viaje cada verano. O seguramente, me compraría más ropa. Y oye, una cenita en pareja y unas copas para dos te llevan, aquí en Asturias, unos 70 o 100 euros, multiplicado por cuatro fines de semana me salen más de 300 euros al mes. Hablo, obviamente, de una pareja en la que los dos trabajen y tengan un sueldo medio (siempre voy a intentar ser lo más aproximada a la clase media)
Mientras tanto, en este momento, Gabriel me cuesta 40 euros mensuales en leche de fórmula (ahora sólo doy una toma al día de leche materna). Si le diera exclusivamente de mamar, me costaría 0 euros. Y si en vez de pagar 10 euros por bote de leche en polvo, me gastase 25, estaríamos hablando de 100 euros. En resumen, los primeros meses de vida puedes gastarte en alimentación desde 0 euros, es decir, nada, hasta más 100 euros. Luego está la ropa, que a mí me sale gratis porque el peque, para los dos primeros años de vida, tiene ropa heredada al ser sus hermanos varones y nacidos en la misma época. Pero si hubiera sido una niña, aún tratando de aprovechar ciertas cosas (bodies, pijamas…) hubiera tenido que gastarme algo de dinero, y aquí sí que no puedo calcular el gasto que supone un bebé porque depende mucho de los regalos que recibas y de los sitios donde compres. Así que ni intento hacer una aproximación.

Y si es el primer hijo, tienes que hacer un importante desembolso en ciertas cosas que son más o menos necesarias (cuna, carrito, cambiador, silla para el coche…). En este sentido, a nosotros nos regalaron muchos artículos nuestras familias. A otras parejas que conozco, les dejaron un montón de cosas sus amigos u otros familiares. Algunos tuvimos también la suerte de que el primer hijo lo tuvimos cuando existía el famoso «chequé-bebé» de 2500 euros que nos vino muy bien teniendo en cuenta que fue cuando tuvimos al primero. Así que, depende de si os dejan cosas, si os regalan, o lo tenéis que poner todo de vuestro bolsillo, podemos hablar de cifras totalmente dispares. Y después depende de las marcas que elijáis; un carrito (con capazo, silla y chasis) os puede costar desde 300 hasta más de mil euros. Una prueba más de que el coste económico de los hijos puede variar mucho.
Sino trabajas, no tienes porqué recurrir a una guardería, por lo tanto, mientras el niño esté contigo, te sale gratis hasta que lo escolarices. Y si trabajas, dependiendo del horario (unas horas, media jornada o completa) y de si come en la escuela infantil o no, puedes gastarte desde 100 hasta 400 euros. Así que para que veáis las diferencias. ¿Por qué renuncié hace casi dos años a un trabajo? Porque implicaba que yo estuviera fuera de casa de 9 de la mañana a 9 de la noche (sí, no es legal trabajar más de 8 horas diarias salvo que se paguen como extras o se te devuelvan, pero os aseguro que me enteré muy bien del ritmo de trabajo de la empresa). Por entonces hubiera tenido que pagar dos guarderías el día completo (unos 300 euros por niño, es decir, 600) y remunerar a alguien a las 5 de la tarde para que les recogiese y les cuidase hasta que llegáramos a casa Calculo que, entre escuelas y niñera, me iba a dejar más de 900 euros. En el trabajo me iban a pagar 1100 euros pero no iba a ver a mis hijos. Entiendo a quien lo hace, yo decidí no hacerlo y es igual de respetable.
Hasta para las vacunas puedes no gastarte un euro (dependiendo de la comunidad autónoma) o gastarte más de cuatrocientos. Con este simple ejemplo ya veis las diferencias que se dan a la hora de tener un hijo. Y eso que hasta ahora he hablado de bebés. Para otro post dejaré a los niños un poco más mayores, pero es que ya se está alargando mucho el texto. En cualquier caso, sí que os digo que tener hijos es más una renuncia personal que económica (que también). El que quiere hijos, normalmente, está dispuesto a renunciar a lo que haga falta, tanto material como personalmente. Porque esto último es donde más se nota el «coste» de un hijo. A mí, desde luego, me compensa tener tres. ¿Y a vosotras?
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