Etiqueta: varices

  • Operación de varices tras los embarazos

    Operación de varices tras los embarazos

    Otro de esos posts que os prometí fue precisamente este: el postoperatorio y la operación de varices tras los embarazos. Sí, digo tras los embarazos porque cerramos el grifo 😉 Siempre digo estas cosas con la boca pequeña porque la vida me enseñó que de la noche a la mañana las cosas pueden dar un giro, pueden cambiar las circunstancias y mil historias más, pero vamos, a priori, esta familia está completa. Esto daría para otro post 😉 En cualquier caso, paso a contaros cómo fue la operación de varices (lo que yo sé como paciente) y cómo fue el postoperatorio.

    He de decir que, de haber tenido tres embarazos, creo que no me hubiera hecho falta operame y que un tratamiento con micro espuma (escleroterapia) hubiese bastado. En el primer embarazo ni siquiera me salieron varices, en el segundo fue algo muy leve en la parte de abajo de la pierna. En el tercero se me hinchó más pero no era nada escandaloso. Fue en el embarazo de Carmen cuando ya la cosa se puso tremenda, tuve también en la zona del muslo e ingle. Y ya en el quinto embarazo fue una fiesta, por ponerle humor, vamos. La repera. También os digo que si me animé a operarme fue porque tengo casos cercanos, como es el de mi padre, que no tuvieron ningún problema ni complicación y les resultó un proceso muy llevadero. Yo, ahora, puedo decir lo mismo, lo volvería a hacer sin dudarlo.

    De paso, os dejo precisamente el programa que presentaba hace 5 años (y justo en mi tercer embarazo) en Telemadrid junto a un médico en el que hablamos de qué son las varices.

    Operación de varices

    En mi caso, la operación de varices se hizo con el método CHIVA (se hace ya el el 40% de los casos de varices), que consiste en extraer varices pero las estrictamente necesarias. A mi padre, por ejemplo, le quitaron la safena entera, por tanto, fue una operación de las de toda la vida. En mi caso, este proceso implicó seis puntos repartidos por la pierna y tres puntos en la ingle. Se trata de una operación quirúrgica en régimen ambulatorio (te vas el mismo día a casa) con anestesia local y sedación, con lo que no te enteras de nada. Vamos, con respecto a la operación, tengo que decir que todo fue estupendamente.

    El postoperatorio

    Como os decía, se trata de una operación en la que en el mismo día te vas a casa si el ingreso ha sido por la mañana. Te vas con la pierna vendada; al día siguiente ven cómo está, te quitan la venda, miran los puntos, te explican cómo curarlos (a mí me dijeron que con la ducha normal ya era suficiente) y te mandan caminar entre una y dos horas diarias. Vamos, que con eso os podéis hacer una idea de que es un postoperatorio llevadero, ni reposo ni nada. Tienes que hacer uso de media de compresión por el día durante un par de semanas (yo prescindí de ella únicamente el día de la Comunión y del Bautizo). El postoperatorio incluye pincharse heparina durante los diez días siguientes, por precaución.

    La primera impresión al ver la pierna es fuerte porque hay muchos hematomas. Pero en tres semanas desaparecieron dejando algo muy leve. Los puntos me los quitaron a los diez días de la operación en el centro de salud. Ahí lo pasé mal porque me da mucha grima y porque al final, al tener que tocar la zona de los moratones, es molesto. Pero ya os digo, no es que duela, es que a mí me da mucha dentera. Eso, y que hubo un par de días que los puntos de la ingle me tiraban un poco, fue lo más incómodo del postoperatorio. Bueno, y ponerse la dichosa media teniendo moratones, a los que por cierto yo eché árnica por recomendación del médico.

    Como veis, el resultado es fantástico. De la operación ni me enteré y el postoperatorio fue bueno, con esas dos cosas que os mencioné. Hice vida normal desde el día siguiente (excepto conducir, que esperé una semana) y me puse a correr, tal y como me dijeron que podía hacer, trece días después. Las varices se pueden tratar de distintas maneras: striping, chiva, escleroterapia, endoláser, radiofrecuencia… Debe ser el médico quien valore qué procedimiento llevar a cabo. En mi caso, y aunque consulté lo de la espuma (escleroterapia, que sirve para «sellar» las venas), consideraron que sería poco eficaz dado que tenía varices del casi un centímetro de grosor. Así que, como veis, depende de vuestras varices. Pues esta ha sido mi experiencia, espero que os sirva.

    Tres meses después (tras el verano)

    El texto que habéis leído lo escribí a los 15 días de la operación pero he esperado unos meses para publicar el post y poder contar qué tal el verano tras la intervención. Puedo decir que muy bien. La pierna está infinitamente mejor a nivel estético y ya no he notado la pesadez por el calor. A continuación, vais a ver la foto del antes y después.

    Varias cosas a tener en cuenta sobre las imágenes: la primera foto es profesional (y las varices se ven mucho menos de lo que se veían en realidad) y la segunda es casera (la piel se ve bastante peor). En la segunda foto he bajado un par de kilos que, en teoría, no deberían notarse en las piernas pero mi bajada de peso es consecuencia de correr, con lo que he ganado un pelín de masa muscular (pero estoy pensando que eso lo noto yo solamente, jajaj). De cualquier manera, veréis que las cicatrices aún son muy visibles, en parte porque es reciente y en parte porque soy de esas personas que cicatriza fatal. Y como veis, todavía tengo algo de hematoma.

    Tengo también cicatriz en la ingle. Siento que el color y la calidad de la imagen no sea exactamente la misma, ni el fondo. Pero bueno, yo de verdad os digo que el resultado lo he notado muchísimo a nivel estético y también de molestias. Lo volvería a hacer sin duda teniendo en cuenta que la operación es sencilla y el postoperatorio muy llevadero.

  • Varices, estrías y retención en el embarazo, ¿una lotería?

    Varices, estrías y retención en el embarazo, ¿una lotería?

    Siento empezar el post con esta sinceridad abrumadora pero la genética es la genética y eso no hay quien lo cambie. Vale, no os lancéis a mi yugular, dejadme que me explique. A ver, imaginaos que me paso varios meses viviendo con Giselle Bundchen en Brasil, comiendo lo mismo que ella, practicando idénticos ejercicios y haciéndome los mismos tratamientos de belleza. Efectivamente, volvería divina de la muerte pero, no nos engañemos, a mí nadie me iba a pagar varios millones por pasearme con sus modelitos ni me requerirían para la portada de una revista. Ni tengo el largo de sus piernas, ni la estrechez de sus caderas, ni los pechos perfectos, ni esa cara tan maravillosa.

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    Bueno, pues es un ejemplo de que cuando tu genética es propensa a algo, no te libra ni el apuntador. Puedes mitigar efectos, retardarlos pero la vida es dura y los efectos secundarios del embarazo también 😉 Engordé 18 kilazos en la gestación de Alfonso, no moví el trasero y no me cuidé (mal hecho, lo asumo) y nada, ni estrías, ni varices, ni retención ni nada. Resulta que llega el segundo embarazo, en el que no paro porque ya tengo un peque al que paseo 3 horas diarias, y además sólo cojo 9 kilos y… ¡variz al canto! Pregunto al gine y me recomienda Trombocid, lo echo y nada, sigue igual. Pero como no me molesta, paso del tema. De las estrías y retención de líquidos me libro nuevamente.

    Tercer embarazo: ya en el primer trimestre hace su aparición la famosa variz pero multiplicada por dos. Vuelvo a preguntar a otro gine y me recomienda Daflón, unas pastillas para mejorar la circulación; no noto cambios. En la farmacia me recomiendan una pomada, que sí, que refresca, pero tampoco percibo progresos. El problema de la variz en este embarazo es que hace que mi pierna derecha esté más cansada que la izquierda y sinceramente, lo único que he notado que hace que mejore son las medias de compresión, pero claro, con estos calores cualquiera se las pone; aún así, lo hago cuando voy al gimnasio. Y la próxima semana parece que llega el frío, así que incorporaré la dichosa media a mi vida, aunque ya sea por poco tiempo. Ojo con las varices porque pueden ser serias, así que si duelen o se hinchan de forma excesiva, hay que acudir al médico. Eso sí, lo bueno de las varices que salen durante el embarazo es que mejoran muchísimo cuando das a luz, es el consuelo que tenemos 😉

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    Me gasté el dinero y no noté gran cosa.

    En cuanto a las estrías, me sigo librando. Y no, no me he gastado el dineral de turno en cremas, uso una hidratante del Mercadona y voy que chuto. Durante mi juventud tuve variaciones de peso por distintos motivos y jamás me salió una, y si no me salen después de tres embarazos, es que mis genes no tienen predisposición a ellas. Pero vamos, que creo que en el caso de las estrías, una buena hidratación puede mejorar mucho sus efectos así que creo supongo que merece la pena dedicar tiempo a echarse cremas. Eso sí, una vez que salen, la cosa es difícil de arreglar, salvo las que aún son rojizas. Sobre la retención, lo sé, es un engorro mientras estás embarazada pero sabes que es algo temporal. Yo no he pasado por eso y sé por amigas que es muy incómodo, a la vez que un incordio para el calzado.

    En cualquier caso, se trata de problemas comunes y, en la mayoría de los casos, simplemente estéticos aunque también conozco casos en los que las varices o la retención necesitaron cuidados médicos especiales. Vosotras, ¿tuvisteis suerte y pudisteis evitar estas complicaciones?, ¿qué os ayudó a disminuir sus efectos?, ¿creéis que la genética manda?

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