Esto de las mamás blogueras se ha puesto muy de moda últimamente. Es curioso que las madres nos queramos poner en contacto para intercambiar experiencias a través de la red. Más que nada porque casi la mitad de la población mundial ha parido o va a parir a lo largo de su vida. Vamos, que podemos hablar de la maternidad cara a cara con cierta facilidad. Pero algo tiene la red que nos engancha. Yo misma me conecté a internet estando de parto para saber si debía salir corriendo o no al hospital.
Pues bien, aquí estoy, escribiendo el primer post sobre esta increíble faceta de la vida. No esperéis que me ponga a decir lo que es mejor. Claro que os puedo dar consejos sobre lo que a mí me ha resultado positivo y útil, ya que siempre es bueno compartir esas cosas para ayudarnos. Pero sobre todo pretendo que paséis un buen rato al leer mis textos y que os riáis al sentiros identificadas en situaciones comprometidas. Así que absténganse mamás “talibán”, mamás dramáticas y mamás histéricas. He visto a mi abuela desolada por perder un hijo de 30 años y mi mejor amiga perdió a su hermana con tan sólo 12 años. Eso sí es un drama; engordar 20 kilos en el embarazo es una anécdota, aunque en ese momento nos sintamos como bolas de grasa.
Vamos a hablar de esas situaciones que, aunque no siempre son graciosas, nos sacan una sonrisa. ¡Seguro que vuestros hijos os han sacado los colores al decir algo inapropiado delante de otras personas, ¿y qué me decís de la que yo llamo bolsa “antilujuria”, la que preparamos para ir al hospital antes de dar a luz con bragas desechables incluidas? A priori, no son cosas muy agradables, pero hay que reírse de ellas.
Y sí, ya sé que hay momentos de agobio, somos humanas. A ver si creéis que por tener sentido del humor no sufro. Pero como de los jarabes para la tos ya se escribe en muchos blogs, vamos a centrarnos en las tretas que tenemos que hacer para dárselo a nuestros hijos. ¡Espero que disfrutéis!
Por cierto, no debería tener que añadir esto pero tengo una norma: no aceptaré insultos y críticas destructivas hacia mí ni hacia otras madres que aquí compartan sus experiencias. Hacer una u otra cosa no te convierte en mejor o peor madre. Lo digo porque no sé qué le pasa a la gente en la red que pierde las formas con facilidad. Y no me gusta nada.
Deja una respuesta