Yo tenía en mis planes, desde la semana pasada, escribir el post de hoy sobre un tema que, obviamente, dejaré para otro día. Sin embargo, el sábado viví una situación de fobia a los niños que hizo que me replanteara el contenido del blog. Pero de nuevo mis planes cambiaron. Resulta que el domingo me vi invadida por el espíritu del fútbol, desde la mañana hasta la noche. Y oye, no me queda más remedio que hablar de ello. Juro que me gustaría, de vez en cuando, hablar de ballet, de tutús y bailarinas… pero no se me logra. Que no me importaría a mí tener un Billie Elliot en casa pero, por ahora, manda el deporte rey.
Hace unos meses os contaba cómo había sido el primer partido de Alfonso. Básicamente fue un desastre, con varios goles en propia al no tener clara la portería en la que marcar y con algunos niños descentrados y haciendo cualquier cosa menos jugar al fútbol. La temporada ha terminado y, aunque los críos han mejorado, no se puede decir que haya sido un éxito; no sabría deciros cuántos goles nos han caído pero calculo que unos 80, y hemos marcado unos 14. Creo que, de la liguilla, acabamos los penúltimos. Aun así, a todos los niños de todos los equipos se les entregó una medalla ayer domingo. Y sinceramente, se agradece y a ellos les hace una ilusión inmensa.
Si decidís apuntar a vuestros niños a fútbol, tras el primer año de entrenamiento, ya podréis sacar dos conclusiones. La primera, que algunos entrenadores se lo toman demasiado en serio; no me parece de recibo que se mande a la caseta a unos niños de 4 años que lanzan un balón al campo desde el banquillo. Y la segunda conclusión es que sabréis si habéis acertado o no. Y no me refiero a que los críos sean buenos o malos, que de 1000 niños puede que uno acabe viviendo de eso, por mucho que a algunos padres les cueste aceptarlo. Me refiero a que podréis saber si disfrutan con ello. Porque aunque no lo creáis, hay niños que disfrutan y otros que pasan del tema. Yo no me equivoqué, Alfonso lo vive; a veces, sufre más de lo que debería y eso sí que trato de corregirlo. Que yo he sido muy futbolera y no compensa. Pero claro, luego marca un hat trick y le tienes varios días en una nube, cualquiera le quita la ilusión.
Y como el domingo empezó con fútbol, acabó con todo un acontecimiento en nuestra ciudad. El Sporting de Gijón subió a Primera División y anduvimos todos como locos en casa porque nuestro equipo no dependía sólo de su partido sino de otro; mis hijos no entendieron que yo celebrara como loca un gol del Lugo y se me pusieron a llorar los dos al unísono del susto. Ver para creer. Así que ayer subió nuestro equipo y Alfonso recibió su primera medalla como jugador de fútbol, un día para no olvidar. En fin, y lo que me queda de balompié, señoras 😉 Pero ¡estoy encantada!

Aviso: tenéis al final de el post anterior los nombres de las ganadoras de los marcos Baby Art.


