El post de hoy va dedicado a Nuria, que hace una semana fue mamá por segunda vez y que ha optado, como hice yo en su momento, por la lactancia mixta. Sin ser una experta, me ha pedido que comparta mi experiencia al respecto así que os cuento por qué elegí esta forma de alimentación para mis niños. En realidad, con mi primer hijo tenía intención de darle leche materna exclusivamente, pero no fue posible por un postparto bastante doloroso. Como ya comenté en otro post, la primera vez que di a luz me practicaron la episiotomía; se hace en un porcentaje altísimo de partos, cuando la OMS cree que esos índices deberían ser más bajos. Pero esto ya es salirnos del tema.

En el Hospital de Cabueñes después de dar a luz a Alfonso.
La cuestión es que la cicatrización fue muy dolorosa, pasé una semana llorando por las esquinas y acabaron poniéndome inyecciones de Voltaren, ¡mi salvación! Yo tenía leche para alimentar a media África; de hecho, y para ponerle un poco de humor a esto, os diré que de la noche a la mañana me convertí en una especie de Yola Berrocal que asustó hasta a mi marido… Pero claro, cuando no puedes ni estar sentada, es complicado darle el pecho al niño, así que en algunas tomas le pedía a mi marido que le diese biberón y la matrona me recomendó tomar Aspirina para bajar un poco la producción de leche. Madre mía, ¡parece que estoy hablando de Central Lechera Asturiana!
Así que ése fue el motivo principal por el que alimenté al niño con leche materna y artificial hasta los tres meses. Además, por entonces, decidí dividir la baja por maternidad antes y después de dar a luz, y a los dos meses ya estaba grabando programas en Madrid y tenía que irme un par de días cada dos semanas.
Os confieso que encuentro muy positiva la lactancia mixta, a los niños les pasas anticuerpos gracias a la leche materna y para las mamás que andamos todo el día fuera de casa y no nos sentimos cómodas dando el pecho en sitios públicos, es perfecto. Un problema con el que se encuentran algunas madres que eligen la lactancia mixta es que el niño puede rechazar el pecho si se acostumbra al biberón, yo no tuve ese problema.

Alfonso tomando un biberón. Foto: Lucya Sánchez Moren.
En cualquier caso, es una elección muy personal y hay que intentar buscar un equilibrio para madre e hijo. Con Rafa repetí, aunque no sé si lo haría con un tercer hijo. Entiendo perfectamente que, con varios niños, las madres descarten darles el pecho por puro agotamiento. Que cada una elija y que nadie le haga sentir culpable por hacerlo libremente.

![lactancia[1]](https://nosoyunadramamama.files.wordpress.com/2013/04/lactancia1.jpg)