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  • Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Cuando empieza un nuevo año, todo ser humano se pone a hacer cálculos y tiene pensamientos varios sobre lo que ha vivido los últimos doce meses y confía en mejorar aspectos para el año que comienza. Esto es así, de toda la vida. Me da igual si los llamamos propósitos, metas o cambios pero todos nos ponemos algún objetivo que queremos o debemos hacer en los siguientes doce meses. A veces es que dices propósitos y alguien te salta con eso de que nadie los cumple, porque muchas veces suena a tópico y a algo que nos va a costar la misma vida. Llámalos A, B o C, pero todos nos ponemos alguna meta en la cabeza.

    Propósitos de una madre cuando empieza el año

    Aunque he sido capaz en los últimos años de ir cumpliendo ciertas cosillas que no pensaba yo que haría, otras tantas se me siguen resistiendo. Así que voy con la lista de cosas que, antes o después, nos solemos poner como meta las que somos madres. Bueno, algunos propósitos no son sólo para las que somos madres:

    1. Poner al día las fotos de los niños: Un clásico entre los padres en general. O bien pretendes pasar las fotos del móvil al PC y ordenarlas cronológicamente, o bien hacer un álbum. Mi propósito en 2017 era hacer álbumes del primer año de vida de mis hijos pequeños, y cumplí. Y además, hice un foto libro del año 2017 para recordar de alguna manera el embarazo de mi hija.
    2. No comer las sobras de la comida de los niños: o lo que viene siendo cerrar el pico. Este es un propósito recurrente pero suele ser incumplido. Vamos, que el bocadillo que no se acaban mis hijos me lo meriendo yo, y las chuches que les dan en los cumpleaños y que voy guardando, me las acabo zampando yo. No puede ser.
    3. Limpiar el coche: ay, ese lugar que esconde ya todo tipo de objetos, restos de comida y porquerías varias. Los automóviles de las madres son puro caos. Cada vez que empieza el año, digo: este mes sí, toca aspirar un poco las sillas de los niños y los suelos. Pero nada, me tiene que obligar mi marido, o hacerlo él.
    4. Hacer deporte: este es un clásico para todo el mundo, da igual ser madre o no. Pero cuando eres padre, te autoconvences de que, o haces deporte, o la cabeza te explota algunos días. Bueno, eso, y que muchas queremos siempre bajar algún kilo que nos sobra de los embarazos. Que ya sabéis que no soy partidaria de hacer deporte sólo por estética pero yo empecé así y al final es un hábito que ya tengo desde 2016 y que me ha dado muchas cosas buenas.
    5. No gritar a los niños: confieso que éste es un propósito más de verano que de principios de año. Digo verano porque los críos están de vacaciones, pasan más tiempo en casa y están un poco más descontrolados. El propósito de no gritar a los niños logré cumplirlo en verano de 2016. Ojito, que como todo, se necesita de vez en cuando trabajar el asunto, que un día la cosa se te va de las manos y pegas cuatro gritos. Pero bueno, lo importante es que he logrado mucho autocontrol en ese sentido.
    6. No usar el móvil cuando estoy con los niños: aquí suspendo pero bien. Como trabajo en casa y tengo redes sociales muy activas, unidas al blog, a colaboraciones, etc… me resulta super complicado despegarme del móvil. Aquí dejo constancia de que lo voy a intentar. Y creo que es algo que muchas madres nos proponemos.
    7. Leer un libro al mes: a algunas les parecerá poco, a otras mucho. Yo no lo sé, pero desde que soy madre, leo muy pocos libros. Y creo que es un denominador común entre las que tenemos hijos, que como descansamos poco, caemos fulminadas en la cama por la noche o solo apetece ver algo de televisión. Por eso, cuando empieza el año, suele ser habitual que las madres nos propongamos la lectura. Queda apuntado para 2018.

    Y como propósitos personales, como madre que 2017 le dio un tremendo vuelco a su vida, aspiro en 2018 a volver a ilusionarme, a poder sonreír como lo hacía antes y a perder el miedo que ahora me acompaña. Bueno, y vosotras, ¿qué más añadiríais a la lista de propósitos de madre?

  • Señales para detectar a las madres

    Además del rastro de babas que vamos dejando a nuestro alrededor, a las mamás de niños pequeños se nos puede distinguir a través de otros signos, que son bien fáciles de detectar. Aquí os enumero las cinco señales indudables de que una mujer tiene, por lo menos, un niño menor de tres años:

    1. El bolso: aparte de todos los armatostes que llevamos en él, que no son pocos, el bolso de una mamá siempre lleva un paquete de toallitas húmedas. El día que se te olvidan, la has liado. Bueno, en realidad la lía el niño, y tú las pasas canutas para encontrar algo que pueda hacer la función de la toallita húmeda.

    2. El calzado: pocas veves una madre lleva tacones. Llega un momento en el que es incompatible ir muy arreglada (que no mona) y tener niños menores de 3 años. Hace ya mucho tiempo que eliminé los tacones de mi vida, salvo en ocasiones muy contadas (una vez cada mes o dos meses). Así que el día que me los pongo, cualquiera puede intuir que no sé ni caminar con ellos.

    cuñas tacones embarazada
    Como mucho, me animo con las cuñas de esparto en verano.

    3. La ropa: o más bien las manchas que hay en ella. Raro es el día que no acabo con una mancha de leche, yogur, papilla o puré en mi vestimenta. Es más, hay días que ya salgo con la mancha de casa porque el niño ha regurgitado un poco de leche y evidentemente ha caído sobre alguna de mis prendas. Si no hay tiempo para cambiarse, la mancha se viene conmigo.

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    4. La cara: sí, pongo cara de asesina en serie cuando voy paseando por la calle y pasa una de esas ruidosas motos que despiertan al niño. Lo mismo me pasa en la playa cuando hay una señora que habla por el móvil pensando que al otro lado está alguien sordo. ¿Y qué decir de los que llevan música a la playa? este miércoles tuve la mala suerte de que se me pusiera al lado un grupo de chavales que escuchaba reaggeton. Casi entro en trance.

    ruidos despiertan bebés
    Para que os hagáis una idea, una mirada parecida a la niña del exorcista.

    5. El coche: es evidente que tienes uno o más niños pequeños cuando tu automóvil se ha convertido en un paraíso para diminutos seres vivos (tipo hormigas) que, por suerte, no es fácil que accedan a tu vehículo. Pero sí, sería el lugar perfecto para crear una nueva comunidad de criaturas gracias a las migas de pan y trozos de galletas que van dejando los hijos.

    No os preocupéis, volverá el día en que tengáis tiempo para arreglaros, llegará la época en la que tengáis el coche limpio nuevamente y en el que el ruido de la calle no os moleste. Mientras tanto, a tomárselo con humor. ¡Que paséis buen fin de semana!

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