Fue en el embarazo de Carmen cuando supe, tras una citología, que tenía una lesión precancerosa en el cuello del útero, producida por una infección del Virus del Papiloma Humano (VPH). Como sabéis, el 80% de las mujeres tenemos este virus en algún momento de nuestras vidas. Habitualmente, este virus no da mayores problemas ya que desaparece sin hacer nada. Pero en algunos casos, la infección prevalece porque el cuerpo no elimina el virus y es cuando produce una lesión. Una citología en el primer trimestre de embarazo de Carmen, en abril de 2017, detectó la lesión precancerosa. En un post (que os recomiendo si no lo habéis leído) os conté un poquito más sobre el VPH y la conizazión que me realizaron en octubre de ese mismo año, dos meses después de perder a la niña.
Conización de cuello de útero
La conización cervical es un procedimiento quirúrgico para extirpar una parte del cuello del útero que se realiza a mujeres que a las que se ha diagnosticado una lesión precancerosa o premaligna en el cuello del útero. Supongo y espero que todas las que me leéis os realicéis las citologías pertinentes cada cierto tiempo. Según la Sego (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) se iniciará la citología a los 25 años y se repetirá cada 3 -5 años hasta los 65 años (luego también hay que ver cada caso). Desde que las mujeres empezaron a ser sometidas a esta prueba, las muertes a causa de cáncer cervical o de cuello de útero han disminuido un 70%. De las mujeres que todavía mueren por un cáncer de cérvix cada año, más del 50% no se ha hecho una citología en los últimos 5 años. Así que, por favor, revisiones.
Como os podéis imaginar, todo esto lo supe después de aquella citología, ya que a las mujeres de nuestra generación no se nos dio apenas información sobre el VPH y además yo no entro dentro del grupo de conductas ni factores de riesgo como el tabaquismo, sobrepeso, antecedentes familiares… salvo haber tenido tres embarazos a término, que se ha comprobado que es un factor de riesgo. Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino y algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral.

Embarazo después de una conización de cuello de útero
Como os podéis imaginar, la primera reacción al recibir una llamada de Oncoginecología es para caerse al suelo del susto. Luego ya hablé con mi matrona y me dijo que habría que hacer una pequeña intervención en el cuello del útero después de dar a luz y todos tan contentos. Ilusa de mí que recuerdo pensar que oye, como si me quitaban el útero entero, dando por hecho que aquel bebé ya sería el último. Luego pasó lo que ya sabéis y entonces fue como, aparte de todo el dolor que arrastraba, me entró el miedo por lo que implicaba esa operación para un futuro embarazo. Porque si algo tenía claro es que quería volver a intentar tener otro hijo pero no a cualquier precio, ni quería volver a pasar por lo que pasé ni tampoco que aquello fuese un problema para mi salud.
Se me ocurrió buscar información en internet y madre mía, ¡en qué momento! Os recomiendo que no lo hagáis. Yo preferí quedarme con lo que me contaron mujeres de mi entorno y algunas que me escribisteis a través de rrss, que tuvisteis embarazos completamente normales después de haber sido sometidas a una conización. Porque como ya os podéis imaginar, cuando te pasa algo, de repente, te enteras de decenas de historias parecidas. Y por supuesto, hablé con el ginecólogo de la Seguridad Social y con uno al que empecé a ir en ese momento. Uno me dijo que recomendaba esperar unos 6-12 meses después de la operación y otro que, si se hacían dos citologías posteriores y el cuello del útero estaba bien, podíamos ponernos a buscar.
Y eso hicimos, mi conización fue en octubre de 2017. En diciembre fue la primera citología, y en febrero de 2018 la siguiente, teniendo ya permiso médico para buscar el embarazo, del que me enteré en abril. El embarazo de Aurora transcurrió con normalidad; en la semana 20 el ginecólogo vio que el cuello del útero estaba pelín corto y me recetó progesterona. Sin embargo, en una revisión posterior me dijeron que estaba perfecto así que dejé de tomarla. Los embarazos tras una conización cervical se han relacionado con riesgo algo aumentado de parto prematuro, de ahí que haya un control más exhaustivo y durante la gestación se mide la longitud cervical a través de ecografías.
Como las rrss son muy atrevidas, hubo quien me escribió diciendo que menuda locura volver a quedarme embarazada tras lo que me pasó y tras una conización. Lo que me pasó fue un accidente, como si voy por la calle y me hago un esguince pisando mal. Y lo de la conización no impide un embarazo normal, lo puedo decir por el mío y por dos personas de mi entorno. Y lo puedo decir porque, en todo momento, yo seguí indicaciones de profesionales de la salud, porque en este país somos todos muy dados a ser médicos.
¿Con esto qué quiero decir? Que si alguna está en esa tesitura, debe hablar con su ginecólogo. Que un embarazo tras una conización puede ir perfectamente bien, o no. Como cualquier otro embarazo. Que hay grados de conización o mujeres que han sido sometidas a esta intervención en más de una ocasión en los que quizás no es aconsejable un embarazo o en los que se deben tomar medidas especiales (cerclaje, reposo). En resumen, y que quede claro, lo primero que hay que decir es que un embarazo tras una conización suele transcurrir con normalidad en muchos casos. Y lo segundo, es tu ginecólogo quien te dirá cuánto esperar y qué es conveniente hacer, no es la señora del quinto ni la de la red social. Y gracias a confiar en quien debía, tengo conmigo a Aurora.
Espero haber arrojado un poquito más de luz a este tema del que tan poco sabemos.