Autor: nosoyunadramamama

  • Viajar con niños

    Mañana toca preparar maletas. Para Rafa va a ser su segundo viaje en cinco meses de vida que tiene. Nada comparado con Alfonso, que en su primera Semana Santa y con seis mesecitos hacía nada menos que su sexto viaje, en torno a 5000 kilómetros en coche. Por eso, cuando algunos padres no salen de casa con la excusa de los niños, pienso ¡menuda tontería!

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    En Madrid, primer viaje de Alfonso antes de cumplir los dos meses.

    Todos sabemos que los críos te cambian la vida, pero no debemos encerrarnos ni encerrarlos a ellos en una burbuja. De vez en cuando hay que salir a comer a un restaurante, pasar un fin de semana en casa de unos amigos, ir a la playa… Yo ya estoy temblando con la logística que me va a suponer llevar a los dos peques este verano a la playa, pero me encanta la arena, así que no voy a quedarme en casa porque tenga que ir cargada como una gitana. Ya este verano iba tan feliz con Alfonso, mi barriga de embarazada, las toallas, la merienda del niño, el cubo y la silla plegable para sentarme. Sí, llegaba exhausta pero después disfrutaba.

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    El pasado verano, Alfonso disfruta de la playa casi más que yo.

    Ya estoy estresada pensando en todo lo que hay que llevar para estos días de Semana Santa. El carrito de Rafa y la silla de Alfonso, la cuna de viaje para uno y el protector de cama del otro. A eso hay que sumar ropa, pañales, neceser, la leche en polvo de uno, las papillas de fruta del otro. Y así, suma y sigue. Pero es lo que hay, mi marido es de fuera de Asturias y ambos hemos vivido en varias ciudades, así que recorremos la geografía española y vamos a las casas de todos los amigos que nos invitan.

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    En la Alhambra de Granada en 2011. Os podéis hacer a la idea de lo que es llevar a un niño de 11 kilos en mochila a más de 30 grados.

    Hay padres que nos dicen que somos muy animados y que ellos con los niños no pueden hacer todos esos planes, aunque creo que muchas veces son los padres a los que les da pereza movilizarse. Si hay que cantar en el coche, se canta. Si hay que ir hablando de los animales que nos cruzamos, pues nos ponemos a ello. Y siempre estará el DVD y los dichosos cantajuegos, acabo hasta el gorro. A mí lo único que me preocupa a la hora de viajar es que coman bien y descansen las horas que tienen que descansar, y eso lo cumplo a rajatabla. Lo demás es secundario, así que a ¡disfrutar estos días!

  • MAMÁS 2.O

    Esto de las mamás blogueras se ha puesto muy de moda últimamente. Es curioso que las madres nos queramos poner en contacto para intercambiar experiencias a través de la red. Más que nada porque casi la mitad de la población mundial ha parido o va a parir a lo largo de su vida. Vamos, que podemos hablar de la maternidad cara a cara con cierta facilidad. Pero algo tiene la red que nos engancha. Yo misma me conecté a internet estando de parto para saber si debía salir corriendo o no al hospital.

    Pues bien, aquí estoy, escribiendo el primer post sobre esta increíble faceta de la vida. No esperéis que me ponga a decir lo que es mejor. Claro que os puedo dar consejos sobre lo que a mí me ha resultado positivo y útil, ya que siempre es bueno compartir esas cosas para ayudarnos. Pero sobre todo pretendo que paséis un buen rato al leer mis textos y que os riáis al sentiros identificadas en situaciones comprometidas. Así que absténganse mamás “talibán”,  mamás dramáticas y mamás histéricas. He visto a mi abuela desolada por perder un hijo de 30 años y mi mejor amiga perdió a su hermana con tan sólo 12 años. Eso sí es un drama; engordar 20 kilos en el embarazo es una anécdota, aunque en ese momento nos sintamos como bolas de grasa.

    Vamos a hablar de esas situaciones que, aunque no siempre son graciosas, nos sacan una sonrisa. ¡Seguro que vuestros hijos os han sacado los colores al decir algo inapropiado delante de otras personas, ¿y qué me decís de la que yo llamo bolsa “antilujuria”, la que preparamos para ir al hospital antes de dar a luz con bragas desechables incluidas? A priori, no son cosas muy agradables, pero hay que reírse de ellas.

    Y sí, ya sé que hay momentos de agobio, somos humanas. A ver si creéis que por tener sentido del humor no sufro. Pero como de los jarabes para la tos ya se escribe en muchos blogs, vamos a centrarnos en las tretas que tenemos que hacer para dárselo a nuestros hijos. ¡Espero que disfrutéis!

    Por cierto, no debería tener que añadir esto pero tengo una norma: no aceptaré insultos y críticas destructivas hacia mí ni hacia otras madres que aquí compartan sus experiencias. Hacer una u otra cosa no te convierte en mejor o peor madre. Lo digo porque no sé qué le pasa a la gente en la red que pierde las formas con facilidad. Y no me gusta nada.

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