Etiqueta: juegos

  • Por qué deben jugar los niños

    Por qué deben jugar los niños

    Con Raúl Bermejo

    La Convención de los derechos del niño incluye el juego entre aquellos derechos fundamentales de la infancia. Sólo con esto debemos ver lo importante que resulta jugar en la vida de las personas y la relevancia que tiene para los niños ¿Por qué es necesario el juego en la vida de los niños?, ¿qué aporta?, ¿qué tipos de juegos hay y por qué les van a ayudar en su desarrollo?, ¿cuáles eligen según la edad?,¿cómo podemos implicarnos? Respondemos a estas preguntas en este episodio con Raúl Bermejo, maestro y neuropsicólogo

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  • 5 regalos que nos hicieron en nuestra infancia… y que podrás hacer ahora a tus hijos

    5 regalos que nos hicieron en nuestra infancia… y que podrás hacer ahora a tus hijos

    Es evidente que hay muchas cosas que han cambiado desde la infancia que vivimos los que hoy tenemos treinta y tantos con la que están viviendo nuestros hijos. Sin embargo, creo que hay cosas que mantienen su esencia, las circunstancias han cambiado mucho pero… un niño siempre es un niño. Después del post de la pasada semana sobre el exceso de juguetes con el que se encuentran los críos durante estas fechas, traté de hacer un lista de cosas que se pueden incluir en la carta a los Reyes Magos que no son juguetes y que también pueden tener mucho que ver con el entretenimiento. Y oye, muchas cosas no difieren tanto de nuestra época, ¿no os parece?

    Libros: ¿Quién no se acuerda de aquellas colecciones de Celia, Los Cinco o Dónde está Wally? Un libro siempre es un buen regalo, hay de todo tipo, para todas las edades y, en muchas ocasiones, regalas recuerdos. Pudimos pasar horas intentando buscar a Wally o competir con tus hermanos por sel el primero en encontrarlo. Hoy en día, mis hijos han encontrado un entretenimiento similar en El Libro del Verano, de Rotraut Berner, un libro enorme que les regalaron hace dos años y que siguen usando a menudo.

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    Calzado: quizás a priori no es lo más apetecible para un niño pero, ¿y si los playeros o zapatillas son de la Patrulla Canina o Hello Kitty? No me digáis que vosotras no aprovechabais la carta a los Reyes en casa de los abuelos para pedir aquellos playeros o botas de marca que no os os compraban el resto del año por falta de presupuesto. Vamos, ¡yo estaba deseando estrenar! Así que no es mal momento para aprovechar y regalárselos si les hacen falta.

    Material para actividades extraescolares o deportes: No sé en la mayoría de los casos pero entiendo que casi todos los niños hemos participado en aquella actividad extraescolar o deporte que más nos gustaba: fútbol, baloncesto, pintura, patinaje, baile… Por eso, muchos aprovechamos la carta a los Reyes para encargar unos patines nuevos, un caballete de pintura, una guitarra… por no hablar del tutú para aquella época en la que te apuntaste a ballet en el cole o de la equipación de tu equipo de fútbol.

    Disfraces: Venga va, ¿era yo la única a la que le gustaba disfrazarse? Y oye, en esto las cosas no han cambiado nada; de Spiderman se disfrazan mis hijos y se disfrazaban mis hermanos. Vale, igual lo de indios y vaqueros se estila menos ahora pero vamos, resumiendo, nos gustaba entonces y les encanta ahora. Y además, si incluyen un disfraz en la lista de los Reyes, ya lo tendrán para Carnaval y te ahorras un dinero en febrero.

    Juegos de mesa: que no estoy yo muy al tanto de lo que hay ahora, que seguramente habrá novedades pero hay juegos que no se pasan de moda: Quién es quién, Trivial, Hundir la flota, Monopoly… Pero si yo aún guardo en perfecto estado el Scattergories y el Tabú para cuando los peques tengan unos añitos más. Decidme que, a lo largo de vuestra infancia, los Reyes no os han traído unos cuantos. Señoras, no pasan de moda y son juegos que siempre se comparten, ¿quién da más?

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    Pues como veis, dándole al coco sobre regalos para los niños que no fuesen juguetes, de repente mi memoria encontró que en todo esto, las cosas no había cambiado mucho. Eso sí, el exceso sigue siendo exceso, sean juguetes o ropa. Tampoco hay que pasarse. ¿Alguna otra cosa que añadiríais a la lista?

  • La discriminación… mal entendida

    La discriminación… mal entendida

    Este post surgió tras una conversación en Instagram sobre zapatos. Ya veis, así somos, empezamos comentando si éste o aquel calzado es resistente y acabamos hablando de discriminación. Pues sí, el hilo conductor fue nada menos que el fútbol, ese deporte al que juegan muchos de nuestros hijos en los recreos y que hacen que los zapatos o playeros tengan una vida corta. Pero vamos al lío. Resulta que hay colegios que prohíben el fútbol por ser discriminatorio. Es más, no es sólo cosa de unos centros en concreto sino que fue tema de debate entre los políticos vascos. Vamos, que ya se quieran meter en eso estos señores, tiene tela. Yo ya no sé si es que me estoy haciendo mayor o es que ahora todo es políticamente incorrecto.

    Vamos a ver, prohíba en su colegio usted el fútbol, o más bien la pelota, si su patio tiene un espacio pequeño que no permita los juegos con balón, o si le rompen un cristal cada dos por tres, o si tienen que llevar cada semana a varios niños a Urgencias. O establezca qué días juegan unos cursos u otros, pero no me diga que es sexista. Primero, porque ya está dando usted mismo un mensaje discriminatorio: no dejamos jugar al fútbol a nadie porque solo lo hacen los niños, no queremos que se juegue al fútbol porque damos por hecho que las niñas no lo hacen. ¡Bravo!, ¿así pretendemos igualarlos?, ¿prohibiendo actividades que mayoritariamente practica un sexo?, ¿prohibimos también la comba en los patios?, ¿las canicas? Es un error enorme dar ese mensaje a unos niños de tres años que todavía no entienden de machismo ni feminismo, y que no saben si el fútbol o el baile es de niños o niñas.

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    El fútbol es un deporte asociado a un sexo, no hay duda. Como tantos otros, y tantas profesiones, y tantas actividades. ¿Y saben porqué? Hombres y mujeres somos distintos por pura biología. No veo que nadie se eche las manos a la cabeza porque en los Juegos Olímpicos haya categorías femenina y masculina de cada disciplina, igual es por algo. Quizás tiene que ver con el hecho de que físicamente no se le puede exigir la misma fuerza a un hombre que a una mujer, ni la misma destreza a una mujer que a un hombre. No se puede valorar igual el trabajo de un gimnasta varón de 80 kilos que el de una fémina de 50 kilos. Al igual que no se puede valorar por igual el levantamiento de pesas de un hombre o una mujer. Razones puramente biológicas. Discriminar es dar un trato diferente a personas que merecen recibir el mismo trato, o beneficiar a unos y perjudicar a otros sin más motivos que la diferencia de raza, sexo, ideas políticas, religión, etc… No se líen, discriminatorio es decirle a una niña que no juegue al fútbol o a un niño que no vaya a clases de baile.

    Por favor, dejen que los niños decidan lo que quieren hacer en su tiempo libre, el que quiera jugar al fútbol, que lo haga, y el que quiera intercambiar cromos de su álbum, que lo haga. Y dejen que los niños hagan deporte. La generación de nuestros hijos va a ser la primera que viva menos años que sus padres, ¿saben por qué? ¡Por sedentarismo! Y no se nos ocurre otra cosa que prohibirles que jueguen a la pelota, probablemente el primer «juguete» de la historia de la humanidad, el único con el que probablemente jueguen todos los niños del mundo, sea de plástico, papel o cuero. En fin, lo que nos quedará por ver.

  • Con la música a todas partes

    Me gusta mucho escuchar música. Cuando me ducho, cuando conduzco, cuando limpio… siempre que puedo. Por supuesto, tengo mis preferencias y si una canción me llega, puedo oírla una y otra vez durante una larga temporada. En esto, el que ha salido a mí es Rafa. Llevamos un mes cantando el Señor Don Gato y lo tengo hasta en la sopa pero claro, cómo le voy a decir yo que lo deje cuando, de repente, me ve en plan flipada cantando por casa a Bon Jovi. La última vez que el gordi observó la escena fue esta semana y me preguntó que porqué hacía eso. Fría me quedé, empieza ya a sentir vergüenza ajena 😉 Alfonso es menos cantarín pero oye, también se entusiasma más de la cuenta con Bon Jovi; es lo que tiene haberle llevado en el vientre a un concierto del grupo.

    Bueno, el caso es que siempre que pongo música en el ordenador tengo que estar controlando porque como les deje tocar el invento, me lo estropean fijo. Sin embargo, no se me pasó por la cabeza comprarles nada para escuchar canciones por la misma razón, porque lo que tocan es susceptible de irse al garete. Hasta que descubrí un artilugio que les tiene enganchados y pueden tocarlo, tirarlo, encenderlo, cambiar de canción… cuando quieran sin tener que estar yo detrás de ellos ni agobiada porque se lo carguen. Es un mp3 para niños, en realidad es el único que existe exclusivamente para ellos. Se llama Ocarina.

    Es super sencillo de usar porque solo tiene cuatro botones. Os juro que no se rompe y mi cuñada puede dar fe porque el fin de semana se lo dejé a mis sobrino de 11 meses y no paró de trajinar con él con sus correspondientes impactos. Lo conectas al ordenador y pasas las canciones o cuentos que te apetezca y le das el aparato al niño y puede bregar con él por cualquier lado. Mira que soy muy reacia a la tecnología para niños, en esta casa entre semana ni se enciende la tv y por ahora, ni tablets ni nada. Pero esto es como el típico cassette que teníamos de pequeños salvo que mucho más práctico, más resistente, más ligero.. hasta Gabriel puede agarrarlo.

    Cantar lo hace bien pero el baile no es lo suyo 😉

    Estoy muy contenta con esta adquisición. Y más cuando tengo un niño (sí, Rafa, el de siempre 😉 ) al que no le gustan nada los dibujos animados y no consigo retenerle sentado más de dos minutos con nada. Por eso vi la luz al observar que con el mp3 está más contento que chupito. Y para que no me ponga la cabeza como un bombo, he metido, como quien no quiere la cosa, un par de cancioncillas de Bon Jovi. Además, para las que queráis que los peques os tengan muy presentes cuando no esteis con ellos, también podeis grabaros a vosotras, o a quien queráis, vamos. ¿Os gusta?

  • Jugar en casa

    Una lectora del blog me preguntó hace unos días qué hago para entretener a los peques en casa. Hoy os haré una confesión: es de las cosas más difíciles, por eso vamos al parque prácticamente todos los días. Muchas pensaréis que con dos niños es más sencillo ya que juegan y se entretienen entre ellos. Ya os adelanto que eso depende de la edad de los pequeños. Vamos a ver, ¿qué hace un bebé de catorce meses si ve unos bloques de construcción apilados? Efectivamente, tirarlos abajo. ¿A que ahora me habéis entendido?

    Alfonso está en edad de construir, pintar, montar, apilar… sin embargo, a Rafa le pasa lo contrario, le gusta romper, destruir, quitar, sacar, lanzar… Y así es imposible hacer nada juntos que no sea correr por el pasillo, saltar en la cama o bailar, que también es divertido pero para un rato. El invierno pasado no teníamos ese problema porque Rafa era un bebé de meses que estaba tan feliz en su hamaquita y no estorbaba los movimientos de Alfonso.

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    Así estaba controlado pero en cuanto empezó a gatear se acabó la paz.

    Seguramente, dentro de un año, tampoco tendré ese problema porque Rafa empezará a comprender las normas del juego. Pero mientras tanto, ahí estoy, aguantando estoicamente los cabreos de ambos, uno porque  el otro no le deja coger sus juguetes, y el otro porque cada vez que monta algo de más de diez centímetros de altura es destruido por la bolina.

    ¿Con qué logro entretenerles un rato? Los bloques de construcción son la mejor inversión del mundo. Os diría que a partir de dos años son maravillosos, pero me he dado cuenta que a Rafa también le hacen gracia y alguna vez consigue montar una pieza sobre otra. Seguro que eso les ayuda a mejorar la psicomotricidad, que está muy de moda todo eso últimamente 😉 Dibujar siempre es otra cosa a la que podéis recurrir, bien sobre papel o en pizarras, que les encantan. Para Alfonso sigue siendo complicado porque Rafa ataca rápidamente.

    Los cubos también son geniales a partir de un año. Teníamos unos de cartón numerados que Alfonso usó un montón el invierno pasado. Estos de la foto se los trajeron los Reyes a Rafa y está feliz, porque además meten bolas que bajan a través de los cubos apilados. ¡Todo un acierto!

    A partir de los dos años, los puzles (muy sencillitos) les encantan aunque los acabaréis montando vosotras, eso seguro. Ahora también es inviable en mi salón porque Rafa siente atracción por las piezas, sobre todo si empiezas a unirlas, pero el invierno pasado Alfonso y yo nos pasábamos horas con el “putes”, como él los llamaba.

    Estas Navidades descubrí estas piezas de colores de espuma que sirven para hacer figuritas. Son, más o menos, para usar a partir del año. Con los peques hay que tener cuidado, mi sobrina de cinco meses se metió una a la boca para chupar y le quedó toda la lengua azul, aunque no es tóxico si no colorante alimenticio.

    Podéis intentar ser originales pero no sé cómo acabará la historia. Hace unos días se me ocurrió sacar mis cromos de cuando era pequeña y le expliqué a Alfonso que cada uno tenía que poner en el suelo un cromo boca abajo y después dar con la palma de la mano para intentar darles la vuelta. ¡Madre mía, la que me montó cuando gané uno de los cromos que él había puesto! Así que nunca sabes.

    Si, aún los conservo. Algún día os escribiré sobre cosas que aún tengo de mi infancia.

    Y por supuesto siempre están las manualidades, hay mil cosas que se pueden hacer con plastilina, botellas de agua, pinturas, papel… pero yo ahora con Rafa también estoy muy limitada para esas cosas aunque alguna vez me lío la manta a la cabeza.

    Aprovechando el taller que tiene mi padre en el garaje de casa…

    Me puse a dibujar un dinosaurio sobre el típico trozo como de espuma que viene para embalar muchas cosas.

    Y con un aparto que andaba por allí cuyo nombre desconozco, empecé a cortar… Si alguna está interesada en más datos sobre el proceso, mi padre me saca de dudas y hago un post.

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    Así quedó nuestro dinosaurio.  

    Y el muñeco, que enseguida perdió una pierna.

    Creo que el invierno que viene estaré un poco más liberada y agradeceré tener dos niños seguidos. Por ahora, Alfonso está ejercitando su paciencia y Rafa su bravura. Y yo un poco de las dos cosas. Y vosotras, ¿qué hacéis con los peques en casa?

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