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  • ¿Niño o niña? Nuestro bebé es…

    ¿Niño o niña? Nuestro bebé es…

    En todos los embarazos me han dicho el sexo del bebé en la semana 12. Sí, en los cuatro. Y han acertado, siempre. Se ve que mis hijos son exhibicionistas 😉 El primero fue un «parece niño»; el segundo fue un «es un niño» y el tercero fue un «apesta a guaje» (muy asturiano y gráfico el ginecólogo 😉 ). Ya cuando supe que Rafa era varón, tuve claro que sería madre sólo de varones; tan claro que, cuando me dijeron que Gabriel también era niño, sencillamente me eché a reír. Nunca jamás me disgusté al saber el sexo de mis hijos, creo que sería injusto y además, no creo que sea motivo de disgusto. Con saber que todo iba bien, tan feliz.

    Queríamos tener un cuarto hijo (sobre todo yo, para qué os voy a engañar) y además tenía claro que sería varón; en mis planes, como ya os digo, ya no entraba una fémina. Deseaba un hijo, no una niña o un niño. Obviamente, puedes tener preferencias, es lógico que si tienes ya un hijo de un sexo, te suela apetecer tener otro hijo del contrario. Y ya cuando tienes el universo masculino dominado con tres varones, lógicamente apetece una niña. Pero ni por asomo ya contaba con ella.

    niño o niña

     

    Pero sí, ya está en camino, NUESTRA PRIMERA HIJA. Me suena hasta raro.

    Cómo reaccioné

    Muchas os preguntaréis porqué lo cuento ahora si ya lo sabía desde hace dos meses. Pues básicamente porque no las tenía todas conmigo. Vamos por partes. Ecografía de la semana 12. Nos atiende Javier Arenas, jefe de Obstetricia del Hospital de Cabueñes, que se encarga siempre de realizar las ecos de esa semana. Antes de nada, tengo que decir que, por lo menos en Gijón, los mejores ginecólogos están en el hospital público, aunque también tengan consulta privada. Dicho esto, siempre que voy a una ecografía comento que tengo dos familiares directos con una pequeña malformación de nacimiento en la boca y que es hereditaria. Ya en la semana 12, Arenas se esmera tanto, que fue capaz de decirme, una vez más, que todo está bien. Después, tras hablar un rato y saber que nos gustaría conocer el sexo del bebé, si se deja ver, nos suelta: es una niña. Sí, no dice parece, o diría… no, no, dice que es una niña.

    Me quedo sin reaccionar, ni río, ni lloro, ni grito, ni me emociono… Pensaréis «con lo que tú eres, qué seca». Yo iba convencida de que era un niño, yo tenía ya el título de feliz madre de chicos, tenía ya en mente un Jaime o Álvaro, yo me veía sacando otra vez más toda la ropa para reutilizarla por cuarta vez… Y fue como una especie de «eh, que ya tenía mis planes con otro niño»A los pocos segundos pregunté: ¿va en serio? Y asintió. La chica que estaba con él, imagino que MIR, reía. Yo flipaba. Maridín también se reía y bromeaba con el ginecólogo. Y un minuto después, me emocioné. Salí de allí con maridín alucinada, mandando audios a mis amigas por whatsapp, a mi cuñada, llamando a mis padres… Me vine arriba.

    Pensaba contarlo entonces pero de repente dije: vale, este señor rara vez se equivoca pero… ¿y si lo hace en esta ocasión? Así que, aún estando convencida al principio de que estaba claro, según pasaban las semanas, me entraban dudas. A los niños ya les dijimos entonces que iban a tener una hermanita pero, según se acercaba la fecha de la ecografía de la semana 20, yo les dejé caer que teníamos que esperar para estar seguros. Aún así, Rafa ya se encargó de contar a todo el colegio lo de la hermana. Lógico.

    Así que básicamente no lo conté hasta ahora porque me parecía precipitado hacerlo con la ecografía de la semana 12, que puede dar lugar a confusiones. Y además, conoceréis algún caso cercano. Este viernes, por fin nos confirmaban lo que parecía: llega la primera niña a la familia, lo cual nos emociona. Nos hace ilusión cambiar un poco de tercio, que luego será futbolera o lo que le dé la gana, pero por los menos, los dos primeros años, me voy a quedar a gusto con los vestiditos 😉

    La historia del chupete rosa

    Sé que este es un post alegre, lo es, creedme. Pero no podía pasar por alto esta historia. No sé cuántas recordáis el post en el que conté mi experiencia tras sufrir un aborto en diciembre… No sé si alguna reparó en un párrafo que dice:

    «Recuerdo que ese día teníamos tutoría con la profesora de Alfonso y, cuando iba caminando al cole, me encontré un chupete rosa en la calle, tirado en el suelo. Por unos segundos pensé que era una señal. Pero no, son esas casualidades cabronas de la vida.»

    ¿Cuántas veces en vuestra vida os habéis encontrado un chupete tirado en la calle?, ¿ninguna, dos o tres? Pues yo me lo encontré aquel maldito día y me pareció una broma macabra, cómo narices podía encontrarme un p… chupete en la calle el mismo día que estaba perdiendo un bebé. Justo después de salir del hospital. En serio, me pareció tremendo. Ahora sé que quizás no era sólo una casualidad, y efectivamente era una señal de que aquello pasó porque tenía que pasar y porque venía algo mejor. No lo sé, pero está claro que es fuerte y ahora encuentro que hubo algo extraordinario en aquello.

    En fin, gracias por tanto cariño todo este tiempo. Ahora ya podré hablar del mundo infantil femenino. Muy feliz.

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