Etiqueta: obligaciones

  • Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    No entraba en mis planes escribir un post sobre cómo conseguir que mis churumbeles me hagan caso, básicamente porque no he encontrado la clave. El caso es que alguien me sugirió a través de Instagram que tratase el tema, y lo voy a hacer con mi tónica habitual: sinceridad y, venga va, un poquito de humor. Si tuviera la respuesta infalible para que mis hijos me obedeciesen, ya estaría vendiendo libros. Pero no, no sé a ciencia exacta cuál es la táctica eficaz para conseguir que me hagan caso… a la primera, que de eso se trata. Porque a la décima vez que pides o dices algo, ya como que tu estado mental es más parecido al de una desquiciada. Eso es así. Se trata de que lo hagan a la primera y sin rechistar. Ummm, ¿en serio un niño nos puede obedecer así tan fácilmente?, ¿Cómo conseguir que los niños obedezcan o hagan caso?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan

    Cómo conseguir que los niños obedezcan… o te hagan caso

    1. Lo primero, sé realista. No pretendas objetivos inalcanzables, la naturaleza de un niño es la que es, sin la maduración de un adulto. Vamos, que no puedes pedirle a un niño de 3 años lo mismo que a uno de 6, ni puedes exigir lo mismo a uno movido que a uno tranquilo. Ni tampoco puedes pretender que un niño esté sin moverse dos horas en un restaurante, por poner un ejemplo. Así que, un poquito de realidad.
    2. Centra tu energía en aquello que es importante: para mí es importante que recojan su pijama cada mañana y no lo dejen tirado. Para mí es importante que siempre, después de jugar, vuelvan a ponerlo todo en su sitio. Para mí es importante que pongan la mesa. Así que, si tengo que ponerme seria, lo haré cuando sea necesario y no malgastaré energía en aquellas cosas en las que no me vaya vida. Sino, te quemas. Ya dice el refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. Así que más vale centrarse.
    3. Hay cosas que no son negociables: Como hemos establecido que hay unas más importantes que otras, trato de que se mentalicen de que hay cosas que se hacen sí o sí, y que no hay más discusión (salvo que puntualmente pase algo o haya algún problema) Y les mentalizo de que tienen la obligación (sí, ellos también tienen ciertas obligaciones en casa, en el cole…) de hacer algunas cosas para que la convivencia sea más llevadera. Y si no se hace, tiene consecuencias. ¿Que no recogéis? Pues no salimos de casa porque la casa tiene que estar recogida. ¿Que nos os vestís? Pues entonces no podremos ir a casa de los abuelos porque en pijama no se sale de casa. Vamos, enseñarles que todo cuanto hacen o dejan de hacer tiene consecuencias para otras cosas o personas.
    4. Mucha rutina: Para algunas cosas no funciona pero para otras sí. Muchas veces me preguntáis cómo es posible que los niños estén a las 8,30 en la cama (los días de cole). Pues es sencillo, hace años que seguimos la misma rutina y ha funcionado para todos, para el que menos duerme, para el más nervioso y para el tranquilote. Es más sencillo que nos obedezcan cuando tienen rutinas. En el fondo, a los adultos nos pasa lo mismo. Es más fácil tratar con nosotros cuando tenemos un orden y estabilidad, cuando no hay imprevistos… Pues con los niños también funciona a la hora de que lleven a cabo ciertas labores.

