Bipolar: Que tiene dos polos. Así de sencilla es la definición que da el diccionario. Pero oye, muy gráfica la explicación, lo que viene siendo pasar de un extremo al otro. Porque a veces me pregunto si es normal sentirse así como progenitora, que paso de la euforia y de la «happy life» al mosqueo y al «no puedo más» en cuestión de minutos. Que lo mismo veo a uno de mis churumbeles dormido plácidamente o les veo jugar a los tres pacíficamente y pienso «qué escena más bonita», que de repente tengo a una criatura poseída y me digo hacia mis adentros si alguien del vecindario lo querrá un ratico. Oye, pero ¿cómo es posible que unos pequeños seres sean capaces de sacar lo mejor y lo peor de mi ser en cuestión de segundos?
Como cuando te tumbas a tomar el sol en la playa y te parece la sensación más maravillosa del mundo y tres horas después necesitas salir pitando de la arena porque está de gente hasta arriba o porque tu temperatura corporal alcanza los 100 grados centígrados. Así, tal cual. Una especie de ni contigo ni sin ti. Que te prometes que ya no te llevas a los niños ni una sola vez al supermercado pero tres días después te dices a ti misma que la última vez no fue para tanto. Y repites. Y vuelves al supermercado con las criaturas y sales de allí nuevamente en estado de nerviosismo. Pero da igual, sabes que repetirás en unos días.
Porque así es la maternidad, pasar de un extremo a otro, es como comerte tres donuts que te saben a gloria para después preguntarte quién demonios te mandaría. Que llega el verano y estás deseando que empiecen el cole pero luego se van a casa de los abuelos a pasar una noche y casi los echas de menos. Lo que viene siendo el yin y el yang, dos fuerzas opuestas y complementarias. Cosas de la maternidad.
************************************************************************************************************Este espacio está nominado a mejor blog de Embarazo y Crianza en los Premios Madresfera 2018. Si los posts te han sido útiles, si te han gustado y ayudado, si te han hecho reír o llorar, puedes votar aquí.

Deja una respuesta