¡Quién me lo iba a decir! Toda la vida renegando del deporte, diciendo que era un rollo, que no servía para nada y aquí estoy ahora, vendiendo las bondades de practicar running. Tengo claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Me he animado con este post porque algunas me habéis confesado que habéis dado el paso de empezar a correr al seguir el blog y mi cuenta de Instagram, lo cual me alegra enormemente. Otras me contáis que os falta motivación, que os da pereza. Señoras, pereza me da también a mí. Incluso empezar una carrera, que se supone que hay ambiente. Unas veces apetece pero os aseguro que el día que corrí la segunda media maratón, antes de empezar, estábamos a 8 grados y caían chuzos de punta. Yo sólo deseaba que se suspendiese; con eso lo digo todo. Así que os dejo la lista de cosas que os pueden dar el empujoncito que os falta:
Olvida la báscula
Sí, aparcadla. Haciendo deporte puede que perdáis kilos… o no. Os lo expliqué en un post hace unos meses sobre cambios físicos al hacer deporte, la grasa ocupa más que el músculo, es decir, que puede que perdáis volumen pero ni un sólo kilo. Puedes que bajéis muy poquito peso pero que dé la sensación de que hayáis perdido mucho más. Lo normal es bajar algo de peso, siempre que no haya una diferencia muy grande entre lo que comáis y lo que quemáis, pero la pérdida de volumen es más significativa.

Olvida contar calorías
Una de las grandes ventajas que tiene el deporte en general es que, no sólo se queman más calorías cuando lo practicas, sino también en reposo. Es decir, tu metabolismo se acelera. Eso hace que no estés pendiente de lo que comes e incluso, como me ha pasado a mí, que te puedas permitir el lujo de comer más que antes. En otros casos, como le ha pasado a uno de mis hermanos, el deporte hace que mejores tus hábitos alimenticios.
Arriba ese ánimo
Sí, señoras, lo mejor del deporte es que sube la autoestima. Esto os lo puedo garantizar, en contra de lo que creí toda mi vida. Cuando terminas de hacer deporte, tienes un subidón brutal. Y tiene explicación científica y es tan sencilla como que intervienen varias hormonas, como las endorfinas, que nos hacen sentir alegría e, incluso euforia (doy fe de ello) y que reduce el estrés y la ansiedad, o como la serotonina, que nos aísla de estados depresivos y ayuda a conciliar mejor el sueño.

Adiós mala leche
Con esto nos os penséis que vais a convertiros en las personas más dulces del mundo si soléis tener mal carácter; los milagros… a Lourdes. Pero os aseguro que ayuda canalizar el estrés y el malhumor. Esos días en los que algo ha salido mal, en los que estás hasta el moño… nada para olvidar y despejar con una carrerita, partido o cualquier actividad física. Diversos estudios médicos demuestran que correr es más eficiente en el tratamiento de la ansiedad que los medicamentos. Ahí queda eso. Y creo que si este año di el paso de dejar de gritar a los niños, ha sido gracias al deporte.
Es una buena excusa
Seamos francas, no es lo mismo decir que te vas de cañas que a correr 😉 Cuando preparé mi primera media maratón, Gabriel no iba a la guardería así que, a veces, le pedía el favor a mi padre o a mi hermano de que se pasasen por mi casa un ratito a quedarse con el peque para poder salir a entrenar. Si les dices que es por trabajo o por entrenar, les parece estupendo. Pero ya decirles que es para irme de jota, pues todas las semanas como que no. Bueno, que igual sí, y es que no tengo suficiente morro…o ganas de juerga. Pero vamos, que como es algo saludable, la gente te anima.
Das ejemplo
Los niños no hacen lo que les dices, sino lo que ven. Pues blanco y en botella. Para mis hijos, lo normal ahora es que su madre y su abuela corran, que su abuelo vaya al gimnasio y ande en bici casi a diario. Que sus tíos corran y hagan triatlones. Piensa que eso que a ti te supone un gran esfuerzo, es una enseñanza enorme para ellos. La vida activa no se enseña diciéndoles que se apunten a baloncesto o a baile o fútbol si luego llega el fin de semana y nos pasamos las horas en el sofá.

Y si con este post no os he convencido, creo que ya sólo puedo seguir colgando fotos en Instagram de las carreras para que veáis que sí, que se disfruta. Eso sí, quizás me anime con un post sobre tips para vencer la pereza. ¿Qué?, ¿os he convencido?
