Etiqueta: hospital

  • Cuándo llevar a Urgencias a un niño

    Cuándo llevar a Urgencias a un niño

    La maternidad tiene cosas muy buenas pero, sin duda alguna, hay una situación en la que todos nos agobiamos, seamos padres tranquilos o no. La salud de nuestros hijos es lo primero y cada vez que he visto a mis hijos sufrir por enfermedad, he querido ser yo la que estuviese en su lugar. También agobia un poco esa incertidumbre de no saber qué les pasa o qué  les duele y nos entran las dudas: ¿estará tan mal como para llevarle a Urgencias?, ¿pensarán que soy una exagerada? Pues estas son las situaciones en las que debemos acudir al hospital:

    -Brechas o cortes: en esto nos llevamos la palma en esta familia; aquí nos libramos de ingresos, de antibióticos… pero cuando una tiene varias criaturas, y del género masculino, te haces una experta en heridas de guerra. Quizás la primera vez no sepas si es una herida importante como para requerir puntos de sutura así que no te asustes, corta la hemorragia con una gasa o algodón o lo que tengas a mano y después limpia. Creo que en ese instante sabrás distinguir si es superficial o si se trata de una herida profunda.IMG_20160503_212542

    – Vómitos y diarrea: en esto es en lo que también tenemos algo de experiencia. Alfonso sólo ha ido a Urgencias por este motivo (quitando las brechas, claro). Por intuición, la primera vez le llevamos al hospital en una situación en la que devolvía hasta el agua, más que nada porque le veíamos deshidratado; para daros cuenta de eso, os podéis fijar en los ojos, cuando los veáis un poco hundidos es síntoma de que está deshidratado. Así que en caso de vómitos, nosotros acudimos sólo a Urgencias cuando el cuerpo no tolera nada, ni siquiera líquidos. Eso sí, han de haberlos tomado muy despacio, si el niño los ingiere rápidamente, lo cual es lógico al tener mucha sed, es probable que su cuerpo los rechace. Así que, si resulta que también vomitan los líquidos que les dais de forma lenta o si vomitan más de tres veces en una hora, debéis acudir al hospital. En el caso de la diarrea, si dura varios días, lo mejor que podéis hacer es ir a la consulta del pediatra pero sólo debéis acudir a Urgencias cuando hay también convulsiones o mucha somnolencia.

    -Fiebre: A ver, con este asunto nos alarmamos todos mucho. La fiebre no es mala, todo lo contrario; es un mecanismo de defensa del cuerpo. Así que solo debemos asustarnos en las siguientes situaciones: que la temperatura esté por encima de los 40 grados, si la fiebre se alarga más de 4 o 5 días, si no bajase con antitérmicos o si el niño además vomita con frecuencia o veis que tiene problemas para respirar. Caso aparte son las famosas convulsiones febriles, en las que el niño se pone rígido, pierde la consciencia y sacude el cuerpo. Es muy angustioso pero podéis estar tranquilos porque no deja secuelas. Eso sí, yo acudiría a Urgencias sin dudarlo, es una situación que me consta que es muy estresante y desagradable.

    -Tos, mocos y vías respiratorias: En esto sí que no tenemos mucha experiencia; hemos acudido a la consulta del pediatra con algunos catarros o mocos que yo veía que duraban cierto tiempo por aquello de descartar cualquier problema. La cosa no es grave en ningún caso cuando hablamos de tos, siempre que no vaya acompañada de otros síntomas. Lo que sí debería haceros ir al servicio de Urgencias es que notéis que el tórax se hunde profundamente o que el niño respira rápidamente y con dificultad, o que al hacerlo haga ruido como de pitido o silbido.

    Si algo realmente os preocupa, siempre es mejor la opción de acudir al hospital o a vuestra clínica si tenéis seguro médico. Pero lo más importante es que mantengáis la calma, es cierto que hay situaciones muy distintas pero hay que intentar mantener los nervios a raya porque bloquean.

  • Primera herida «de guerra»

    Sabía que, antes o después, era algo que iba a suceder; lo que ocurre es que, cuanto más tarde suceda y más mayores sean las criaturas, mucho mejor. Lo sé, lo he vivido varias veces, tener tres hermanos asilvestrados me ha servido para que casi ninguna situación me sea ajena, pero no es algo a lo que te acostumbres y además no es lo mismo vivirlo como hermana que como madre. Vamos, hay un abismo.

    Uno de los sitios donde más tiempo pasan los peques estas últimas semanas es en casa de mis padres. Los dejo allí cuando tengo que grabar algún programa o hacer reportajes y la verdad es que con mi padre se quedan felices. Lo mismo están en el jardín que en el garaje, donde el abuelo tiene para ellos circuitos de trenes, de coches, bicicletas, motos y manualidades varias… es como un cuarto de juguetes a lo grande. Y allí es donde el viernes Rafa tuvo su primer accidente gordo. Yo hablaba por el móvil con maridín y de repente oí gritar a mi padre; cuando me di la vuelta el niño estaba en el suelo y sangraba por la ceja, se había dado de bruces contra una columna. Le cogí, limpié la sangre y lo vi claro: a Urgencias.

