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  • Disneyland París: todo lo que quieres saber

    Disneyland París: todo lo que quieres saber

    Pues aquí va un post super completo, y espero que útil, sobre nuestro viaje a Disneyland París. Pasamos tres increíbles días que os fui contando en Stories de Instagram (vídeos que tenéis allí destacados), donde recibí decenas de mensajes durante nuestra estancia con preguntas, dudas, recomendaciones… Así que intentaré daros toda la información posible en este post, tanto de lo que hicimos nosotros como de los que me informé allí mismo. Lo que os puedo decir es que es un sitio mágico, y no hablo sólo de los niños. Es un sitio al que llegas y automáticamente, te hace olvidar por un tiempo los problemas o preocupaciones que tengas. Doy fe de que, en los últimos meses, no había sido capaz de desconectar de esa forma como lo hice allí, en Disneyland París.

    Disneyland Paris

    Disneyland París

    El complejo Disneyland París tiene dos parques: Disneyland y Walt Disney Studios. Ambos tienen tiendas, restaurantes y un sinfín de atracciones para todas las edades. A mí personalmente me gustó más Disneyland, quizás porque está el famoso castillo de la Bella Durmiente, que le da un aire más auténtico. Pero, si por ejemplo, eres más de Star Wars, estarás más entusiasmado en el parque Walt Disney Studios. En cualquier caso, en ambos parques hay atracciones que merecen mucho la pena y también para todas las edades. Vamos ahora punto por punto y empezamos por lo más interesante.

    Las atracciones que no te puedes perder (y altura para subir)

    Pues vamos con este tema, quizás por el que más me habéis preguntado: las atracciones que más nos gustaron, es decir, las atracciones que no os podéis perder. Y os pongo en cada una de ellas la altura mínima para poder subir en ellas, de manera que así os orientáis con vuestros peques.

    Disneyland

    Buzz Lightyear Laser Blast (todas las edades): ésta fue la favorita de Gabriel, y eso que el pobre quedaba el último compitiendo con sus hermanos. Te subes en unas naves, que puedes girar 360º y que incorporan dos cañones o pistolas espaciales tipo láser para intentar conseguir la mayor puntuación posible. La verdad que les encantó y es muy chula ya que emula una zona espacial iluminada.

    Piratas del Caribe (todas las edades): A mí, sencillamente, me fascinó. Te subes en una balsa o bote y haces un recorrido por el interior de un edificio perfectamente decorado con la temática pirata. No les falta detalle a las representaciones. Y como curiosidad, la atracción es anterior a las películas de Piratas del Caribe. Las colas en esta atracción avanzan rápido.

    El Vuelo de Peter Pan (todas las edades): es un viaje por el aire inspirado en la película clásica de Disney, Peter Pan. Vas volando sobre Nunca Jamás en un galeón pirata y ves recreaciones de algunas escenas de la película. Es una de las atracciones en las que repetimos.

    It’s a small world (todas las edades): Es un precioso recorrido en una balsa en la que vas viendo muñecas de todas partes del mundo que cantan y bailan al ritmo de la canción «It’s a small world».

    Big Thunder Mountain (a partir de 1,02 metros): Esta atracción ya entra dentro de lo que yo llamo montaña rusa 😉 Como Gabriel no podía subir por estatura, yo me quedé con él y…me quedé con las ganas de subir.

    Star Tours: The Adventures Continue (a partir de 1,20 cm): es un simulador en 3D, con vuelo simulado, música y efectos especiales que te adentran en el mundo de Star Wars. A Alfonso y a Rafa les gustó mucho pero yo confieso que me mareo en este tipo de cosas, pero es que soy de fácil vahído si no estoy en tierra firme 😉

    Otras atracciones que no puedes perderte: Indiana Jones y el Templo Maldito (a partor de 1,40 m), Phantom Manor y HyperSpace Mountain (a partir de 1,20 m).

    Disneyland Paris

    Walt Disney Studios

    Ratatouille The Attraction (para todas las edades): ésta es una que muchas me recomendásteis. Es una pasada, la verdad pero ya os decía que yo soy de mareo fácil y todo lo que es simulación en 3D ya me deja la cabeza loca. Pero vamos, super recomendable porque es muy real. Te agachas para esquivar cosas en una persecución dentro de una cocina gigantesca.

    Cars Race Rally (para todas las edades): y para fans de Cars, como mis hijos. Te subes al coche que prefieras (si eres rápido) de Cars Quatre Roues Rallye y atraviesas el pueblo desierto de Radiator Springs evitando choques entre coches.

    Parachute Drop (a partir de 81 cm): es una tracción inspirada en la película Toy Story en la que hay un salto en paracaídas de casi 25 metros sobre una base militar llena de torres de vigilancia y soldados de juguete verdes de gran tamaño.

    Twilight Zone Tower of Terror (a partir de 1,02 m): ascenso de 13 pisos en el que el ascensor se detiene de forma repentina y caída en picado. Ya sabéis, no apto para miedosos.

    Slinky Dog (todas las edades): inspirada en la película Toy Story, es un recorrido en el que se da vuelta a lomos de una perrito alargado.

    Disney Junior Live on Stage! (recomendado para los más pequeños): yo no me perdería con niños de 2 a 5 años los shows de Michey, Minnie… Las actuaciones se realizan casi todos los días en el teatro Animation Courtyard en Disney’s Hollywood Studios.

    Otras atracciones que no puedes perderte: Crush’s Coaster (a partir de 1,07 m), Flying Carpets over Agrabah (alfombras voladoras), Stitch Live! y RC Racer (a partir de 1,20 m).

    Espectáculos y cabalgatas

    Disneyland

    Nunca lo hubiera imaginado pero, si le preguntas a mis hijos qué es lo que más les gustó de Disneyland París, te dirán que el espectáculo nocturno de fuegos y luces en el castillo de la Bella Durmiente. El espectáculo Disney Iluminations es algo impresionante que a mí me hizo emocionarme muchísimo, con tecnología de vanguardia, efectos especiales, fuentes, fuegos artificiales, juegos de luz y proyecciones. Tiene lugar todos los días, justo antes del cierre del Parque (consultar horarios según el día de la semana). Y os recomiendo coger sitio con unos 20 minutos de antelación para verlo bien.

    También pudimos ver la Disney Stars on Parade, una cabalgata única creada especialmente para el 25 Aniversario, en la que ves a los personajes protagonistas de las películas perfectamente caracterizados y subidos en impresionantes carrozas. Así que es una buena razón para ir a Disney este año ya que se puede disfrutar todos los días de la semana, en Main Street U.S.A. Merece la pena.

    Disneyland Paris

    Disneyland Paris

    El espectáculo ¡Feliz Aniversario Disneyland Paris! tiene a Mickey Mouse como protagonista, que se viste con sus mejores galas para reunir a todos los visitantes y a los Personajes Disney más entrañables junto al Castillo de la Bella Durmiente. Este show tiene lugar varias veces al día, en el escenario de Castle Stage.

    También en ese mismo escenario tiene lugar El Radiante Vals de las Princesas, un espectáculo compuesto por un gran baile en el que las protagonistas son Aurora, Ariel, Bella, Blancanieves, Cenicienta, Jasmine, Rapunzel y Tiana, que bailan un vals acompañadas de las fuentes que rodean el Castillo.

    Y por último, The Forest of Enchantment: A Disney musical adventure, un bosque encantado en el que los espíritus de la naturaleza rinden homenaje a las historias Disney más entrañables. Pocahontas y John Smith, Baloo y el Rey Louie, Rapunzel y Flynn Rider, Tarzán y la Princesa cantan las canciones más conocidas sobre el escenario del Teatro Chaparral de Frontierland.

    Walt Disney Studios

    Mickey and the Magician es un espectáculo repleto de efectos, trucos e ilusionismo que tiene lugar varias veces al día en el Teatro Animagique. Dicen que hay que coger sitio con unos 20 minutos de antelación. Yo me quedé con las ganas de ver este espectáculo, la verdad. En este parque, tiene lugar el First Order March, un imponente desfile de Stormtroopers presidido por la mismísima Capitán Phasma.

    Los que sí que vimos fueron los espectáculos de Star Wars. Por un lado, A Galaxy Far Far Away, un gran homenaje a la saga Star Wars donde los personajes más icónicos como Darth Vader, Kylo Ren o incluso los droides R2D2 Y C-3PO están presentes sobre el escenario de Production Courtyard. Y tuvimos la suerte también de ver A Galactic Celebration, un espectáculo nocturno con proyecciones de las pelis, efectos especiales, música y fuegos, que también es espectacular.

    Restaurantes

    En cada parque hay un montón de restaurantes de todo tipo, de buffet, con menús, con platos a elegir, tipo hamburguesería… También pregunté y vi que hay gente que se lleva sus bocadillos dentro del parque. Yo aquí os dejo la lista de restaurantes que hay. En todos hay que reservar.

    Disneyland

    Restaurante Inventions (dentro del famoso hotel Disneyland): merece la pena porque durante la comida van apareciendo distintos personajes de Disney a los que abrazar y con los que puedes hacerte fotos. La comida es de buffet.

    Disneyland Paris

    Plaza Gardens: Buffet situado cerca del Castillo de la Bella Durmiente. Muy agradable, nos gustó mucho.

    Auberge de Cendrillon: Servicio de mesa con la presencia de las Princesas Disney.

    Agrabah Cafe: Buffet de inspiración árabe en Adventureland. Está super bien ambientado.

    Walt’s: Alta gastronomía con servicio de mesa en Main Street U.S.A.

    Walt Disney Studios

    Restaurant Des Stars: Buffet situado en Studio Lot digno de una estrella de cine.

    Bistrot Chez Rémy: Servicio de mesa donde los visitantes se sienten del tamaño de un ratón.

    Hotel Disney’s Newport Bay Club

    Pues qué os voy a decir, que nos encantó. Camas amplias, cuna plegable si lo deseas, las habitaciones espaciosas y comunicadas para las familias de más de cuatro miembros podamos estar juntas. El Hotel Disney’s Newport Bay Club tiene cuatro estrellas y está a orillas del lago Disney, a sólo 15 minutos a pie de los Parques Disney, por lo que no tuvimos que hacer uso de ningún transporte durante esos días, aunque hay autobuses desde allí. Los buffets de desayunos y cenas muy variados y completos en los dos restaurantes que tiene. El hotel posee piscina interior y exterior pero no hicimos uso de ellas y aquello es tan grande (es el hotel más grande de Europa y tiene 1093 habitaciones) que no tuve tiempo para ir a mirar, que no me hubiera importado cotillear un poco más todo aquello, porque de verdad que es una pasada.

    Disneyland Paris

    Precios

    Nosotros fuimos gracias a Disney España, a quienes ya di las gracias en Instagram y lo vuelvo a hacer nuevamente aquí por contar con nosotros para esta increíble experiencia. Pero como tengo la suerte de que mi señora madre tiene agencia de viajes y lleva 35 años vendiendo Disney, le he pedido a ella toda la información posible. Me dice que es importante estar pendientes de cuándo hay campaña «Semana Mágica», en la que ofertan noches y días gratis. Esta campaña suele salir dos o tres veces al año. De hecho, ahora mismo, hasta el 14 de marzo, hay esta oferta. Por ejemplo, si vas a hotel de 4 estrellas con 4 días de entrada al parque para 4 personas, serían en torno a 1400 euros. Obviamente, el precio varía en función del hotel, los hay más baratos. Hay también ofertas de comidas y cenas gratis. Pero bueno, los precios varían en función de hoteles, duración de la estancia, temporadas…

    Otras cosas que debes saber

    1. Os recomiendo llevar sillitas a niños de menos de 4 años. En Disneyland se pueden alquilar por si no queréis llevarlas. En cada atracción, hay un párking de sillitas, una zona para dejarlas sin preocuparte de ellas.
    2. Fastpass: En Disneyland no se paga por conseguir FastPass (que no hay en todas las atracciones) sino que debes sacártelo en la entrada de cada atracción. Recibes tu ticket Fatspass con la hora a la que debes volver y así estar en otra atracción mientras esperas. Y vuelves a la atracción a la hora que se indica en tu ticket.
    3. App de Disneyland Paris: Existe una aplicación en la que puedes consultar el tiempo aproximado de espera para las atracciones, informarte del horario de los espectáculos, ver los mapas interactivos…
  • Dos cosas que debes hacer antes de gritar a tus hijos

    Dos cosas que debes hacer antes de gritar a tus hijos

    En esto de la maternidad no hay fórmulas mágicas; quien diga lo contrario, miente. Cualquiera que sea madre de varios hijos sabe que cada uno es de una manera, aun teniendo los hermanos muchas similitudes entre ellos y aunque, en algunos aspectos, nos funcione lo mismo con unos y otros, que también ocurre. Pero no, no hay ningún consejo, ni fórmula que sirva para todos los niños. Eso sí, hay cosas que pueden ir bien a muchos de ellos. Por pura lógica. Y aun así, tampoco funcionan siempre. Pero por si sirve a alguien, aquí van dos cosas que intento hacer siempre que mis hijos entran en trance o pierden los papeles y están a punto de hacer que yo los pierda:

    1. Ponerse a su altura: y no me refiero a ponerse a gritar, a llorar o a patalear como hacen ellos. Ojo, como plan de choque puede funcionar. Vamos, sé de unos que se puedan quedar con los ojos como platos si me pongo a berrear o me tiro al suelo pero, con sinceridad, a la tercera, me mandarían al carajo y no me tomarían en serio. Me refiero a que, lo primero que hay que hacer cuando un niño está en fase “muñeco diabólico” es hablar con ellos a su misma altura, que tengan contacto visual directo con nosotros. Uno, porque los adultos rebajamos el tono de voz cuando nos agachamos para hablar con los críos. Y dos, porque el niño siente cercanía y se vuelven más receptivos. Y no, no es ninguna chorrada.

    Imaginaos que tratáis de discutir, convencer, disuadir a alguien muy alto, no a quien te saca diez centímetros sino a alguien a quien no sois capaces de alcanzar por mucho que estiréis el brazo y a quien tenéis que hacer esfuerzos por verle los ojos. Pues más o menos esa es la proporción con los niños pequeños. Esto funciona a veces, otras no. Pero desde luego, si quieres dialogar o relajar a un niño que está enrabietado, desde la distancia y a gritos, es difícil conseguir algo. Y lo sé por experiencia, que soy la primera que a veces pierde los nervios.

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    2. Distraerles: creo que esto es de cajón pero que en momentos de caos ni te planteas. El otro día teníamos a Rafa obcecado con un juguete de Alfonso que acababan de regalarle por el cumple. Antes os diré que Ricitos de Oro es muy absorbente con su hermano mayor y que no le da un respiro. El caso es que se cierra en banda, pide las cosas llorando y la verdad es que resulta molesto. A nosotros y al pobre Alfonso, que tiene una paciencia infinita. Así que, cuando no ha funcionado el punto que mencioné anteriormente, paso a la segunda fase: llevármelo a otro sitio donde estemos solos y buscar algo que pueda hacerle olvidar aquello por lo que estaba sufriendo. Justo ese día que os cuento, había globos colgados de un árbol y funcionó y no volvió a acordarse del juguete. No siempre hay algo a mano y no siempre les interesa lo que les ofreces. A Rafa consigo distraerle con algo de comida, ahí tiene su punto débil 😉 Pero lo dicho, no es infalible.

    Si es una rabieta, de las que se pueden pasar minutos y minutos berreando a pleno pulmón, y una vez fracasado el diálogo y el intento de distracción, lo mejor es alejarles de sus hermanos u otras personas y esperar con ellos a que se les pase. Y si no es rabieta, muy a mi pesar, llego a la tercera fase de advertir que habrá castigo, que básicamente es dejar de hacer algo que les gusta. Hace tiempo que no llego a esta fase, creo que estoy mejorando. También ayuda la vuelta al cole y a las rutinas 😉 ¿Qué hacéis vosotras cuando la cosa se va de madre?

  • Acoso escolar: cuando no «son cosas de niños»

    Acoso escolar: cuando no «son cosas de niños»

    Quiero agradecer a Carmen que me haya cedido este espacio para compartir con vosotros algunas inquietudes que me han surgido con mi nuevo trabajo. Me llamo Cristina Arias y soy periodista. Llevo un mes inmersa en un proyecto fascinante y a veces aterrador: un documental sobre el acoso escolar. Le decía a Carmen que es un tema que, salvo que te toque personalmente, o coincida con una tragedia como el suicidio de un adolescente, normalmente no se trata. Ni en los medios ni en los corrillos de madres a la salida del colegio ni, mucho menos, ahora en las piscinas.

    Sin embargo, es algo sobre lo que habría que hablar, y mucho, en todo tipo de foros. Porque cada año hay miles de niños en España que sufren acoso escolar. Porque es algo que existe en todos los colegios. Porque no discrimina entre niños con problemas previos y niños perfectamente “normales”. Porque hay niños que lo sufren durante años en silencio. Porque las secuelas que deja en las víctimas son más graves y más duraderas que las que deja el abuso por parte de un adulto. Increíble, ¿no? Pues es así.

    El acoso escolar tiene muchas caras. Algunos, al oír la palabra acoso, piensan en actos violentos y muy graves; no es así necesariamente. Y, sobre todo, no es así desde el principio. El acoso escolar es una pequeña bola de nieve. Empieza, por ejemplo, con unas risas a costa de un compañero de clase que se ha manchado en un lugar inoportuno de su ropa. Al día siguiente al llegar a clase uno desde la última fila le llama “meón” y todos se ríen; es algo inocente, “cosas de niños”. Sin embargo, al salir al patio en el recreo, uno se anima y le pone la zancadilla. Varios chavales hacen un círculo para reírse del que está en el suelo y corean “meón, meón, meón”. Muchos miran con una sonrisa en la cara, otros miran sabiendo que eso está mal pero callan. Así, en un par de días o semanas, el pobre chico de la mancha se ha convertido en la diana de las burlas de la clase. En poco tiempo, todos sus compañeros han “aprendido” que ése es su papel y el grupo entero lo asimila con la misma facilidad con que asimilan el nombre de la nueva profesora de inglés. Esa bola de nieve ya va colina abajo creciendo sin parar.

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    ¿Cómo saber si nuestro hijo sufre acoso escolar? Hay que estar atento si observamos cosas como cambios de humor, irritabilidad o tristeza. Si empieza a tener problemas para dormir o sufre pesadillas. Si le falta apetito o come compulsivamente. También se dan dolores de tipo somático: dolor de cabeza o de estómago sin causa aparente. Y lo más importante, estar atento si vuelve del cole con golpes o rasguños de manera frecuente y lo achaca siempre a que se cae.

    ¿Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo es víctima de acoso? No culpabilizarnos y no culpabilizarle. Lo más importante es crear un clima de confianza, tiene que saber que vamos a creer todo lo que nos cuente y que vamos a apoyarle en todo. Eso de “hay que hacerse fuerte” puede servir para ayudarle a convivir con determinadas frustraciones, pero no si le están acosando. Es duro para los padres reconocer que su hijo está siendo víctima de acoso, pero hay que tener siempre en cuenta que lo más importante no es cómo me siento yo sino cómo se siente él. Hay que ayudarle, darle herramientas para que la situación no le supere. Reafirmarle en sus virtudes y sus posibilidades. Tiene que saber que somos su mayor apoyo.

    El siguiente paso es hablar con su tutor, contarle lo que venimos observando y pedirle que esté más pendiente de nuestro hijo, sobre todo en los espacios comunes como el patio o los pasillos. En muchos casos nos encontraremos con que el colegio no reconoce que se trata de una situación de acoso. Erróneamente creen que les afectará negativamente cuando, en realidad, si toman las medidas adecuadas, lo más probable es que lo solucionen. Si lo hacen, los padres confiarán en ese colegio y lo recomendarán. Como he dicho, pasa en todos los colegios.

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    Es importante saber que el acoso escolar no es uno contra uno, es uno contra el grupo. Por lo tanto la intervención para corregir la situación ha de hacerse con toda la clase. Tanto el que insulta como el que mira y calla son responsables del sufrimiento de la víctima así que hay que cambiar la actitud de todo el grupo frente al acoso. Hace años, cuando a una mujer le daban una paliza en casa, la gente decía “son cosas de pareja y no hay que meterse”. Hoy a nadie se le ocurre justificar así semejante barbaridad. Es hora de que cambiemos nuestra manera de ver y hablar de las cosas que pasan en los colegios.

    No todo lo que pasa en los coles e institutos “es cosa de niños”. Que haya miles de niños y adolescentes con miedo a ir al colegio día tras día es escalofriante. Que haya chicos que piensan que es mejor quitarse la vida que volver a clase es escalofriante. Y que las instituciones y algunos profesionales de la educación digan que es culpa de la falta de medios es indignante. Por eso hay que hablar del acoso escolar, porque nuestro futuro está hoy en la escuela, y, si no lo remediamos, muchos serán adultos con problemas de depresión y otros muchos serán delincuentes o abusones de por vida. ¿Creéis que no se habla lo suficiente de este tema?, ¿que mucha gente le quita importancia?, ¿que los centros se desentienden?

    investigacion.acoso.escolar@gmail.com

  • Rabietas: qué he aprendido

    Rabietas: qué he aprendido

    Hace unos días tuve una conversación con una mamá que estaba pasándolo bastante mal con los berrinches de su niña. Nos confesamos, mutuamente, que en alguna ocasión, aquello nos hacía derramar lágrimas. No es fácil enfrentarse a la pataleta de un niño o bebé. Es cierto que ellos lo pasan mal pero, ¿y nosotros, los padres? La primera vez que tuve que hacer frente a una rabieta fue hace más o menos un año, cuando Alfonso empezó el colegio y estaba a punto de cumplir tres años.

    Y aún así, no me puedo quejar porque estoy hablando de un niño, no de un bebé, que ya había pasado por otro evento importante en su vida: la llegada de un hermano un año antes. Pero oye, era tan sumamente bueno, que la presencia de Rafa no le afectó negativamente y tenía un carácter que daba gusto. Las rabietas duraron un mes y reconozco que para mí fue duro, perdí los nervios en más de una ocasión y acababa a grito pelao o lanzando un zapato al aire cuando se negaba a que le vistiera. Aquello se le pasó de la noche a la mañana y aprendí que chillar no servía de nada.

    Con Rafa, esto de las rabietas, lo he vivido mucho antes; desde que tenía año y medio ha tenido algún que otro berrinche pero, al ser de forma ocasional, no le das importancia y lo «soportas». Lo malo es cuando entran en una etapa en la que esto sucede a diario, en cualquier momento y, en muchas ocasiones, no tienen una causa aparente que lo justifique. De repente, el crío te monta un pollo porque no quiere que los cojines estén en un sitio o porque quiere tirar la sillita al suelo. Intentas dialogar, le abrazas, le ofreces algo que le guste, un juguete, una galleta, yogur, lo que sea para que intente distraerse…pero da igual, el niño está fuera de sí y además, no sólo llora, sino que se agarra a tus piernas para que no puedas moverte. Y claro, el día que se pasa así una hora de reloj, sin exagerar, acabas por gritarle e intentas despegarle de tus piernas con un zarandeo. Y no, no es eso lo que quiero porque, cuando se me pasa el estrés de ese trago, me siento mal conmigo misma.