    Como veis, en esto de la maternidad, saber lo que hay que hacer, o creer que hay que hacer algo de una manera concreta es sencillo. Lo difícil, como todo, es llevarlo a cabo. No es fácil establecer prioridades, no es fácil mantener la calma cuando tienes un horario para llegar al colegio, no es fácil educar. Que te hagan caso a todo lo que dices es imposible, eso grábatelo a fuego en la cabeza porque si no vas darte cabezazos contra la pared. ¿Algunas ideas más para que nos hagan caso y que no sea a cambio de una gominola? 😉

  • Tener hijos porque toca

    Aunque no lo creáis, esto de llevar una vida «marujil» me está haciendo aprender más sobre el ser humano que cualquiera de los trabajos que he tenido. De hecho, no hace mucho os hablaba aquí de la sorpresa que supuso para mí que, a estas alturas, se llame «coneja» a mujer por tener varios hijos. Pues resulta que, aunque os parezca imposible, hay parejas que tienen hijos porque hay que tenerlos, porque toca, porque eso es lo que se espera de las personas cuando llegan a una edad. Si no, no se entiende una conversación como ésta que tuve con una madre de dos niños. Es real:

    Yo: Ya me han contado que Manuela (nombre ficticio) está embarazada de mellizos.

    Madre: Si, por ahora.

    Yo: ¡Vaya!, ¿Qué tiene: riesgo de aborto o algún problema?

    Madre: Tiene miedo a perder alguno. Pero bueno, mejor si lo perdiera.

    Yo: Pero ¿y eso?

    Madre: Mira cómo estoy yo de atada.

    Si, lo que leéis es veraz. Lo mejor es que la madre ni siquiera trabaja, vamos, un agobio de morir. Me revientan este tipo de comentarios. Me molestan esas madres cenizas que están todo el día quejándose de lo dura y terrible que es su vida desde que tienen hijos. ¡Coño, claro que es duro pero es que yo no me quedo con eso!, ¿no sabían lo que era tener hijos, más o menos? Y es que, aunque os parezca increíble, días atrás, una señora me dijo en la frutería (vida «marujil» total) que, si lo hubiera sabido, mejor hubiera tenido sólo uno.

    DSCN1640

    Sinceramente, tener hijos porque es lo que se espera de ti es, primero, no tener personalidad alguna, vivimos ya en una sociedad lo suficientemente moderna como para que la gente acepte con normalidad el que no quieras tener hijos. Es cierto, si te casas o vives en pareja, la gente pregunta que para cuándo los hijos pero nadie te pone una pistola en la sien para tal menester. Así que, si no quieres tenerlos porque te atan, no los tengas. Y segundo, tener hijos porque toca es ser egoísta. Sí, porque si no estás dispuesta a quererlos con todo lo bueno y lo malo, eres una persona egoísta. Querer que tu vida sea igual antes y después de ser padre es una quimera, cualquiera sabe que hay cosas que cambian.

    Intento creer que se trata de casos puntuales aunque es cierto que veo padres que parece que no tienen prisa por llegar a casa, que salen del trabajo y, en vez de ir a casa para estar más tiempo con sus hijos, van a tomar algo por ahí, al gimnasio… todos los días. Y llegan cuando ya les han bañado y han dado de cenar a los niños. Entiendo que llegues tarde por trabajo pero ¿por ocio y sistemáticamente? No es mi concepto de la maternidad/paternidad.

    Claro que hay que buscar un rato para hacer algo de deporte y ver a tus amigos de vez en cuando, hacer una escapada en pareja, dejarles una tarde con sus abuelos para ir a la pelu, a darte un masaje, lo que quieras… de hecho, no hay cosa peor que encerrarse y cambiar radicalmente tu vida por tener hijos, ni lo uno ni lo otro. Pero, ¿son tus hijos lo más importante? Pues si apenas les has visto por la mañana antes de ir al cole o guardería, ¿no deberías morirte de ganas por llegar a casa y pasar un tiempo con ellos? Eh, que yo no soy una madre perfecta, yo también me canso, doy gritos, soy de las que, cuando llega el verano, digo: ¡Dios mío, casi tres meses con el niño en casa las 24 horas del día! Pero ya lo he dicho en alguna ocasión, no son una carga y no me atan, me ato yo a ellos. Decidme que esto que he contado hoy lo veis con poca  frecuencia y me quedaré más tranquila.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies