En cinco embarazos no he recurrido a ropa premamá. En general, aunque alguna vez veo algo que me gusta, no me resulta fácil encontrar cosas de mi estilo. Así que esta menda se viste igual esté o no esté embarazada, salvo una cosa: suelo descartar pantalones y pasarme a los leggins. No es que me fascinen pero son infinitamente más cómodos y, para tres meses, pues tan contenta. Primero puntualizo que soy una embarazada con barriga pequeña, lo digo porque luego hay de todo en la viña del Señor y algunas me diréis que tenéis barrigón ;- ) En mi caso es y ha sido así en todos mis embarazos, con la diferencia de que en el primero me puse, toda yo, enorme, pero de comer y no hacer nada de ejercicio.
Cómo vestir en el embarazo sin perder tu propio estilo
Me habéis pedido ideas para este otoño y, como he hecho algunas adquisiciones, básicamente en Primark y Stradivarius (si quieren, me pueden hacer embajadora, jaja…), os pongo algunas fotos y os cuento. Aquí en Asturias, en Gijón en concreto, las temperaturas en otoño van a rondar entre los 10 y los 20 grados. Te puede caer todavía algún día de sol a 22-23 pero vamos, me centro en lo habitual en octubre y noviembre sobre todo. A mí me gusta en esta época utilizar playeros o zapatillas, y si hace frío, botín plano. Y lo suelo hacer con pantalón pitillo y jerseis grandotes. Embarazada, como os decía, cambio el pantalón por el leggin y voy prácticamente igual que cuando no estoy «preñada» 😉 Quien dice jerséis, dice camisas también amplias. Y combino con cazadoras o americanas, o abrigo si hace frío, claro.



Sobre vestidos. Pues mirad, a mí me parece lo más cómodo en los embarazos pero rara vez uso si no es verano, porque soy friolera, muy friolera. Aún así, como en otoño suelen venir días templados, tengo alguno de manga larga tipo camisero al que se le pueden añadir medias tupidas y poner con botines o playeros. Y por supuesto, una cazadora. Este tipo de vestido te lo puedes poner hayas engordado cinco kilos o veinte, os lo digo porque en el primer embarazo engordé 18 y en los otros la mitad 😉




Resumiendo, esta temporada cogí dos jerseys, una americana y dos vestidos que podré usar estos meses, que podré seguir usando después de dar a luz y, por supuesto, en próximos años. Creo que, salvo en caso de pantalones o faldas (prenda que yo nunca he usado pasado el primer trimestre y que tampoco uso casi nunca), en general, el resto de ropa se puede comprar donde lo hagamos habitualmente. Os prometo que en el primer embarazo engordé mucho (18 kilos), teniendo en cuenta que no retengo líquidos ni barrigas enormes, y compré donde lo hago habitualmente pero en tallas más grandes. Reconozco que soy bastante básica a la hora de comprar, casi siempre voy a los mismos sitios y quiero ir siempre cómoda. Arreglarme mucho me da pereza. Espero que os haya servido el post.
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