Etiqueta: consejos

  • Operación pañal: no hay dos sin tres, ni una igual a otra

    Operación pañal: no hay dos sin tres, ni una igual a otra

    Tres veces he vivido la operación pañal y oye, ni una semejanza entre una y otra. Bueno sí, la época elegida: el verano. Porque los tres hermanos nacieron también en la misma temporada, en otoño. Empiezo contándoos que jamás he tenido prisa, ninguna. Nunca me planteé quitar el pañal a mis hijos antes de los dos años, pero es que no lo hice nunca antes de que tuvieran dos años y medio. Ellos no dieron señales de querer quitárselo en ningún momento así que esperé al verano previo a empezar el cole. Porque en ocasiones oí que a veces lo piden o dan señales, y oye, aquí si alguno se acercó a algo parecido a una pista que pudiera darme a entender que quizás estaba preparado para dar el paso fue Rafa. Y resultó ser la operación pañal más compleja.

    La del mayor fue relativamente fácil y rápida: duró una semana en la que los escapes fueron de más a menos. La del mediano fue larga y un poco engorrosa: casi un mes en los que parecía no haber muchos avances aunque ya a los quince días empezamos a ver la mejoría y luego ya llevó el orden aparentemente lógico, de más a menos.

    Tercera operación pañal, ¿y esto ahora?

    La operación pañal del tercero, la que ahora acabamos de vivir, ha resultado ser otra lección: una nunca acaba de aprender en esto de la maternidad. Antes de empezar, ya preferí pensar que iba a ser larga pero resultó ser una sorpresa en varios sentidos. Primero, porque cuando llevábamos tres días pensé que ya estaba culminada al haber un avance brutal del primer al tercer día: de no acertar ni una vez en el orinal o váter y hacer varios cambios de ropa el primer día a sólo tener un escape y ser él mismo el que pedía hacer sus cosas al tercer día.

    Yo estaba alucinada con semejante proceso. Pero no me preguntéis porqué, llegó el fin de semana, hicimos planes distintos, y Gabriel dejó de pedirlo y, cuando yo le ponía, decía que no. Y minutos después, se hacía el pipí encima. Como si no quisiera hacerlo fuera de su entorno. Así que efectivamente, no le valía cualquier sitio y, de hecho, fuera de casa o de la guardería, es donde puede tener algún escape y hay que estar muy pendiente porque él te dice siempre que no le apetece.

    operación pañal

    Operación pañal, consejos

    Todo lo que os voy a decir es basado en mis propias experiencias, consejos de expertos hay decenas en Internet, algunos pueden serviros, otros quizás no se ajusten a vuestras circunstancias. ¡Cada niño es un mundo!

    Sin pronósticos ni ideas preconcebidas: pues tras tres experiencias, cada una distinta a la otra, os diría que no empecéis con ninguna idea ni previsión de tiempo ni nada. Es un proceso que para unos niños es más fácil y para otros más lento, al igual que a la hora de empezar a hablar, a andar y muchos ostros aspectos. Mejor empezar sin pensar en cómo le fue a Fulanito o Menganito, o con la idea de que tiene que ser en un plazo determinado.

    Sin prisas: a mí, si me preguntáis, lo dejaría para cuando los niños tuviesen dos años y medio, y antes de dos años la verdad que no lo haría, salvo que vieseis indicios muy claros de que el niño no quiere pañal. Y por supuesto, sin poneros plazos.

    Sin riñas: aunque pasen los días y no veáis avances o mejoras, no desesperéis. Puesto que unos niños necesitan más tiempo que otros, de nada sirve meter presión, gritar o reñir.

    Pónselo fácil: en cuanto a la ropa y las situaciones. Muchas veces ya sabemos cuándo, por ejemplo, hacen sus necesidades mayores. Por la mañana, después del biberón, dejaba a Gabriel sin pañal y sin la parte de abajo del pijama y le dejaba el orinal cerca. A esas horas, después del desayuno, es problable que tengan ganas de hacer sus cositas.

    Que esté cómodo: esta es la lección aprendida en esta tercera operación pañal. No en todos los sitios se van a encontrar a gusto, vamos, como todos. Así que prueba si prefiere orinal, reductor, en casa..

    El pañal de la noche es otro cantar, depende de la hormona antidiurética, que en unos niños funciona antes y en otros después, y no puedes hacer nada más que esperar. En fin, como veis, tres operaciones pañales y cada una distinta a la otra; una con avances progresivos y rápidos, otra estable sin muchos avances al principio, otra que se intuía veloz con avances sorprendentes pero con regresión. Así que, si os toca, ánimo y no esperéis nada, que surja como tenga que surgir… ¿Qué tal os fue la experiencia?, ¿distintas entre hermanos?

  • Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

    Running: 10 trucos para vencer la pereza (con vídeo)

    ¿Quién dijo que era fácil? Nadie puede negar que detrás de cualquier esfuerzo, físico o mental, hay sacrificio. Mucho. Por eso, cuando llegan los resultados, se disfruta más si antes ha costado sudor y lágrimas. Así ha sido siempre. Pero no olvides que todo está en la cabeza. Es cierto que no todos podemos aspirar a determinadas cosas, no pretendería jamás ser gimnasta dada mi poca flexibilidad, pero objetivamente, si la trabajase sería infinitamente mejor de la que tengo. Así que… ¿por qué ponerme obstáculos a mi misma?

    Visualiza los beneficios: creéte de verdad que eso te va a hacer mucho bien y que te reportará beneficios, sean de salud o sean físicos. Convéncete de que tu salud te lo agradecerá y que estás haciendo algo bueno.

    Mira tu cuerpo y piensa en aquello que te gustaría mejorar: la estética no debe ser el motivo único que te empuje a moverte pero ¿qué hay de malo en querer verte mejor? Muchas veces pensamos que nos gustaría tener menos culo, o menos barriga, o estar más tonificadas o mejorar nuestra celulitis… Convéncete de que el ejercicio hará que te veas mejor.

    Invita a alguien de tu familia o de tus amigos a que se unan: a veces, la compañía es lo que necesitamos para dar ese empujón. Si tienes alguien con quien correr o jugar un partido de algo, es mucho más fácil. O apúntate a clases de algún deporte si eso hace que tiren de ti.

    Convéncete de que puedes hacerlo: yo sé que cuesta. Os prometo que yo no daba un duro hace año y medio porque mi vena deportiva fuese a durar más de 2-3 meses. Y vamos, mucho menos podía imaginar que yo, sí, yo, la vaga, fuese a hacer medias maratones. Os hubiera dicho que era una broma. Esto de «autoconvencerse» es un proceso que lleva un tiempo, hasta que pasan unos días y ves que has mejorado mucho con respecto al día que empezaste. Ahí empiezas a convencerte de lo que eres capaz de hacer.

    Abstráete de la lluvia, el frío, el calor: piensa que son excusas que podríamos poner para todo, para salir de casa, para ir a trabajar, para llevar a los niños al cole. Pero cuando sabes que no queda otra, lo haces. Así que piensa que… no queda otra.

    Tómate tu momento Rocky Balboa: mira que no me gusta nada esa película pero oye, si necesitas concentrarte, ponte algo de música motivadora e imagina. A mí ahora me va Bonnie Tyler. Sueña con entrar en meta. Cuando preparaba mi primera media maratón y llevaba diez kilómetros en mis pies y tenía que seguir otros tantos, me imaginaba llegando al arco de meta con mis hijos, y entonces me venía arriba.

    Date un premio de vez en cuando: contra, ¡¡qué menos!! Si un día no te ves capaz, piensa en algo que de verdad te apetece y hazte la promesa de cumplirla o hacerla después. Unas onzas de chocolate, una cervecita, un baño caliente…

    Compra ropa deportiva que te guste: vale, al principio, igual no quieres hacer un desembolso por si la cosa no prospera pero…¿has pensado que, quizás, si te has gastado el dinero en unas mallas monas, debes amortizarlas?

    Apúntate a una carrera: este es un consejo que os doy para todo, para empezar a correr, para vencer la pereza y para lo que queráis: Tener un objetivo os ayudará a no decaer.

    Corre por un sitio bonito: si puedes, claro. Recuerdo la única vez que corrí en un polígono industrial y fue duro. Reconozco tener mucha suerte con la ciudad en la que vivo. Gijón tiene más de tres millones de metros cuadrados de zonas verdes, playa, puerto y muchísimas instalaciones deportivas. Este año, Gijón es Ciudad Europea del Deporte, con eso ya os digo todo. El caso es que, en todas las ciudades tienes sitios bonitos a los que ir y, si te pilla lejos, ya sabes, vas corriendo y ves la zona, ¿no?

    Y dicho esto, aquí va un vídeo con el proceso porque, aunque no lo creáis, el 80% de los días, a mí también me da pereza arrancar pero sé, a ciencia cierta, que después me quedaré en lo gloria. Y sin vergüenza ninguna y pelos de loca, ¡vamos allá!

  • Consejos para ahorrar en la vuelta al cole

    Consejos para ahorrar en la vuelta al cole

    A estas alturas, la «operación vuelta al cole» es ya una realidad; toca sacar cosas del año pasado, mirar qué sirve, qué hace falta comprar… Tras tres años pasando por esto, me he dado cuenta de que en algunas cosas me equivoqué pero en otras acerté de pleno así que, por si os ayuda, os doy algunas pistas para intentar ahorrar ahora que toca hacer un buen desembolso.

