Etiqueta: obediencia

  • Mis hijos no me escuchan: cuando te sientes un lorito de repetición

    Mis hijos no me escuchan: cuando te sientes un lorito de repetición

    Comienza el día. Tienes que desayunar, ducharte, vestirte y hacer lo mismo con tres niños. Bueno, miento, los niños tienen que desayunar y vestirse ellos solos; si eso, sólo visto al tercero, que acaba de cumplir tres años. En cada paso que dan desde que se levantan, vas detrás como Pepito Grillo diciéndoles lo que tienen que hacer una y otra vez, ¡cómo si no supieran ya la dinámica! Al final, te das cuenta de que no se trata de que no escuchen… si sordos no son. Simplemente, llevan otro ritmo vital y se entretienen con una mosca. Ahí estás tú diciéndoles «venga, tómate la leche», «acaba la tostada», «ponte el uniforme»… decenas de veces. En mi casa, es absolutamente agotador lo del mayor. Para desayunar no suele haber problema, pero es que lo de vestirse es una continua advertencia por mi parte. Así que antes de ponerme a gritar como una loca, que oye, alguna vez ya llego a mi límite y suelto un berrido, si mis hijos no me escuchan opto por:

    1. Fuera distracciones: cualquier juguete que ande por el salón ya les sirve a ellos para olvidar que tienen que vestirse. Y ahora con la hámster que nos trajeron los Reyes, ¡para qué queremos más! Yo he tenido ya que esconder balones y cualquier objeto que sea susceptible de jugar un partido de fútbol, así como los cromos del álbum de la liga. Aún así, lo de los cromos es como una plaga, hay por todas partes y siempre encuentran algunos.
    2. Separación física: no sé vuestros hijos pero tengo la teoría de que cuando tienen público, más hacen el bobo. Así que si veo que uno se crece y los otros azuzan y aquello empieza a parecer un circo, mando al instigador a una habitación a vestirse.
    3. Salir al rellano: lo sé, esto parece de locos pero más de una vez cojo, me pongo el abrigo, abro la puerta de casa y llamo al ascensor. Oye, y algunas veces se agobian porque creen que se quedan en tierra. No es que siempre funcione pero bueno, alguna vez hay suerte.
    4. Diles las cosas poniéndote a su altura: esto es algo que parece una tontería. Además, lo lo que solemos hacer es, mientras tú acabas de arreglarte, les vas dando órdenes sin ni siquiera estar mirando para ellos. Pues error, si tu jefe te dice algo que tienes que hacer mientras pasa caminando a su despacho y ni se dirige a ti, es más probable que antes hagas otras cosas que tienes pendientes. Si tu jefe se acerca, te mira a la cara y te dice «hay que hacer esto», es más probable que te pongas a hacerlo en ese momento y que dejes para más tarde las cosas que ibas a hacer. Así que párate, mira al niño y dile las cosas tranquilamente pero con firmeza.

    Así es la vida con niños, un continuo tira y afloja. Un paso del amor a la locura, un sin vivir pero un vivir de verdad, bien intenso. Nadie dijo que fuera fácil. Y es que mis hijos no me escuchan pero ya me encargo yo de que se enteren sin tener que ponerme a dar alaridos.

  • Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan y recojan sus cosas, ¿realidad o ficción?

    No entraba en mis planes escribir un post sobre cómo conseguir que mis churumbeles me hagan caso, básicamente porque no he encontrado la clave. El caso es que alguien me sugirió a través de Instagram que tratase el tema, y lo voy a hacer con mi tónica habitual: sinceridad y, venga va, un poquito de humor. Si tuviera la respuesta infalible para que mis hijos me obedeciesen, ya estaría vendiendo libros. Pero no, no sé a ciencia exacta cuál es la táctica eficaz para conseguir que me hagan caso… a la primera, que de eso se trata. Porque a la décima vez que pides o dices algo, ya como que tu estado mental es más parecido al de una desquiciada. Eso es así. Se trata de que lo hagan a la primera y sin rechistar. Ummm, ¿en serio un niño nos puede obedecer así tan fácilmente?, ¿Cómo conseguir que los niños obedezcan o hagan caso?

    Cómo conseguir que los niños obedezcan

    Cómo conseguir que los niños obedezcan… o te hagan caso

    1. Lo primero, sé realista. No pretendas objetivos inalcanzables, la naturaleza de un niño es la que es, sin la maduración de un adulto. Vamos, que no puedes pedirle a un niño de 3 años lo mismo que a uno de 6, ni puedes exigir lo mismo a uno movido que a uno tranquilo. Ni tampoco puedes pretender que un niño esté sin moverse dos horas en un restaurante, por poner un ejemplo. Así que, un poquito de realidad.
    2. Centra tu energía en aquello que es importante: para mí es importante que recojan su pijama cada mañana y no lo dejen tirado. Para mí es importante que siempre, después de jugar, vuelvan a ponerlo todo en su sitio. Para mí es importante que pongan la mesa. Así que, si tengo que ponerme seria, lo haré cuando sea necesario y no malgastaré energía en aquellas cosas en las que no me vaya vida. Sino, te quemas. Ya dice el refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. Así que más vale centrarse.
    3. Hay cosas que no son negociables: Como hemos establecido que hay unas más importantes que otras, trato de que se mentalicen de que hay cosas que se hacen sí o sí, y que no hay más discusión (salvo que puntualmente pase algo o haya algún problema) Y les mentalizo de que tienen la obligación (sí, ellos también tienen ciertas obligaciones en casa, en el cole…) de hacer algunas cosas para que la convivencia sea más llevadera. Y si no se hace, tiene consecuencias. ¿Que no recogéis? Pues no salimos de casa porque la casa tiene que estar recogida. ¿Que nos os vestís? Pues entonces no podremos ir a casa de los abuelos porque en pijama no se sale de casa. Vamos, enseñarles que todo cuanto hacen o dejan de hacer tiene consecuencias para otras cosas o personas.
    4. Mucha rutina: Para algunas cosas no funciona pero para otras sí. Muchas veces me preguntáis cómo es posible que los niños estén a las 8,30 en la cama (los días de cole). Pues es sencillo, hace años que seguimos la misma rutina y ha funcionado para todos, para el que menos duerme, para el más nervioso y para el tranquilote. Es más sencillo que nos obedezcan cuando tienen rutinas. En el fondo, a los adultos nos pasa lo mismo. Es más fácil tratar con nosotros cuando tenemos un orden y estabilidad, cuando no hay imprevistos… Pues con los niños también funciona a la hora de que lleven a cabo ciertas labores.

    Como veis, en esto de la maternidad, saber lo que hay que hacer, o creer que hay que hacer algo de una manera concreta es sencillo. Lo difícil, como todo, es llevarlo a cabo. No es fácil establecer prioridades, no es fácil mantener la calma cuando tienes un horario para llegar al colegio, no es fácil educar. Que te hagan caso a todo lo que dices es imposible, eso grábatelo a fuego en la cabeza porque si no vas darte cabezazos contra la pared. ¿Algunas ideas más para que nos hagan caso y que no sea a cambio de una gominola? 😉

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