Ojalá no pudiera contar nada sobre este tema pero entiendo que, con la experiencia de haber pasado por sangrados en dos embarazos, uno que no implicó nada malo y otro que terminó en un aborto, como bien sabéis, quizás convenga aclarar que la palabra sangrado en el embarazo no va, en muchas ocasiones, unida a la palabra aborto. Vamos, yo he vivido dos situaciones completamente opuestas. Soy consciente de que la gente busca mucha información en Internet sobre este tema, así que me gustaría aclarar algunos aspectos, porque entiendo que causan alarma. Un sangrado durante el embarazo asusta a cualquiera y siempre hay que acudir a Urgencias, aunque en la mayoría de los casos se quede sencillamente en eso, en un susto. Obviamente, existen algunas pistas que ya en casa os harán intuir si se trata de una situación leve o que termine en una complicación grave o aborto.
Embarazo con sangrado sin importancia
En la semana 8 de la gestación de Gabriel, me llevé mi primer gran susto en este sentido. Había tenido dos embarazos perfectos, sin ninguna complicación y sobresalto. Así que, cuando lo vi, temí lo peor. Porque todas, de forma equívoca, asociamos sangrado y aborto siempre. Y no, muchas veces no es así. Durante la gestación, hay mayor riego sanguíneo hacia los vasos del cuello del útero, así que un sangrado se puede producir tras una exploración médica, relaciones… Las pérdidas de sangre en el primer trimestre son frecuentes. Y así fue en mi caso, en urgencias me confirmaron que todo estaba perfecto y el embarazo transcurrió con normalidad. Es más, las que me seguís desde hace tiempo, sabéis que fue el único embarazo en el que hice deporte, en concreto zumba, hasta la semana 40, y el rubito no se adelantó ni un solo día 😉
Embarazo con sangrado que termina en aborto
Bueno, esta historia ya la sabéis porque fue el mes pasado. Curiosamente, dado que ya había pasado por un sangrado que no había sido nada importante, pensé que podría tratarse de lo mismo. Porque entonces sabía por experiencia, no sólo de oídas, que los sangrados podían producirse por más causas que no no implicasen ningún problema serio. Pero tampoco obviaba que la pérdida de sangre podía ser síntoma de estar perdiendo o haber perdido el embrión. Esa es obviamente una cosa que no sabes hasta que te ve el especialista pero, a veces, el cuerpo da pistas o la cosa sencillamente no pinta muy bien.

Señales de alarma
- Cuando fui a urgencias el mes pasado, no sabía lo que estaba ocurriendo pero, al desvestirme allí, no tuve dudas: lo perdía. Y no fue otra señal más que la cantidad de sangre, no era un «manchado», era abundante como el de la regla. Así que ése puede ser un primer signo de aborto.
- Otra de las pistas que pueden darnos malas noticias es el dolor abdominal. Yo no lo viví en ninguno de los sangrados pero, si se sienten cólicos, retortijones o dolores, la cosa no suele pintar bien.
- Una de las cosas en las que no reparas en ese momento pero que luego descubres es que llevabas unos días en los que habían desaparecido los síntomas de embarazo. En mi caso, no es que sean muchos pero me extrañaba no tener tanto sueño como en los embarazos anteriores.
Como en todo, cada cuerpo es un mundo; y habrá quien haya sangrado mucho y no haber tenido problemas y viceversa, unas con dolores, otras sin ellos, hay abortos sin sangrados… Pero conviene saber que sólo un 15% de los embarazos con sangrado en los primeros dos meses llega a abortar así que daos cuenta de que muchas veces, sangrado no implica aborto. ¿Os ha pasado?