Como todo lo relacionado con la maternidad y con la familia, cada casa es un mundo y cada niño es distinto, así que no creo que haya una respuesta para la pregunta que planteo en el titular, como tampoco creo que la haya para muchas cuestiones relacionadas con los peques. Es más, en muchas ocasiones, serán las circunstancias las que nos vayan dando pistas de cuándo tomar una decisión u otra.
Hace dos semanas decidimos que Alfonso y Rafa empezaran a dormir juntos en la misma habitación. En alguna ocasión, le había preguntado al grandullón si quería dormir con su hermano y dijo que sí con entusiasmo. ¿Por qué esperamos al verano? Pues simplemente porque, durante el curso, Alfonso se levantaba a las 8 de la mañana para ir al cole, y Rafa se quedaba en casa conmigo y hasta las 10 no amanecía, así que no quería «sacrificar» el descanso de uno por el otro.

Esto no sería posible si tuviéramos una casa de dos habitaciones pero, como somos previsores y ya nos casamos con idea de tres churumbeles, pues nos vinimos a un piso grande. Por eso digo que muchas veces, las cosas dependen de las circunstancias. Y como el curso que viene, Rafa irá a la guardería, ya que en noviembre nacerá el pequeñín de la casa, los gordis se levantarán a la misma hora.
¿Cómo está siendo la experiencia de que los dos peques duerman juntos? Pues por suerte muy buena, porque si alguno se ha despertado a mitad de noche pidiendo agua o con alguna pesadilla, el otro ni se ha inmutado. Tengo la fortuna de que estos dos duermen 12 horas seguidas desde que cumplieron los 4 meses, siempre que estén a oscuras. Si pretendo que echen una siesta por ahí, lo hacen de forma breve y tienen que estar casi moribundos 😉

¿Qué hacen desde que duermen juntos? Pues lo que hacíamos todos de pequeños, charlar hasta que el primero se queda grogui, en este caso siempre es Alfonso porque no duerme siesta y llega más cansado a la noche. Eso sí, ya os podéis imaginar la charla con un bebé de 21 meses, indescifrable; aún con todo, Alfonso le sigue el «rollo» hasta que cae rendido. Es entonces cuando escucho al pobre Rafa intentar, en vano, seguir conversando. Y le oigo decir varias veces «Atete» (así llama a Alfonso) hasta que se da cuenta de que aquello ya no tiene solución y que ya toca dormirse. ¿Desde qué edades duermen vuestros peques juntos?, ¿ha sido fácil o, por el contrario, uno duerme bien y el otro mal?