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  • A contramarcha: consejos para elegir la silla en el coche

    A contramarcha: consejos para elegir la silla en el coche

    Cuando fui madre por primera vez hace seis años, la información sobre las sillitas de retención infantil era escasa; en realidad, no es que hubiese poca, es que era incompleta porque en España aún no se hablaba de la retención infantil a contramarcha. En nuestro país, hace solo tres o cuatro años, no existían sillas del grupo 1 que permitiesen ser instaladas de espaldas a la marcha. La demanda de estas sillas por parte de padres que se informaban en webs extranjeras ha ido cambiando la tendencia. Ahora bien,  el 80% de las sillas de Grupo 1 que aquí se comercializan solo pueden ser instaladas de frente y la verdad es que parece mentira teniendo en cuenta que han demostrado ser infinitamente más seguras.

    Cuando nosotros compramos la primera silla de retención infantil, yo no buscaba información en Internet habitualmente. Ya entonces, en Carlitos, la tienda donde compramos las cosas de bebé, nos recomendaron llevar una sillita que fuese a contramarcha en la primera etapa del bebé pero aún no se comercializaban las que vemos ahora, que sirven hasta los 4 o 5 años. Así que, tanto el mayor como el mediano, a partir del año, fueron en dirección a la marcha. Era lo normal por entonces y sigue siendo común actualmente.

    Como sabéis, desde el 1 de octubre de 2015, los menores no pueden ir delante salvo que en la parte trasera del coche haya otros sistemas de retención infantil, como es mi caso. Y desde ya os lo digo, si vais a comprar una sillita de retención infantil para el coche, por favor, cogedla a contramarcha sin dudarlo ni un segundo. Por eso, para el coche de maridín tuvimos que adquirir una nueva no hace mucho. La verdad es que hemos tenido cierto jaleo de sillas, porque hemos movido unas de un coche a otro, hemos heredado…  Total, que cogimos la Klipplan Triofix, que dicen es una de las más seguras que existen.

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    Consejos para elegir sillita a contramarcha

    – Elegid una tienda de puericultura de confianza, que sepáis que trabajan bien y que os ayuden a resolver todas las dudas. Y al igual que para algunas cosas soy fan de comprar por Internet, para esto no lo haría. Y como ya os dije en más de una ocasión, nosotros en Gijón optamos por Carlitos y no podemos estar más contentos con el asesoramiento y los productos.

    – Decidid en qué zona del coche vais a colocar la silla. Vale, parece una tontería y que es algo irrelevante pero, hacedme caso, no lo es. Porque si va detrás del conductor y ese conductor es muy alto y lleva su asiento muy atrás, no todas las sillas cabrán. Y si tienes varios hijos y quieres llevar en el asiento del copiloto a contramarcha a uno, quizás no veas el retrovisor. Así que ya veis, no es un detalle sin importancia.

    – Si decidís comprar de segunda mano, os tenéis que asegurar de que esa sillita no ha sufrido ningún accidente ya que un golpe puede hacer que pierda seguridad.

    Por qué es más seguro ir a contramarcha

    Pues aunque es España hayamos tardado en darnos cuenta, es pura física. Y ojo, que yo soy de letras, pero tiene todo el sentido. La fisionomía de los niños no se parece al de los adultos; una de las grandes diferencias es la proporción entre cuerpo y cabeza. La del niño supone un 20-25% de su peso, mientras que en un adulto alrededor de un 6%. Por tanto, en caso de impacto, sería como un proyectil sin un cuerpo que la sujete en condiciones. La columna vertebral no está osificada aún y la musculatura no está desarrollada como para resistir una fuerza tan brutal. Más una conoceréis el típico caso de latigazo cervical en adultos… en un niño podría ser mortal o causar daños irreversibles.

  • Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Viajar con tres niños, ¿se puede?

    Lo confieso, estoy temblando. En esta casa vamos batiendo récords; si Alfonso viajó por primera vez con 7 semanas de vida, Gabriel lo hará con sólo 20 días. Esto de que maridín sea de fuera tiene sus ventajas y desventajas, y entre éstas últimas, está el tener que hacer maletas cada cierto tiempo. Y ahí está la causa de mi estrés: las maletas y demás enseres que tenemos que llevarnos con tres churumbeles. Diré que los dos mayores ya no suponen mucha inquietud, porque a cada uno le hago su equipaje donde ya meto pañales, peluche y lo que viene siendo ropa. Por suerte, ya nos hemos olvidado de algunos artilugios y, según van creciendo, la cosa se va simplificando. Eso sí, al final compramos silla gemelar de segunda mano y ¡madre del amor hermoso! Vaya si pesa y ocupa el armatoste por muy plegable que sea.

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    Por cierto, estamos encantados con la adquisición. Alfonso no protesta diciendo todo el rato que está cansado y Rafa no protesta por ir sentado ya que imita todo lo que hace Alfonso. Y todos contentos.

    La cosa se complica seriamente con un bebé. Ya sabéis lo que son las primeras semanas de vida de semejantes criaturillas; yo, por ejemplo, tengo la habitación y el baño literalmente tomados por sacaleches, discos de lactancia, bolsas de megacompresas, la bañerita del crío, muselina, hamaquita…vamos, un caos al que en cuestión de días iré poniendo orden. Pero ahora me tengo que ir una semana fuera, y me toca «tomar» otra casa que no es la mía, en concreto la de mis suegros. A todo eso añádele el esterilizador y los bibes (ya os contaré en otro post el misterio de mi lactancia), el Bugaboo, la maleta de Gabriel y qué sé yo cuántas cosas más. Vamos, que los gitanos (con todos mis respetos) son amateurs a nuestro lado.

    Por supuesto, hace un par de meses ya que maridín cambió de coche. Sí, aunque no lo creáis teníamos el típico ranchera que en mis tiempos mozos servía para meternos allí ciento y la madre. Pero ahora no te caben tres sillas reglamentarias. No es fácil encontrar un automóvil donde poner las tres sillitas en la parte de atrás sin comerte el maletero… Los que dicen que notas más cambio con el segundo hijo que con el tercero, ¡ja! Me río yo de eso. En fin, todo es una odisea. Y nosotros tenemos más moral que el Alcoyano, para qué negarlo. Y vosotras, ¿cómo lleváis lo de viajar con niños? Por cierto, el lunes empezamos sorteo.

    Y gracias a Tubebebox porque ya he recibido mi caja con un montón de cosas para el peque y para mí. La presentación es bestial y me ha encantado todo el contenido. Es un placer poder formar parte de su grupo de madres expertas.

     

  • Última escapada

    Última escapada

    ¿En qué momento exacto del embarazo debemos dejar de viajar? Sabéis que soy poco amiga de teorías, cada caso es distinto y depende del estado y salud que tengamos. Habrá mujeres que a los seis meses no puedan o no deban y otras tenemos la suerte de haber podido viajar sin problemas hasta muy avanzado el embarazo. Nuestro médico y nosotras mismas valoraremos cuándo no debemos irnos muy lejos. Y tampoco hace falta consultar todos nuestros movimientos a ningún doctor, creo que por puro sentido común, a nadie se le ocurre coger un avión o irse a la India en el octavo mes de gestación.

    En cualquier caso, decidimos que éste sería el fin de semana tope para viajar en coche y que, de ser posible, no haríamos muchos kilómetros para encontrarnos con la familia de maridín, ya que desde agosto, los niños no veían a sus abuelos, tíos y primas. Elegimos un punto medio entre Zaragoza y Gijón y nos decidimos por Guecho (Vizcaya). Fueron 270 kilómetros de trayecto, lo justo para no acabar hasta el gorro del coche; además, soy de ésas embarazadas que se encuentra más cómoda de pie o tumbada que sentada, yo creo que mi barriga es pequeña para albergar criaturas, sino no lo entiendo 😉

    Me gustaría haber hecho un post de esos completitos con un montón de información, pero me había pasado la semana con una gastroenteritis bastante importante, bebiendo sueros y agotada, y el fin de semana no estaba para «turisteo» y ni siquiera para disfrutar de la gastronomía. Y mi cuñada, embarazada de 5 meses, tiene que tomarse los embarazos con calma. Eso, y que el clima sólo pedía una cosa con estos calores, me dejan sin muchas cosas que contaros. De cualquier forma, por si alguien no lo sabe, Guecho es un municipio de Bilbao y es muy conocido por las playas y por unas casas y palacetes espectaculares.

    Día de playa, aunque evitamos bañadores para que no se les ocurriese entrar en el agua
    Día de playa, aunque evitamos los bañadores para no incitarles a entrar en el agua.

    Que conste que he estado tentada a viajar el próximo fin de semana a Pamplona, ya que hay celebración en mi Facultad del décimo aniversario de los que acabamos Periodismo en 2004 (¡10 años ya desde que dejé la Uni!) pero son ya más de cuatro horas de viaje a un mes de dar a luz y, sinceramente, me parece demasiado desplazamiento. Si fuera un trayecto un poco más corto…. Así que, hasta Navidades, ya no nos movemos de Gijón. ¿Hasta qué semana del embarazo os desplazasteis de viaje?

  • Preparando maletas

    La última vez que hicimos las maletas fue en Navidad para irnos a Zaragoza. A mitad de camino me di cuenta de que había olvidado los biberones de los niños. Y señoras, este no es un olvido cualquiera. Explícale a tu suegra que vaya a la farmacia a por bibes con tetinas anatómicas de látex de la talla 2 y orificio grande L. A la mujer la dejé totalmente KO, tanto que la pobre trajo varios tipos de tetinas, que lo importante es que los niños se alimenten como Dios manda.

    Por eso, cada vez que me enfrento al momento «hacer maletas» me entran sudores. Vamos por partes; primero, cachivaches. Hay que saber si el lugar de destino tiene cuna. Hay que decidir si llevar la sillita plegable o la «buena», que ocupa tres veces más. Después, por si acaso, la trona plegable porque si en algún restaurante no tienen, alguno tiene que comer con Rafa encima y no es plan, entre otras cosas, porque es un zampabollos y, si te descuidas, te deja sin comida.

    Después llega el momento de decidir qué ropa llevar. Ahora en Semana Santa esto es un problema, ¿meto abrigo y bañador? Nos vamos a Alicante y digo yo que, a lo mejor, por el día estamos a 25 grados y nos apetece ir a la playa. Pero si salimos a cenar igual nos plantamos en 13 grados. Vamos, que es una de esas épocas en las que mezclas en el equipaje calcetines con playeros tipo victoria y hala, a tirar pa’alante. Y claro, si vas a la costa hay que añadir al equipaje toallas de playa. Creo que el cubo y rastrillo nos los vamos a ahorrar y que compren uno los suegros. Y por supuesto, en la maleta de la ropa, van pañales.

    Creo que Alfonso moriría por una maleta como ésta,jaja…

    Otro asunto, tema alimentación. Lo primero (esta vez ya no me vuelve a pasar) los biberones. Después la leche en polvo y los cereales, agua mineral y meriendas para el primer día porque no sabes en qué momento irás al supermercado cuando llegues. Fundamental también es llevar el Dalsy o Apiretal para cualquier dolor inoportuno. Y galletas en abundancia para el viaje en coche, sobre todo si vas a recorrer dos tercios de la península.

    Y por último, importantísimo: los peluches de turno para que los enanos se duerman, para Rafa es fundamental, nos lo llevamos a casa de mis padres los domingos, con eso lo digo todo. Después hay que meter en la cartera las tarjetas sanitarias porque este sistema de salud que tenemos por comunidades autónomas es de risa y no vaya a ser que no atiendan a tu hijo si pasa algo. Y para el coche, el reproductor de DVD. Y creo que no se me pasa nada. Bueno, y luego maridín tiene que encajarlo todo en el maletero como si de fichas de Tetris se tratara. ¿Cómo lleváis lo de viajar con los peques?, ¿vais cargados como si os fuerais dos meses?

