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  • Recién nacido cuando hay más hermanos: cómo nos organizamos con cuatro

    Recién nacido cuando hay más hermanos: cómo nos organizamos con cuatro

    Os diré que la logística estos días en mi casa con cuatro niños no es muy distinta a cuando tuvimos al segundo, o al tercero. De hecho, yo estaba más agobiada cuando nació Gabriel, como os contaba en este post, básicamente porque los tres varones fueron bastante seguidos y todos eran pequeños y necesitaban ayuda. Sin embargo, ahora entre Gabriel y Aurora hay cuatro años de diferencia, lo que supone que ellos ya tienen muchísima autonomía para todo. Se preparan sus mochilas, se duchan y visten solos, es decir, no necesitan mucha ayuda para sus cosas excepto Gabriel, que cumplió cuatro años hace mes y medio y todavía se baña, así que obviamente hay que supervisar 😉 Dicho esto, me voy al grano y os cuento cómo nos organizamos con cuatro hijos. Es aplicable a la llegada de un recién nacido cuando hay más hermanos, sea uno, o sean más…

    Recién nacido cuando hay más hermanos

    Recién nacido cuando hay más hermanos, organización

    Aquí os cuento cómo nos hemos organizado y cómo nos organizamos nosotros, no es ni mejor ni peor. Cada familia debe amoldarse a su situación pero creo que hay varias cosas claves para poder sobrevivir:

    1. Implicación de la pareja: Si normalmente la pareja debe implicarse en un 50% en el cuidado de los hijos, que no suele ser real porque siempre hay alguno que dedica más tiempo a estar con los niños, y suele ser la madre; cuando llega un bebé, la pareja debe implicarse durante unas semanas casi al 100% a los otros hijos ya que las madres estamos dedicadas casi al 100% al recién nacido.  Ya sabéis que ahora la baja por paternidad es de 5 semanas. Os prometo que estas navidades me hubiera vuelto loca con la peque, que tenía días de vida, y tres niños de vacaciones. No hubiera podido atenderles a todos con la demanda que supone un bebé de días o semanas. Y ahora, por ejemplo, es maridín el que los lleva al cole, que era algo que hacía yo. Por las tardes, ahora ya puedo encargarme de recogerles del cole, de los entrenamientos, etc.. En mi caso, como doy lactancia mixta (lo sé, os debo post), pues maridín da algún bibe nocturno.
    2. Ayuda de familiares y amigos: Yo soy poco dada a pedir ayuda, la verdad. Como además soy un poco hiperactiva, no me cuesta ir, traer, llevar… pero es que a veces es imposible estar en todos lados a la vez. Que uno tiene partido, y otro un cumple en la otra punta, y el otro catequesis de la primera comunión. Y coincide que todos a la misma hora, por ejemplo. Pues puntualmente, lleva a uno de ellos el padre o la madre de un compañero que va al mismo sitio. Hemos perdido un poco el concepto de tribu de la época de nuestra infancia, de ir varios amigos juntos al cole supervisados por un solo padre/madre, de quedarte con la vecina si tu hermano se hacía una brecha y había que llevarle al hospital. Pues creo que no pasa nada, yo tengo una vecina adorable que está deseando que le deje algún ratito a Aurora. Por ahora no ha hecho falta, pero si se tercia, y tengo que salir un día pitando de casa, pues se la dejo 😉
    3. Sin culpas y con diálogo: No os sintáis mal las primeras semanas al no poder atender a los otros. Nos pasa a todas, tenemos esa sensación de estar todo el día con el bebé, y es lo normal, es como debe ser. Un recién nacido depende al 100% de un adulto para su cuidado así que se lo explicamos a los niños y les diremos que es temporal. En casa, los dos mayores están encantados con Aurora, tanto que el mayor está más tranquilo que nunca. Gabriel quiere mucho a la niña pero con nosotros ha estado mal, desobedeciendo, retándonos… ahora ya está mejor y no tiene problemas en que sea maridín el que por las mañanas se encargue de llevarles al cole. Es importante saber que alguno de los hermanos puede pasarlo mal y es bueno que, durante el embarazo, nuestra pareja dedique más tiempo a ese o esos hijos para que no noten de forma tan drástica la falta de tiempo de las madres con ellos cuando nazca el bebé. De hecho, en este quinto embarazo estaba bastante cansada, por muchos motivos, así que maridín estuvo más pendiente de Gabriel.

    Resumiendo, con cuatro niños en casa nos organizamos casi como cuando llegó el tercero o el segundo. Con mucha dedicación del papi a los mayores, dejándonos ayudar si en algún momento hace falta y con mucha paciencia 😉

  • Cuando los hermanos se conocen

    Cuando los hermanos se conocen

    Desde que Gabriel entró por la puerta de casa, el proceder de Alfonso y Rafa con él sólo se puede describir de una manera: acoso y derribo. No puedo decir que esto me haya sorprendido; eso de haber tenido un sobrino hace unos meses y ver cómo se abalanzan sobre él cada vez que le ven, me había puesto sobre aviso. Lo único que espero es que la emoción se les vaya pasando poco a poco, porque veo que corre peligro la integridad física del pequeño.

    Su primer contacto fue en el hospital, pero se trató de un encuentro furtivo ya que no dejan entrar niños en la planta de maternidad. Como tuve la suerte de no compartir habitación y que además fuera la primera estancia según sales del ascensor, maridín hizo una pequeña incursión con ellos. La tranquilidad y el silencio duraron dos minutos, el tiempo que tardó Rafa en comerse un donut (que obviamente era para mí). En cualquier caso, se mostraron entusiasmados y no querían hacer otra cosa más que tocar a Gabriel. Pero insisto, el encuentro fue de lo más breve porque estaban de “ilegales”.

    El primer acercamiento en casa fue más efusivo aún. Rafa empezó a tirar de la manta que envolvía al bebé y me exigió, porque Rafa sólo habla en tono exclamativo o interrogativo, que me agachase para «dar besín». Y así, entre mimos y besos, fue recibido Gabriel por sus dos hermanos, que también tienen la santa manía de tocarle la cabeza.El tema de los celos reconozco que no me preocupa ahora, ya viví esta situación hace dos años al nacer Rafa y no hubo ningún problema. Creo que los niños pequeños no ven en un recién nacido mucha competencia, al fin y al cabo, hacen poca cosa. Pero me imagino que habrá casos de todo tipo. Yo misma tengo una foto en la que aparezco con morritos cuando conocí a mis hermanos mellizos, ¡anda que no sabía yo la que se me venía encima!

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    Apasionado momento cuando llegaron a casa y se encontraron con su nuevo hermano.

    Alfonso ya ha adquirido totalmente su papel de hermano mayor y reconozco que en él no me sorprende, tiene ya muchas tablas con Rafa y ha desarrollado una virtud muy importante: la paciencia. Pero el que me llama la atención es el mediano, sencillamente porque, con dos años, lo normal es que les atraigan los niños más mayores y, sin embargo, siente una fascinación irrefrenable por los bebés. Pide jugar con él y sufre cada vez que oye el llanto de Gabriel y nos llama con verdadera sensación de agobio: “Gabel tá llorando”.

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    Y ésta es una de sus primera fotos juntos. No les puedo querer más.

    Ahora, las «peleas» en casa no son sólo por los juguetes; como uno diga que quiere coger al bebé, el otro va raudo y veloz a pedir lo mismo, como si fuera un muñeco. Y así estamos, con pies de plomo porque son muy pequeños para saber qué pueden o no hacer con el churumbel. Cuando me descuido, Rafa está asomado a la minicuna para tocarle, pero vamos, que le podría dar por meterle un mendrugo de pan en la boca. Las que tenéis más de un hijo, ¿cómo fue el momento en que se conocieron?

  • ¡Crisis superada!

    El post que más comentarios suscitó en este blog fue en el que os contaba que la relación con mi hijo Alfonso estaba atravesando una crisis. Algunas de vosotras me dabais ánimos y me decíais que no me preocupara ya que seguramente era una cosa pasajera. Pues teníais razón: un mes después, doy por concluida mi crisis con Alfonso.

    rabietas niñosEl sábado pasado, normalizada ya nuestra relación días antes.

    De todo se aprende en esta vida y, desde luego, los niños son una fuente inagotable para ello, así que aquí va la lista de cosas que he descubierto a raíz de nuestro distanciamiento:

    1-    Gritar no sirve de nada: cuando un niño está en plena rabieta es imposible hacerle entender nada. Para mí esto de las pataletas era nuevo y los primeros días me puse como una loca, pero enseguida me di cuenta que se trataba de una táctica inadecuada. Lo mejor, esperar a que se les pase. Otra cosa es que un crío tenga un mal comportamiento intencionadamente. Ahí sí que considero necesario recriminárselo y mostrar enfado.

    niños rabietas

    2-     Que los celos no necesariamente están relacionados con su hermano. Con el tiempo, y tras una tutoría con la profesora de Alfonso, descubrimos que su mal comportamiento en el colegio y con nosotros estaba relacionado con los celos. Estaba molesto porque Rafa y yo nos quedábamos en casa y él se tenía que ir al colegio; por ello, lo que demandaba era que yo le prestase más atención.

    alfonso

    3-    Es mejor quitarle importancia: En las relaciones de pareja es indispensable hablar y no dejar que pase el tiempo para intentar arreglar una situación. Con los niños ocurre lo contrario; cuando un niño está enfadado “con el mundo”, sin razón, lo que hay que hacer es darle mucho cariño pero no incidir demasiado en el problema ni estar diciéndole todo el día que se porta mal.

    Todo eso y que no hay mal que cien años dure son las conclusiones a las que he llegado tras este mes de distanciamiento. Volvemos a querernos mucho y Alfonso ha recuperado esa alegría que tanto le caracteriza; además, va feliz al colegio. No se puede pedir más. Eso sí, cuidado si os acercáis a Rafa que está en plan protector 😉

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