    Compra ropa crecedera: aquí servidora lo ha hecho muy bien, Alfonso se ha pasado los tres cursos de educación infantil con el mismo uniforme. Es lo bueno de los pantalones cortos, que se los coges justo a la altura de las rodillas y luego te duran varios cursos; si llevan pantalones largos, puedes meter el bajo e ir sacando cada año. Y si me permitís un consejo, buscad que las prendas sean elásticas en la cintura.

    DSC_1843
    Hace tres años: igual me pasé con lo de «ropa crecedera» pero oye, ¡qué amortizados!

    Guarda y hereda: pues fijaos, ese mismo uniforme de Alfonso empezará a usarlo Rafa este curso. Guardad todo aquello que quede bien y pedid a conocidos, la ropa en los armarios sin que nadie la use en una pena. Eso sí, he de decir que los uniformes han resistido mucho pero de los chándales del cole no puedo decir lo mismo, no han sobrevivido.

    Compra online: en esto, el rey es Amazon. Yo soy fan desde que encontré el dichoso disfraz de caballo para Rafa de las fiestas del cole 😉 Total, que he visto que hasta el 20 de septiembre, por compras superiores a 70 euros en libros de texto de Primaria y Secundaria, dan un código promocional de 10 euros para gastar en una selección de productos de la vuelta al cole. Y ya muchas sabréis que el periodo de devolución es de 30 días desde la fecha de recepción del producto. Así que lo de las compras online es cómodo, se encuentran buenas ofertas, ahorras tiempo y puedes comprar de todo: libros, cuadernos, mochilas, rotuladores… Y ya para las que ni se conectan al ordenador, pueden comprar a través de la app de Amazon. ¡Lo que facilita la pantalla lo de las compras cuando pasas el día con los tres niños!, ¡cómo para estar de tienda en tienda!

    SKIP HOP MOCHILA AMAZON

    No escatimes en calzado: en esto yo fui muy pero que muy novata y me di cuenta que no, que en esto no vale cualquier calzado. Y ya os adelanto que habrá post sobre este tema porque en tres años he dado por fin con un calzado que aguantó un curso completo intacto, y eso merece que le dedique un capítulo completo.

    Forra libros: bueno, y pídeles a tus hijos que sean cuidadosos. Aquellos libros que queden en buen estado, podrán usarlos hermanos, primos o amigos. Eso sí, échale paciencia al asunto de forrar, ufff. Y si como yo habéis estado preguntando en distintos sitios los precios de los libros, ya os digo que ahorraréis tiempo con en la web librosdelcole.

    Y hasta aquí algunos consejos, serán bienvenidos todos aquellos que contéis en los comentarios, ¡nos vienen bien a todas!

  • El sueño infantil: lo que nos ha funcionado

    El sueño infantil: lo que nos ha funcionado

    Creo que, junto al tema de la alimentación, lo que con más frecuencia nos quita el sueño (nunca mejor dicho) a los padres es que los peques duerman poco o se despierten cada dos por tres. Bien, parto de la base de que quizás he tenido suerte. O no, quizás es que dí con la clave para que mis niños duerman un montón cada noche. Y ¡ojo!, he escrito mis niños porque igual vosotras habéis descubierto que vuestros churumbeles duermen genial con un gorro en la cabeza. Pero oye, para eso escribo un blog, para contar mi experiencia y, si sirve a alguien, pues mejor. El panorama en mi casa es el siguiente: dos niños de 4 y 2 años que duermen unas 11 horas seguidas cada noche salvo requerimiento de agua o caída de la cama. Y bueno, hay veces que con caída incluida, ni se despiertan. A la imagen me remito.

    20150915_001849
    De esta guisa me he encontrado a Alfonso más de una vez. Como veis, problemas de insomnio no tiene 😉

    Y luego está Gabriel, que dentro de una semana cumple 4 meses y que duerme del tirón unas 7 horas, hace una toma y vuelve a dormir otras cinco horas seguidas. Vamos, que tengo jarana de día pero de noche poca. Y reconozco que esto hace mucho más llevadera la maternidad y por eso, pocas veces, me oiréis quejarme. Bien, vamos por partes. Creo que todos intentamos encontrar la fórmula para que nuestros niños o bebés pernocten bien y así descansar nosotros y estar todos de mejor humor por el día. Por eso, probamos a dormirles de mil formas: en brazos, en la cuna, en nuestra cama, en el carrito y seguro que algunos hasta en el coche. Y cuando una noche duermen varias horas, repetimos la operación al día siguiente minuciosamente pero resulta que no funciona igual de bien. Vamos, que levante la mano la que no haya encendido la campana extractora de la cocina, la aspiradora o el secador de pelo al descubrir que el sonido dejaba KO a su bebé. Lo que sea por un ratito más de sueño.