    Que paséis buena Semana Santa; servidora vuelve la próxima semana con más historias que contar y seguramente, menos relajada 😉 porque las vacaciones con niños son para todo menos para descansar. Y gracias por tantas visitas al blog, la semana pasada recibimos nada más y nada menos que 10.000, ¡abrumada es poco! Hasta la vuelta.

  • Viajar con niños: llegan las vacaciones

    La palabra vacaciones lleva en su definición, según la RAE, el término descanso. Pero si a lo primero le sumas el vocablo “niños”, adiós a lo último. Resumiendo, si vas de vacaciones con los peques, desconectarás de la oficina, pero en ningún caso volverás más relajada. Y si habitualmente te encargas tú de los niños, como es mi caso, también caerás rendida.

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    Eso sí, durante las vacaciones con los niños pasan cosas divertidas y haces nuevos descubrimientos. Éstos son los míos:

    –  Rafa prefiere Los Cantajuegos en el coche y Alfonso pierde el sentido por Peppa Pig. ¿Solución? Tengo que trasladarme al pequeño espacio que queda en la parte trasera del coche entre las sillas de los niños para entretener a Rafa porque la cerdita no le acaba de convencer. El resultado es un dolor descomunal en mis abultadas nalgas.

    – Rafa, el niño que nunca llora, se pone hecho una fiera si le sacas del agua. Sí, increíble pero cierto, se coge un rebote de narices. Por el contrario, Alfonso, que con nueve meses se metía en el mar gateando y se partía de risa cuando le cubría una ola, ahora anda con pies de plomo en el agua y necesita controlar las zonas a las que accede. Ver para creer.

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    – Sentarse en las sillas de playa de los abuelos es mucho más divertido que hacerlo en la arena.

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    – Después de varios días yendo a la playa cargada con bolsas, sombrilla, sillas, cubos y demás enseres veraniegos a una temperatura parecida a la del infierno, descubro que en el norte se está de lujo en verano.

    SAM_8134   El calor también les deja fundidos a ellos.

    No os preocupéis si después de varios días de vacaciones estáis deseando volver al hogar. Ya lo dice Dorita en la película El Mago de Oz: se está mejor en casa que en ningún sitio.

  • Viajar con niños: preparar las vacaciones

    Es posible que muchas de vosotras estéis ya planificando las vacaciones de verano con los niños. A muchas madres os tocará ser copilotos en el coche, y eso implica muchas labores cuando van fierecillas en el automóvil. Eso sí, cuanto más pequeños son los críos, más tiempo duermen y eso siempre es una ayuda. Como contrapartida, los más bebés siempre requieren llevar más trastos encima.

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    Primer viaje de Alfonso en coche con menos de dos meses de vida. El destino fue Madrid y se pasó más de la mitad del trayecto durmiendo.

    Si os toca hacer un viaje de muchas horas, os recomiendo que os hagáis con un DVD portátil. Sino soléis desplazaros con frecuencia, pedídselo prestado a amigos o familiares, y si por el contrario, pensáis viajar a menudo, creo que es un dinero muy bien invertido. Tened en cuenta que es algo que van a usar hasta que sean adolescentes, siempre que el aparato dure. Nosotros es lo primero que apuntamos en nuestra lista antes de viajar.

    Si vuestra idea es tener más de un hijo, muchas marcas regalan el segundo o tienen un precio parecido al individual. Nosotros cogimos ya el doble en su momento porque teníamos claro que queríamos tener varios niños. La pega es que los dos peques tienen que ver los mismos dibujos o película, sé que dentro de un tiempo habrá discusiones en mi coche.

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    Además, os servirá para otros momentos. En la primera foto, el primer viaje de Alfonso en avión. En la segunda, dentro de la cuna en un hotel.

