Hemos tomado una decisión: no queremos saber el sexo de nuestro bebé. Aquí en España no es lo habitual, sí en otros países. Normalmente es una decisión que se toma para mantener la emoción hasta el mismo parto, o porque sencillamente no tienes ningún tipo de preferencia. También conozco casos de embarazos deseados que tardaron muchísimo en llegar. Nuestra decisión no tiene nada que ver con lo anterior. Aunque lo de mantener la incógnita hasta el parto me parece precioso.
Os lo contaba la semana pasada en Instagram, el día que nos hicimos la ecografía de las 12 semanas. Por primera vez, salimos de esa eco sin saber el sexo de nuestro hijo. Como os contaba ese día, en los cuatro embarazos anteriores, nos dijeron a esas alturas lo que venía en camino. Y no fallaron. Por razones que desconozco, mis bebés se dejan ver muy bien, así que podríamos saber ya el sexo del bebé que viene en camino. Pero desde el principio, tomamos esta decisión. Nuestras circunstancias son muy distintas a las de los embarazos anteriores por lo que ya sabéis. Así que hemos considerado que es lo mejor por dos razones:
- Si es una niña voy a estar más intranquila todo el embarazo. He tenido 4 hijos y el único que perdí fue una niña. Sí, fue un accidente, me podía haber pasado con cualquiera o no haberme pasado nunca, pero sé que si es una niña me voy a poner más nerviosa pensando que pueda volver a pasar. No tiene ningún sentido pero el miedo es irracional.
- Si es un niño, ahora me va a doler. Y sé que eso no pasará cuando lo sienta y lo tenga en brazos. Por que sólo quiero oír llorar a mi bebé en el parto así que estaré feliz. Pero en este momento, después de pasar meses ilusionada con la llegada de una niña tras tres varones, creo que no estoy preparada para que me digan que es un niño. Nunca jamás me importó tener solo varones, pero no es lo mismo no tener una hija que haber tenido una y haberla perdido. Las cosas como son.

Cuando una pareja toma la decisión de esperar al parto para conocer el sexo de su bebé tiene muy distintos motivos. Y estos son los nuestros, ya que mi marido me apoya totalmente en la decisión. Y que nadie se preocupe por la planificación. Si es una niña, ya tenemos una habitación pintada de rosa en casa y ya veréis el poco esfuerzo que me va a suponer ir a comprar ropa en una tacada. Y si es un niño tenemos de todo casi hasta que le vaya a salir barba 😉
Hay en nuestro entorno quien, inconscientemente, habla en femenino (sin querer) de este bebé como si este embarazo fuese una continuación del anterior. Pero no, este bebé es otro y puede ser otra niña o un niño. Como es obvio, nuestras preferencias son las que son, y creo que es completamente lógico dadas las circunstancias. Pero lo que no tengo duda es que este bebé va a estar super cuidado y nos va a llenar de vida otra vez. Y sinceramente, creo que conocer el sexo del bebé cuando nazca va a ser muy emotivo, sea lo que sea. Planificar en los embarazos ya no está hecho para mí.