    El caso es que Alfonso durmió su primera noche del tirón poco después de cumplir cuatro meses, justo cuando decidimos cambiarle de habitación. Lo hicimos por probar y, ¡madre mía!, cuando me sonó el despertador al día siguiente, vi que eran las 8 de la mañana y el crío no había dado señales de vida, me fui corriendo a su habitación a comprobar que respiraba. Y efectivamente, respiraba y seguía durmiendo plácidamente. Y yo estaba descansada como nunca antes. Así que, la siguiente noche, repetí la operación de dormir al niño en brazos y llevarle a su habitación y ¡siiiiiiiiiii!… el crío volvió a dormir diez horas seguidas. Y con seis meses la criatura pernoctaba hasta 13 horas del tirón. Vamos, que me levantaba descansada y aún tenía tiempo para desayunar y para trabajar un rato. Y descubrí que, cuando teníamos que compartir habitación con él (en viajes, escapadas…), nadie pegaba ojo, ni él ni nosotros.

    Con Rafa nos pasó exactamente lo mismo. Cuando tenía tres meses y pico decidí probar lo que había funcionado con Alfonso y ¡bingo! Primera noche en su habitación, primera noche que durmió del tirón 10 horas. Y más de lo mismo, hasta 13 seguidas llegó a pernoctar el gordi. Además, Rafa era de los que, desde que nació, se dormía solo, es decir, que no necesitaba que le cogiesen en brazos como sí nos pasó con Alfonso y como nos pasa con Gabriel. Pero vamos, que justo eso me da igual y lo hago encantada, por mí como si tengo que hacer el pino puente si después se quedan fritos durante horas.

    DSC_0111
    Hombre, si se duermen en esta postura, trato de recolocarlos 😉 El de la foto es Alfonso el contorsionista. Y sí, estaba durmiendo.

    Mi conclusión es que ellos se despertaban por la noche por una sencilla razón: los ruidos. Vamos a ver, todos tenemos micro despertares cada noche de los que no nos acordamos porque volvemos a dormirnos sin problema. Pero si resulta que, durante un micro despertar, alguien está roncando (maridín), o tosiendo, o yendo al baño, o moviéndose sin parar (como servidora) pues es lógico que nos desvelemos. Por otro lado, a mí lo que me ocurría durmiendo con ellos es que, en cuanto se movían lo más mínimo o hacían cualquier ruido, yo enseguida me incorporaba a ver qué pasaba. Y así hasta diez veces cada noche. De esa forma, era imposible descansar.

    Con Gabriel ya hemos hecho el cambio y, aunque no ha sido como lo de sus hermanos, hemos notado la diferencia y ya duerme hasta siete horas seguidas. También somos muy partidarios de establecer rutinas (baño, poca luz y silencio) para que los bebés vayan distinguiendo día y noche. Es obvio que necesitan un tiempo para eso pero no podemos olvidar que el sueño es una cuestión de salud. Que un recién nacido se despierte seis veces por la noche es normal pero que le ocurra un niño de dos años, puede ser un problema. Primero, porque el sueño es esencial para el crecimiento, la memoria y el aprendizaje. Y segundo, porque a los padres les pasa factura.

    CAM04435
    Esta es la postura que coge Gabriel para dormir varias horas seguidas. Como veis, bien a gusto que se estira.

    Con esto no hago ningún tipo de recomendación sobre dónde o cómo dormir a vuestros peques. Si tanto vosotros como vuestro churumbel dormís de lujo juntos en la cama, estupendo. Yo soy incapaz de pegar ojo con un bebé en la cama porque tengo pánico a aplastarle y porque me muevo mucho. Por lo tanto, no sería muy práctica esta opción en mi caso. Y ya ni os cuento si tuviera que compartir cama con la pareja de mayores y sus bailes nocturnos. Vamos, ya hay veces que me molesta hasta mi señor esposo 😉 Pero a él si le puedo dar algún empujón. Lo que creo es que hay que buscar un equilibrio; si vuestro crío sólo duerme bien meciéndole, es obvio que no es una opción muy factible a largo plazo porque te obliga a estar despierta o medio despierta (vamos, zombi). Hay que buscar la fórmula para que descanséis los dos las suficientes horas como para ser personas al día siguiente. Vamos, la noche que Alfonso o Rafa no duermen bien, están de un humor de perros durante el día o se van dando cabezazos por ahí. ¿Qué os ha funcionado a vosotras?, ¿os ha costado que durmiesen la noche entera?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies