No digo yo que ésas sean las mejores condiciones para ir a una boda pero cuando no queda más remedio, lo haces y tan contenta. Ahora puedo corroborar que se sobrevive y que, incluso, puedes formar parte del grupo que cierra la boda a las seis de la madrugada. Pero vamos por partes.
Lo de ir de boda estando embarazada puede ser una faena para algunas futuras mamás, por ejemplo, si se sienten muy cansadas o sufren cuando no pueden beber alcohol. Yo es que con lo de las bebidas soy muy sosa, he salido a mis padres, y no me gusta ni el vino, ni la cerveza, ni la sidra… vamos, que no me sacáis del Martini, y algún combinado más. Aún así, en una boda me permito tomar algo porque sé que una copa no me va a llevar a otra.

Yo sufriría tremendamente si no pudiera comer jamón, pero en los tres embarazos he tenido tres matronas estupendas que me dejan comer de todo así que en las bodas soy feliz cuando pasan bandejas de jamón una y otra vez. Y como no me siento cansada por la gestación, para mí ir de boda en estado no es un problema. Aguanto hasta que nos echan 😉
¿Ir con niños de boda? A priori, no es la mejor opción, esto es indudable. Pero sinceramente, como era la boda de mi prima y no iban a poder cuidar de ellos mis padres ni familiares (porque venían también al evento) y era un fin de semana (por las fiestas del Carmen) muy malo para que alguna amiga o conocida se quedara con ellos, decidí llevarlos. La verdad es que la experiencia es un grado así que aprendí la lección de la boda de mi hermano. Nada de dejarles dormir la siesta hasta última hora y sudar la gota gorda para vestirles, adelantamos comidas y les despertamos con tiempo para no llegar corriendo a la iglesia.

Aún así, teníamos la logística muy bien organizada para los niños. Después del aperitivo, sobre las nueve de la noche, dejamos a Rafa en casa de mis tíos con la niñera que tienen habitualmente que, como es extranjera, poco le importan las fiestas locales y se quedó a dormir con el peque. Y lo de Alfonso, blanco y en botella. Tengo un padre muy poco trasnochador así que el gordo se quedó a la cena y después, se fueron abuelo y nieto tan contentos. Como veis, todo muy bien pensado para amanecer el domingo sin los niños en casa 😉 Aunque no os creáis que dormimos mucho, el domingo por la mañana nos fuimos de fiesta de «prao», vamos, de romería con los peques.

Pero señores, lo peor que te puede pasar antes de una boda es tener que trabajar. Vamos, sin duda alguna. Sobre todo si tienes que levantarte a las seis de la mañana y grabar seis programas seguidos sin descanso, de pie y subida a unos tacones. Cuando me lo dijeron hace unos días, creí morir. Ah, eso sí, lo bueno es que salí maquillada y peinada del trabajo, es la ventaja de la tv. Al final, un poco de planificación y a la hora de comer estaba en casa, me eché un ratito en la cama y aquello me dio la vida (tenía las espalda y los pies reventaditos) y me hizo aguantar hasta las seis de la mañana «dándolo todo» en la pista de baile. Así que pasé 24 horas en pie. Y os digo una cosa, a pesar de todo, lo pasé pipa. Confieso que no es la primera boda a la que voy después de trabajar, pero por entonces estaba soltera y se lleva mejor ¡qué malo es el paso del tiempo! 😉
Por cierto, sé que no es un blog de bodas pero veo que esto de los bodorrios os gusta tanto como a mí (2000 visitas ayer con el post del look y más de 2500 el día que puse fotos de la boda de mi hermano el año pasado) así que os dejo un par de fotos más del tema modelitos. ¡A ver si voy a tener que cambiar la temática del blog!


Me hubiera encantado poner más fotos pero ya sabéis que no todo el mundo quiere salir en blogs y redes sociales, una pena porque la novia iba espectacular. Y que sepáis que ya estoy preparando post de ropa de niños para ir a una boda, por si os sirve de ayuda aunque ya digo una y otra vez que no soy experta en enlaces ni protocolo ni nada, es sencillamente gusto personal.