    Llevad a mano, y no en el maletero, una bolsa en la que tengáis todo aquello que os hará falta durante el viaje: pañales, toallitas, comida, merienda, agua, galletas para picar en el trayecto, baberos…

    En cuanto al maletero, seguramente lo llevaréis a tope. Si tenéis un bebé y tiene más de cuatro meses (es decir, ya no usa capazo), os aconsejo que os olvidéis, si es posible, de la silla habitual (tipo Bugaboo, Bebécar, etc…) y que llevéis la típica silla plegable (tipo MacLaren) porque os ahorraréis muchísimo espacio. Y llevad siempre una manta en el saco de la silla, por los aires acondicionados o porque, depende de vuestro destino, por las tardes «refresca».

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    Alfonso durmiendo en la típica silla MacLaren en La Alhambra de Granada. La utilizamos sólo para viajes, llevar a la playa…

    Y aparte de ropa y neceser con todas las cosas que necesitan los niños, también es posible que necesitéis cuna de viaje. Está bien tener (no es imprescindible) trona plegable para las comidas en restaurantes y mochila para llevar al bebé si tenéis pensado hacer turismo. De lo que no os podéis olvidar es del Dalsy o Apiretal y de la cartilla de salud (a mí se me ha olvidado más de una vez) porque ya se sabe que los niños se ponen enfermos en momentos poco oportunos. ¡Ah! Y jamás olvidéis el peluche con el que duermen, ¡menudo disgusto!

  • Embarazada y haciendo planes

    Soy de las que pienso que el cuerpo es el que manda. No me refiero a sucumbir a los instintos más básicos porque si no tendría un problema muy serio de sobrepeso por culpa de la bollería. Lo que quiero decir es que el organismo no se equivoca, normalmente da señales y dice basta, o lo contrario.

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    Eventos: Concierto de Bon Jovi, Rock in Rio Madrid 2010. Embarazada de 4 meses y medio. No hace falta decir que pagaría por estar el próximo jueves en el Calderón viéndoles.

    En el embarazo pasa exactamente lo mismo. Qué no se puede hacer durante la gestación es una pregunta que se hacen la mayoría de las primerizas después de ver que el test es positivo. Por la experiencia que tengo, se puede hacer de todo salvo que el médico vea indicios de algún problema. Tampoco es lo mismo quedarse embarazada a los 27 años, como me pasó a mí, que a los 40. A más edad, más riesgos aunque el embarazo puede transcurrir con total normalidad o complicarse a cualquier edad.

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    Avión y barco: De crucero visitando a mi hermano Miguel, que es marino. «Pateamos» Marsella, La Valeta (Malta), Cefalú (Sicilia), Túnez y acabamos en Ibiza celebrando el Mundial de España. Estaba embarazada de Alfonso de seis meses y medio.

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    En coche: En la foto de abajo a la izquierda, estamos en Cádiz cuando estaba embarazada de más de 5 meses de Rafa. A la derecha, de casi 7 meses en Jaca.

    Si os encontráis bien suele ser señal de que todo va correctamente. Y si es así podéis viajar, salir por la noche (obviamente sin beber alcohol), hacer ejercicio (si estáis acostumbradas, lo cual no es mi caso), ir de boda, de conciertos, al fútbol, etc… Eso sí, si preguntáis a vuestro médico si podéis hacer snowboard o escalada, no esperéis que os diga que sí. Vamos, que si hacéis deportes de riesgo seguramente notéis algunos cambios en vuestros hábitos.

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    Salidas: a la izquierda, Carmín de la Pola, embarazada de seis y medio. A la derecha, de noche por Gijón con mi hermano, de siete meses y medio.

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    Bodas: a la izquierda, en la boda de unos amigos, estaba embarazada de 4 meses y medio; foto del medio, en la boda de mi prima, estaba de seis meses. A la derecha, boda de mi primo, de 8 meses.

    Ya sabéis mi máxima: sentido común. No seáis “embarazadas-pereza”, ésas que creen que el embarazo es como una enfermedad y no hacen más que quejarse de que están gordas y que les duele todo, desde la punta de la nariz hasta el dedo del pie, ¡me ponen de los nervios! Disfrutad porque el peque que lleváis dentro lo nota.

  • Señales para detectar a las madres

    Además del rastro de babas que vamos dejando a nuestro alrededor, a las mamás de niños pequeños se nos puede distinguir a través de otros signos, que son bien fáciles de detectar. Aquí os enumero las cinco señales indudables de que una mujer tiene, por lo menos, un niño menor de tres años:

    1. El bolso: aparte de todos los armatostes que llevamos en él, que no son pocos, el bolso de una mamá siempre lleva un paquete de toallitas húmedas. El día que se te olvidan, la has liado. Bueno, en realidad la lía el niño, y tú las pasas canutas para encontrar algo que pueda hacer la función de la toallita húmeda.

    2. El calzado: pocas veves una madre lleva tacones. Llega un momento en el que es incompatible ir muy arreglada (que no mona) y tener niños menores de 3 años. Hace ya mucho tiempo que eliminé los tacones de mi vida, salvo en ocasiones muy contadas (una vez cada mes o dos meses). Así que el día que me los pongo, cualquiera puede intuir que no sé ni caminar con ellos.

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    Como mucho, me animo con las cuñas de esparto en verano.

    3. La ropa: o más bien las manchas que hay en ella. Raro es el día que no acabo con una mancha de leche, yogur, papilla o puré en mi vestimenta. Es más, hay días que ya salgo con la mancha de casa porque el niño ha regurgitado un poco de leche y evidentemente ha caído sobre alguna de mis prendas. Si no hay tiempo para cambiarse, la mancha se viene conmigo.

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    4. La cara: sí, pongo cara de asesina en serie cuando voy paseando por la calle y pasa una de esas ruidosas motos que despiertan al niño. Lo mismo me pasa en la playa cuando hay una señora que habla por el móvil pensando que al otro lado está alguien sordo. ¿Y qué decir de los que llevan música a la playa? este miércoles tuve la mala suerte de que se me pusiera al lado un grupo de chavales que escuchaba reaggeton. Casi entro en trance.

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    Para que os hagáis una idea, una mirada parecida a la niña del exorcista.

    5. El coche: es evidente que tienes uno o más niños pequeños cuando tu automóvil se ha convertido en un paraíso para diminutos seres vivos (tipo hormigas) que, por suerte, no es fácil que accedan a tu vehículo. Pero sí, sería el lugar perfecto para crear una nueva comunidad de criaturas gracias a las migas de pan y trozos de galletas que van dejando los hijos.

    No os preocupéis, volverá el día en que tengáis tiempo para arreglaros, llegará la época en la que tengáis el coche limpio nuevamente y en el que el ruido de la calle no os moleste. Mientras tanto, a tomárselo con humor. ¡Que paséis buen fin de semana!

  • Cosas de la maternidad

    La llegada de un hijo lo cambia todo para bien y para mal, aunque todas coincidimos en que son más las cosas positivas que las negativas. Pero como de las cosas estupendas ya habla todo el mundo, me voy a centrar en el otro lado de la maternidad. Sí, es la experiencia más increíble que existe, pero también la más extenuante.

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    Alfonso y Rafa jugando mientras empujamos la silla y la plataforma, es agotador. Ellos está claro que se divierten.

    El varón que en más ocasiones me ha visto en «paños menores» es mi hijo Alfonso, más veces incluso que mi marido. Cuando no caminaba, lo sentaba en una hamaca al lado de la ducha para tenerlo controlado. Cuando empezó a andar, era él el que entraba en el baño a ver qué se «cocía» por allí. Y ya de paso, a revolverme un poco todos los botes y mejunjes que tengo. Y ahora también tengo que controlar a Rafa. Vamos, que la ducha es de todo, menos relajante.

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    Alfonso, «inspeccionando» mis pertenencias.

    Ya no salgo de casa si llueve, excepto si es imprescindible. La razón es tan sencilla como que no soy capaz de empujar el carrito y sujetar un paraguas a la vez. En las ocasiones en las que lo intenté, acabé de agua hasta arriba o con dolor de espalda ante la complicación de la postura.

    Ahora tengo que comer algunas cosas a escondidas. A mi hijo Alfonso le gusta zampar más que a mí tomar el sol. Lo mismo le da el dulce que el salado, gominolas que pescado, yogur que lentejas…come de todo. Así está, 16 kilos de niño; que conste que el pobre no está nada gordo, es grande en todos los sentidos. El caso es que si nos ve comer, obviamente, él también quiere. Así que, a algunas horas y dependiendo de los alimentos, hay que encerrarse en la cocina.

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    Alfonso, en una de las muchas fotos que tengo en las que aparece comiendo. En esta ocasión, de visita cultural.

    Hemos llegado a dormir la siesta en el coche. Nosotros tenemos suerte en cuanto a las horas que duermen nuestros polluelos; Alfonso descansa 12 horas seguidas desde los cuatro meses y Rafa casi las mismas horas desde los tres meses, aunque madruga un poco más. Sin embargo, por el día tienen el sueño más ligero así que, en alguna ocasión, al quedarse Alfonso dormido en el coche, hemos llegado a nuestro destino y nos hemos quedado un buen rato dentro del automóvil. Nuestros vecinos han tenido que alucinar ante semejante imagen.

    Y así, un montón de cosas que hacen nuestra existencia más compleja. Pero ya lo dice el refranero español: sarna con gusto no pica.

  • Viajar con niños

    Mañana toca preparar maletas. Para Rafa va a ser su segundo viaje en cinco meses de vida que tiene. Nada comparado con Alfonso, que en su primera Semana Santa y con seis mesecitos hacía nada menos que su sexto viaje, en torno a 5000 kilómetros en coche. Por eso, cuando algunos padres no salen de casa con la excusa de los niños, pienso ¡menuda tontería!

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    En Madrid, primer viaje de Alfonso antes de cumplir los dos meses.

    Todos sabemos que los críos te cambian la vida, pero no debemos encerrarnos ni encerrarlos a ellos en una burbuja. De vez en cuando hay que salir a comer a un restaurante, pasar un fin de semana en casa de unos amigos, ir a la playa… Yo ya estoy temblando con la logística que me va a suponer llevar a los dos peques este verano a la playa, pero me encanta la arena, así que no voy a quedarme en casa porque tenga que ir cargada como una gitana. Ya este verano iba tan feliz con Alfonso, mi barriga de embarazada, las toallas, la merienda del niño, el cubo y la silla plegable para sentarme. Sí, llegaba exhausta pero después disfrutaba.

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    El pasado verano, Alfonso disfruta de la playa casi más que yo.

    Ya estoy estresada pensando en todo lo que hay que llevar para estos días de Semana Santa. El carrito de Rafa y la silla de Alfonso, la cuna de viaje para uno y el protector de cama del otro. A eso hay que sumar ropa, pañales, neceser, la leche en polvo de uno, las papillas de fruta del otro. Y así, suma y sigue. Pero es lo que hay, mi marido es de fuera de Asturias y ambos hemos vivido en varias ciudades, así que recorremos la geografía española y vamos a las casas de todos los amigos que nos invitan.

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    En la Alhambra de Granada en 2011. Os podéis hacer a la idea de lo que es llevar a un niño de 11 kilos en mochila a más de 30 grados.

    Hay padres que nos dicen que somos muy animados y que ellos con los niños no pueden hacer todos esos planes, aunque creo que muchas veces son los padres a los que les da pereza movilizarse. Si hay que cantar en el coche, se canta. Si hay que ir hablando de los animales que nos cruzamos, pues nos ponemos a ello. Y siempre estará el DVD y los dichosos cantajuegos, acabo hasta el gorro. A mí lo único que me preocupa a la hora de viajar es que coman bien y descansen las horas que tienen que descansar, y eso lo cumplo a rajatabla. Lo demás es secundario, así que a ¡disfrutar estos días!

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