    Os parecerá increíble pero, si supe que era una brecha y que necesitaba puntos, fue porque recordé una que le limpié a mi hermano cuando tenía unos 14 años. Así que cogí al peque, subimos también a Alfonso al coche porque no había nadie más en casa y mi padre condujo hasta el hospital. Rafa lloró sólo en el momento del golpe, de camino a Urgencias no se quejaba y esperando allí no sólo no protestaba sino que iba saludando a la gente como si nada, un campeón.

    La tranquilidad se acabó cuando llegó el momento de ponerle los puntos. Me dijeron que era mejor que yo saliese, así que cerraron la puerta donde estaba el niño y empecé a oírle gritar. Me vine abajo y lloré, no puede evitarlo. Fueron minutos eternos, hubiera pagado por estar yo en su lugar. Cuando abrieron la puerta, le abracé como nunca, el pobre aún sudaba. De ahí nos pasaron al pediatra para hacerle una revisión, ya sabéis lo peligrosos que pueden ser los golpes. El pobre ya no quería despegarse de mí, me costó horrores que le pesaran y le auscultaran, ya no se fiaba de nadie.

    CAM01444
    Después de los puntos, esperando al pediatra.

    Salimos de allí, vi a Alfonso encaramarse a un árbol y pensé: acostúmbrate, guapina. Y al llegar a casa, Rafa ya estaba cogiendo la moto. En fin, mucho me queda por delante. Así que el fin de semana no fuimos a la playa por aquello de que, aunque los puntos los lleva medio tapados para no hurgarse la herida, no queríamos que se acabase llenando de arena. Y como os podéis imaginar, si ya el crío tiene un carácter de narices, el fin de semana estuvo agotador. Y todo esto, con visita en casa de una amiga nuestra, pero lo de las visitas lo dejo para otro post porque no hay cosa que más les guste y… les sobreexcite 😉

  • Parto en casa/cesárea a la carta

    Últimamente veo posturas muy enfrentadas en esto de la maternidad y la crianza de los niños. La “disputa” más relevante en este sentido suelo encontrarla en el asunto pro-lactancia/pro-biberón. Sobre este tema no voy a hablar hoy, creo que todas las madres sabemos los beneficios de la lactancia materna y quienes decidimos optar por biberones, antes o después, lo hicimos por motivos que consideramos suficientemente relevantes (mastitis, vuelta al trabajo…). Así que no voy a entrar en este debate.

    Una de las últimas campañas en favor de la lactancia materna.

    Lo que leo últimamente (esta noticia que publicaba ABC ayer me hizo escribir hoy este post) es que las futuras madres se interesan cada vez más, por un lado, por un parto en casa y, por el contrario, por cesáreas programadas; esto último sabéis que está muy de moda entre las famosas. Sin ser matrona, ginecóloga ni nada semejante, tengo la sensación de que hay cosas que sólo necesitan un poco de sentido común. Vamos a ver, imagino que todas sabéis que una cesárea es una operación de cirugía mayor en la que se abre un órgano (en este caso útero) y que requiere anestesia, ¿no? Supongo que, sabiendo esto, todas coincidimos en que, si no es por motivos de salud, lo mejor es un parto natural.

    Con esto quiero decir que hacerse una cesárea por motivos estéticos o porque te viene bien el día me parece una soberana frivolidad. Adelantar un mes el nacimiento de tu hijo a través de una cesárea porque no quieres engordar o por aprovechar la anestesia para hacerte unos retoques denota poco conocimiento. En el primer caso, porque no es bueno para tu hijo y, en el segundo, porque no debe ser muy recomendable andar haciéndote arreglitos internos cuando tu cuerpo acaba de «crear» una nueva vida.

    8BDB413DFF5E8C5DB7D8A4B7654F2A

    Sobre los partos en casa, más de lo mismo. Parir es una cosa natural, sí, pero no está exenta de riesgos. Me da igual que a tu casa vayan cinco matronas, gines o lo que sea a atenderte y que el hospital esté a 10  minutos. No tiene porqué pasar nada en un parto pero eso no significa que no vaya a pasar. Que también puede haber complicaciones en un paritorio, pero siempre habrá más medios para hacer frente a cualquier imprevisto. En España, quien puede “financiarse” un parto en casa, imagino que también podrá elegir un buen hospital con buenos profesionales a los que les puedes dar indicaciones sobre evitar episiotomía, estar en ésta u otra postura, o tener una habitación estupenda.

    Eso no quita para que los hospitales tengan que mejorar muchas cosas, entre otras, que las plantas de maternidad sean algo más acogedoras porque, al fin y al cabo, las parturientas no somos enfermas. O que en los partos se intervenga menos (esto ya se está haciendo en muchos centros hospitalarios). Pero señores, la medicina y los profesionales están aquí para algo y por eso nuestra calidad y esperanza de vida ha mejorado tanto de unas décadas a esta parte. Se trata de recurrir a los avances médicos pero sin pasarse, vamos, ni lo uno ni lo otro, ¿qué opináis vosotras?

  • Qué no hacer en la planta de maternidad

    Ayer leí un titular de esos que no deja indiferente a nadie: «Lo que debes hacer, y lo que no, cuando vas a visitar a un recién nacido a un hospital«. Os podéis imaginar que no tardé ni dos segundos en entrar en la noticia, me moría por saber cuáles era esas recomendaciones que, en principio, creí que serían de sentido común. No me equivoqué, muchas lo eran. Otras, desde mi punto de vista, son un poco exageradas.

    1. Nada de visitas durante las primeras 24 horas desde que nace el bebé: Hombre, estamos cansadas después de un parto pero tener a mis padres sin conocer a sus nietos tantas horas es algo semejante al martirio. Es más, creo que hasta me parecería mal que no vinieran cuanto antes. En el parto de Alfonso tuve suerte para eso de descansar porque nació a las 7 de la tarde y, cuando llegué a la habitación, era ya de noche. Con el de Rafa me pasó lo contrario, di a luz a las 8 de la mañana y antes de las 11 estaba en la habitación, donde las visitas comenzaron media hora más tarde. Pero qué narices, la emoción no te deja descansar las horas posteriores al parto.

    DSCN1647

    Mis padres pudieron ver unos minutos a Alfonso mientras yo descansaba en la sala de dilatación porque conocían al ginecólogo, si no hubieran tenido que esperar al día siguiente.

    2. Utilizar el móvil para mandar mensajes (ahora WhatsApp) más que para llamar: yo esto lo he cumplido siempre a rajatabla, cuando alguna amiga ha dado a luz le he escrito y, de paso, le he preguntado si podía visitarla. En mi caso, yo no cogí el teléfono durante las primeras horas después de dar a luz. Es un momento de la vida demasiado intenso y a mí lo de hablar por el móvil me aburre soberanamente.

    3.  Regular los tiempos de las visitas: es algo que tienen que hacer los que visitan, si ves que hay mucha gente o que la madre está cansada, saludas, ves a la criatura y poco más. Yo es que no soy muy dada a poner orden y no me sale decirle a alguien que «se pire», aunque sea de forma educada. Tampoco me molesta estar acompañada aunque he de decir que, cuando nació Alfonso, la cosa se nos fue de las manos. Con eso de que era fin de semana la habitación parecía un mercado, ¡menos mal que no había ninguna otra madre en la habitación!

    DSCN1650

    4. No visitar a un recién nacido si estás enfermo o constipado: esto es de cajón. De hecho, en los hospitales públicos no dejan entrar a niños en maternidad, lo cual me parece excesivo porque yo creo que debe ser cada madre la que decida quién entra y quién no en su habitación.

    5. Ser prudentes con las tomas de los bebés: a mí esto sí que me parece importante. Hay quien piensa que, por el hecho de haber parido, no tenemos ningún reparo en enseñar las ubres. Me parece estupendo que haya mujeres que lo hagan delante de cualquiera pero no es mi caso ni el de muchas otras madres que conozco. Alguien puede decir que es lo más natural del mundo; claro que lo es, al igual que evacuar pero no por ello quiero público en semejante momento. Una vez que la lactancia está establecida, el niño se engancha y ya te apañas bien con tu ropa para cubrirte un poco, pues la cosa ya cambia.

    DSCN1692

    6. No coger en brazos al bebé: no tengo problemas con el hecho de que la gente coja al crío cuando está despierto pero, si está dormidito, intento evitarlo porque no hay cosa que más me moleste que me despierten así que a ellos seguro que tampoco les hace gracia. Hay gente que no deja tocar a los bebés, no es mi caso. Tampoco obligué a nadie a lavarse las manos previamente porque creo que la gente que me rodea tiene un mínimo de higiene. Lo que reconozco es que no me gusta nada lo de que algunos lleven dos litros de perfume porque me gusta oler a mi bebé (soy yo muy animal en este sentido) y no a Adolfo Domínguez o a Giogio Armani.

    7. No dar consejos a los padres: esto es lo más difícil para las féminas, jamás le he oído a mi padre o a mi suegro decir que el niño quizás tenga hambre. Seguramente lo hacemos con la mejor intención del mundo pero no es necesario salvo que la parturienta en cuestión te pregunte cuánto tardó en subirte la leche o si te dolieron mucho los puntos. Es más, la sensibilidad después del parto está a flor de piel así que ¡cuidado!

    Y a vosotras, ¿qué os parecen estos consejos?, ¿los tenéis en cuenta?, ¿tuvisteis que parar los pies a alguien cuando disteis a luz?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies