Sé que muchos padres estáis en plena tarea de elegir cole para vuestros peques. Rafa también empezará a ir a la escuela este año, pero la labor de seleccionar dónde, ya la hicimos hace dos años para Alfonso. La mayoría estaréis analizando instalaciones, proyectos, idiomas, horarios, cercanía a casa… y desde luego, cada cosa suma o resta. Pero desde mi experiencia y por si a algunas os sirve de algo, yo tendría también en cuenta otras cosas importantes:
1. Que el niño no se vaya a sentir fuera de lugar: No tendría mucho sentido que os dejarais todo vuestro sueldo en llevar a vuestro peque a un colegio elitista si después el crío no va a tener acceso a ciertas cosas. Y me explico. Imaginaos que vuestro hijo, que vive en un barrio humilde, se rodea de otros niños cuyas aficiones pasan por ir a esquiar o practicar golf y además viven en urbanizaciones y chalés de lujo, lo cual no es nada malo. Imaginaos que lleváis al niño a un cole religioso y vosotros sois ateos y no queréis saber nada de que el crío comulgue mientras todos sus compañeros de clase harán la Primera Comunión. Bien, son sólo ejemplos y, en este caso, los he buscado un poco extremos pero ya sabéis cómo son los niños, se fijan en todo y enseguida te dicen qué cosas tienen o hacen sus compañeros.
2. ¿Jornada? Partida, por favor: para esto seguí mi propio criterio porque ya sabéis que hay opiniones muy dispares y nadie se pone de acuerdo. Así que me pregunté a mí misma cuándo lo pasaba muy bien de pequeña y la respuesta fue que en casi todos lados pero reconozco que en el colegio disfrutaba; llegaba el fin de semana y me encantaba estar con mis padres de excursión pero me moría de la ilusión cuando venían a casa a dormir o a pasar la tarde mis compañeras. Y ahora lo veo con Alfonso, que sale del cole y está encantado de seguir con sus amigos en el entrenamiento, y cuando llega un fin de semana en el que está invitado a algún cumple, va feliz. Y si se encuentra a un amigo en la calle, se muere de la emoción. Cierto es que el año que empiezan el cole da pena que estén allí hasta la tarde pero ahora, en este segundo año, lo veo claro, quiere pasar más tiempo con sus amigos. Y mientras Rafa está ahora en una edad en la que, aunque haya niños a su alrededor, si estamos nosotros no nos pierde de vista, Alfonso ni se da cuenta de si estamos o no. Ley de vida.

3. Los padres de sus futuros compañeros: esto ya suena a labor exhaustiva o de investigación. Pero vamos, yo creo que todos conocemos a otros progenitores del barrio, del parque, de nuestro colegio… Igual en Madrid o en Barcelona no es muy factible conocer a otros padres antes de elegir el cole pero yo, que vivo en una ciudad de casi 300.000 habitantes, cuando supe que al cole que más nos gustaba para Alfonso irían también los hijos de 5 chicas que fueron a mi escuela, el de una cuñada de mi prima, el de una compañera de trabajo de mi madre y el mejor amigo de la guardería de Alfonso, intuí que había elegido bien. Os parecerá una tontería y el primer año no le di mucha importancia pero ahora, el saber que si llego tarde a un entrenamiento, otra madre o padre le pondrá las botas de fútbol a Alfonso o le dará algo de merendar, me parece importante. El grupo de padres que hemos hecho en torno al fútbol es una maravilla. Y ya que tenemos que tragar fútbol, al menos estamos de charleta. Y no sólo eso, sino que hemos llegado a hacer una cena de madres. Así da gusto.
Y si además, a estas cosas le sumas que el cole te queda cerca de casa y que llevan uniforme (¡qué maravilla!), pues ya no os cuento lo contentos que estamos. Confieso que ni las instalaciones ni el hecho de que el colegio esté en las famosas listas de los mejores me quitan el sueño. No quiero que me salgan unos cerebritos (el que lo es, lo será en uno u otro colegio), quiero que salgan de allí con valores, con grandes amigos y grandes experiencias. ¿Cómo lleváis la tarea de elegir centro para los peques a las que os toca?, ¿alguna recomendación de las que también habeis hecho ya la elección?

