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  • Cuarto embarazo: Qué ha cambiado de una gestación a otra

    Cuarto embarazo: Qué ha cambiado de una gestación a otra

    Entre mi primer y cuarto embarazo hay un abismo en cuanto a… prácticamente todo. Para mí, hay varias cosas que probablemente han influido a la hora de haber decidido, o sencillamente no me ha quedado otra, que cambiar ciertas prácticas, hábitos o llamadlo como queráis. Al final, las circunstancias van cambiando y eso nos pide o nos fuerza a hacer ciertas transformaciones. Creo que nos sucede un poco a todas con respecto a la maternidad, el embarazo, la educación… Mi cuarto embarazo está siendo muy distinto al primero en muchos aspectos.

    La edad

    Vamos a ser sinceras, a los 20 años no hacíamos las mismas cosas que a los 27, ni a los 27 hacíamos lo mismo que a los 34 años. Una va tomando cierta conciencia o perspectiva de las cosas, el cuerpo puede aguantar ciertas cosas a una edad, y por eso te lo permites (aunque no porque las aguante mejor el cuerpo son buenas). Lo que pasa que eso lo vas sabiendo o viendo con el tiempo. Por poner un ejemplo, hace años no me protegía del sol, únicamente aquellos días en los que iba a pasar unas cuantas horas en la playa, sino…¿para qué? pensaba yo. Y así con muchas más cosas. No creo que un embarazo se viva igual a los 25 años que a los 35. Tengo unos embarazos super parecidos en muchos aspectos, pero es verdad que con el primero no temía nada porque era más joven.

    La experiencia

    Otra de las cosas que también me ha cambiado a la hora de vivir los embarazos es la propia experiencia, que hace que vayas intentando mejorar aquello que crees que no hiciste bien o no salió bien del todo. Por ejemplo, yo durante el primer embarazo no me cuidé nada, comí en exceso y no hice nada de ejercicio. La realidad es que acabé cogiendo un peso desmesurado en mi caso (no retengo líquidos y tengo barrigas pequeñas): 18 kilos. Y cuando llegué a mi casa después de dar a luz me encontré con 13 kilos de más en la báscula. Lo perdí, sí, sin hacer nada especial, y no pasa nada. Pero objetivamente, esa experiencia me hizo entender que no lo había hecho bien. Porque la realidad es que engordé 9 kilos en el segundo y los mismos en el tercero y la recuperación con cada uno que sumas cuesta más. Por eso, ahora, con el cuarto, no quiero comer de forma compulsiva (la excusa de comer por dos ya no me sirve), ni dejar de hacer deporte, que es un hábito saludable para cualquiera, embarazada o no. Asumo que el cuerpo me cambie y no sea igual, perfecto. Pero porque llevo un bebé dentro, no por descuidarme totalmente como hice la primera vez.

    Cuarto embarazo
    Semana 21-22 de los cuatro embarazos: Veo ciertas similitudes entre segundo y cuarta, ¿nacerá la niña el mismo día que Rafa? 😉 Como veis, con el peso me descuidé completamente en el primero.

    Los miedos

    La experiencia o inexperiencia también puede implicar miedos. A mí en general lo desconocido no me asusta y, aunque he vivido todos los embarazos con mucha tranquilidad y pachorra, es verdad que las experiencias vividas te marcan un poco. Por ejemplo, yo pasé un primer postparto muy malo, hablo de 5 días, pero estuve muy mal por los puntos de la episiotomía. Aquello hizo que me informara más sobre ese tema y que, en embarazos posteriores, decidiese hacerme el masaje perineal para evitar otro corte. Vale, no me pasé el embarazo pensando en ello, aún no pienso en el parto de la niña a estas alturas, pero obviamente, aquello que no salió bien, quieres evitarlo. Quizás no te planteas tampoco tener un aborto hasta que lo tienes, y eso luego también genera cierta ansiedad al principio, fue una cosa que ni me plantee en anteriores embarazos y en este sí. Hay mujeres que lo viven al revés, que tienen unos miedos enormes durante el embarazo por ser algo nuevo. Eso ya depende de cada persona.

    Lo que sí os puedo decir es que, en líneas generales, han cambiado muchas cosas del primer al cuarto embarazo. Ahora intento cuidarme y comer un poco más sano (aunque desde que empezó el verano estoy comiendo peor, todo sea dicho), utilizo cremas específicas para esta etapa, hago ejercicio, y estoy más pendiente de la variz que me sale para que mejore la circulación de la pierna; y por supuesto, me prepararé con el pasaje perineal para el parto (esto ya lo hice a partir del segundo). Lo que no ha cambiado, gracias a Dios, es que lo vivo con la misma ilusión y que lo estoy disfrutando tanto como el primero, el segundo y el tercero!!! ¿Notásteis cambios a la hora de vivir los distintos embarazos?

  • Lactancia con más de un hijo, ¿sí o no?

    Esto de la lactancia mixta es un chollo. Bueno, para mí, claro. Porque cuando tienes más de un hijo, no puedes dedicarle todo el tiempo que quisieras a tu bebé. Por supuesto, intento atender las necesidades de un churumbel de 2 meses antes que las de uno de 2 o 4 años pero… en ningún caso, puedo dejar de ocuparme de ninguno. Así que, aquí va la lista de ventajas que, en caso de tener varios hijos, tiene la lactancia mixta. Eso sí, esto no quiere decir que sea la mejor elección para todas. Es la mejor opción para servidora por estas razones:

    1. Puedes delegar: puesto que, cuando tienes más de un hijo, se complica eso de dormir cuando el bebé lo hace y tienes que estar al pie del cañón cuando los otros hijos te requieren, se agradece que alguna noche, o en algunas tomas, sea maridín el que dé un bibe. Sí, podrías sacarte leche pero, con más de un hijo, no encuentras momento para eso.

    Mi hermano dándole un biberón a Alfonso cuando tenía 4 meses.

     

    2. Ahorras tiempo: a nadie se le escapa que, para un bebé, es más rápido tomar un bibe que mamar. Y como tienes otros hijos que, a su vez, tienen unos horarios, a veces no queda más remedio que alimentar a tu criatura de la forma más rápida. Ya lo comenté en algún post, cuando tengo que salir de casa a recoger a Alfonso y a Rafa a su cole y guardería, le doy un bibe al pequeñajo y ¡hala, a correr!

    3. Refuerzas el sistema inmunológico del bebé: creo que ya es de sobra sabido por todas que la leche materna no sólo alimenta sino que también protege a los niños frente a algunas enfermedades. ¡Ojo! que dar el pecho no garantiza nada y los bebés que toman leche materna también se ponen enfermos… Y los hay, como Alfonso, que apenas tomó leche materna (ya expliqué en otro post mi problema) y jamás ha tomado un antibiótico ni ha tenido bronquitis; de hecho, la última vez que mi hijo mayor estuvo enfermo fue hace ahora un año (salvo tos, claro). Ésta ha sido la razón de más peso para que decidiese optar por darle algo de leche materna al peque. Y por ahora, estamos librando (cruzo los dedos). Obviamente, cuanta más cantidad, mejor.

    4. Destete sin traumas: al estar acostumbrado a pecho y bibe, cuando decides no amamantar más, el peque no nota el cambio. Sé que muchas madres pasan un mal trago cuando, por ejemplo, deben empezar a trabajar y tienen que dar biberones porque sus peques lo rechazan. Incluso en el caso de que quieran seguir dándole leche materna al bebé, no les queda más remedio que sacarla para que otros se la den cuando ella no está. Los nenes que están alimentados con lactancia mixta, lo mismo cogen una ubre, que una tetina, que un chupete, que cualquier cosa, oiga. Se enganchan con facilidad a lo que pillen 😉

    Por lo demás, encuentro que tiene los inconvenientes de los biberones, ya sabéis, esterilizar (bueno, con el tercero no esterilizas mucho, la verdad) y calentar la leche. En cualquier caso, lo que para mí es más cómodo no tiene que serlo para las demás. Imagino que hay quien, con un tercer hijo ni se plantee dar el pecho y las habrá que amamanten a todos sus churumbeles, sean dos o cinco. ¿Qué decisión tomasteis vosotras cuando repetisteis en esto de la maternidad?, ¿qué factores pesaron para darles biberón o pecho?

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