Es un lugar donde se respira paz, mires por donde mires. Los sonidos y, sobre todo, los olores te relajan, incluso si vas con los niños 😉 De hecho, es un lugar muy pensado para los peques, con muchísimas actividades durante todo el año, de día y de noche, para todas las edades… Además, en la zona de El Bosque de los Niños, los paneles están adaptados a su tamaño y capacidades, con un lenguaje sencillo acompañado de imágenes y recursos expresivos cercanos y varios elementos de juego tematizados e integrados en el entorno natural. El Jardín Botánico es otro de esos sitios a los que hemos ido ya en varias ocasiones y no nos perdemos el Belén en Navidad, con figuras de tamaño real repartidas por todo el recinto.

Más que naturaleza
Pues sí, uno quizás piense que cuando va allí sólo va a ver plantas y árboles pero no, hay mucho más que eso. Es un lugar donde los niños se hacen conscientes de que es un entorno en el que ocurren muchas cosas, pueden descubrir en la colmena de observación cómo ¡trabajan las abejas! Y así se dan cuenta de que hasta los insectos tienen su papel en la naturaleza. Mis peques tienen la suerte de que están en contacto con un huerto con cierta frecuencia pero ¿cuántos niños creen que las fresas llegan a sus casa empaquetadas? Pues en el Jardín Botánico podrán descubrir de dónde vienen muchos de esos frutos que comen. Quizás lo más increíble que los peques se se encontraron en el jardín Botánico, y no porque sean llamativos en sí, sino por lo que les contamos, son los helechos arborescentes, una especie que ya existía en la época de los dinosaurios y de los que se alimentaron muchos de ellos. Como os imagináis, aquello les pareció fascinante. Al final, se trata de que disfruten del paisaje y, la vez, vayan observando, no sólo los árboles, que también dan mucho juego, sino también los pájaros, los nidos, los
hongos….
Breve historia de Jardín Botánico de Gijón
En Abril de 2003 abrió sus puertas la primera fase del Jardín, casi 16 hectáreas, de colecciones y espacios de alto interés. El Jardín incorporó en sus colecciones el Jardín de La Isla, un jardín histórico con más de 150 años, y el
Monumento Natural de La Carbayeda de El Tragamón, un bosque natural excepcional con árboles de hasta 400
años. El Jardín Botánico de Gijón es un jardín joven que se va consolidando año a año como un equipamiento firmemente comprometido con el desarrollo sostenible de su entorno y con la preservación de la biodiversidad vegetal.
Distintos entornos
Uno de los objetivos primordiales del Jardín Botánico Atlántico es el de velar por la conservación, estudio y divulgación de los recursos vegetales de los territorios cantábricos. Por eso, uno de los espacios temáticos especializados es el entorno cantábrico, que alberga colecciones de plantas propias de este ámbito geográfico. Otra
de las zonas es la Factoría Vegetal, que se dispone en torno a la Quintana de Rionda, cuyas edificaciones constituyen el pabellón con exposiciones de esta área. Se centra en los usos que las sociedades humanas han dado a las plantas en las riberas septentrionales del Océano Atlántico y algo realmente interesante: cómo el intercambio de planta entre tales territorios ha ido modificando su gastronomía. Está bien que los peques aprendan que los las plantas no sólo sirven como alimentos sino como medicinas, condimentos, y para elaborar tejidos, tintes o perfumes. ¡A mí es lo que más me gusta de esta parte del jardín!