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    Y si encima las rabietas van acompañadas de despertares nocturnos o de que el niño o bebé, que siempre ha comido como un elefante, se niegue a zampar, pues la situación puede llegar a superarte. Eso es lo que nos ha pasado las últimas semanas con Rafa y reconozco que me he sentido abrumada nuevamente. Todo a la vez acaba haciendo mella y esas situaciones generan mucho estrés. Personalmente, asocio esta etapa con el comienzo de la guardería, quizás porque Alfonso vivió una etapa similar al empezar el cole, lo cual demuestra que, a mis hijos, lo de la adaptación les cuesta lo suyo. Hay quien dice que es por la inminente llegada de un nuevo hermanito pero yo creo que no es del todo consciente de eso.

    De cualquier manera, después de un etapa así se quedan como la seda. Yo ayer mismo alucinaba viendo a Rafa sin intentar quitarle el balón a su hermano, o de repente me abrazaba y daba besos en la barriga diciéndome «te quiero». Llevamos dos días de paz y confío en que la mala racha haya pasado. ¿Qué sentís en plena rabieta de vuestros hijos?, ¿cómo actuáis?, ¿alguna vez la situación os ha hecho perder los nervios?

  • ¡Crisis superada!

    El post que más comentarios suscitó en este blog fue en el que os contaba que la relación con mi hijo Alfonso estaba atravesando una crisis. Algunas de vosotras me dabais ánimos y me decíais que no me preocupara ya que seguramente era una cosa pasajera. Pues teníais razón: un mes después, doy por concluida mi crisis con Alfonso.

    rabietas niñosEl sábado pasado, normalizada ya nuestra relación días antes.

    De todo se aprende en esta vida y, desde luego, los niños son una fuente inagotable para ello, así que aquí va la lista de cosas que he descubierto a raíz de nuestro distanciamiento:

    1-    Gritar no sirve de nada: cuando un niño está en plena rabieta es imposible hacerle entender nada. Para mí esto de las pataletas era nuevo y los primeros días me puse como una loca, pero enseguida me di cuenta que se trataba de una táctica inadecuada. Lo mejor, esperar a que se les pase. Otra cosa es que un crío tenga un mal comportamiento intencionadamente. Ahí sí que considero necesario recriminárselo y mostrar enfado.

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    2-     Que los celos no necesariamente están relacionados con su hermano. Con el tiempo, y tras una tutoría con la profesora de Alfonso, descubrimos que su mal comportamiento en el colegio y con nosotros estaba relacionado con los celos. Estaba molesto porque Rafa y yo nos quedábamos en casa y él se tenía que ir al colegio; por ello, lo que demandaba era que yo le prestase más atención.

    alfonso

    3-    Es mejor quitarle importancia: En las relaciones de pareja es indispensable hablar y no dejar que pase el tiempo para intentar arreglar una situación. Con los niños ocurre lo contrario; cuando un niño está enfadado “con el mundo”, sin razón, lo que hay que hacer es darle mucho cariño pero no incidir demasiado en el problema ni estar diciéndole todo el día que se porta mal.

    Todo eso y que no hay mal que cien años dure son las conclusiones a las que he llegado tras este mes de distanciamiento. Volvemos a querernos mucho y Alfonso ha recuperado esa alegría que tanto le caracteriza; además, va feliz al colegio. No se puede pedir más. Eso sí, cuidado si os acercáis a Rafa que está en plan protector 😉

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