Nunca me imaginé yéndome al fin del mundo a buscar un chigre; que para las que no sois asturianas, viene a ser un bar de pueblo, aunque no necesariamente tiene que estar en una aldea. En realidad, al fin del mundo no nos fuimos, pero casi. Porque señores, yo no hubiera llegado si no fuera por maridín y porque tiene un coche mejor que el de servidora. El sábado fuimos, por recomendación de la madre de un compañero de clase de Alfonso, a buscar un paraje de esos inolvidables donde, aunque no lo creáis, sólo existe un chigre en el que se come casero de verdad, y en el que luego puedes dar un paseo. Eso sí, no recomendable para sillitas. El bar se llama Campa Gües y está en Peñamayor. Y como las imágenes valen más que mil palabras, mejor lo veis y así os hacéis una idea.
Paisajes que deja el otoño. Os prometo que con mi coche no paso por ahí. El «chigre».




Sobre la ruta (que con el percal de tres niños pequeños no hicimos pero cuando sean un poco más mayores tendremos en cuenta) os resumo que se sale de Melendreros (Bimenes). El recorrido completo son ¡¡6 horas!! Vamos, para experimentados. Pero uno sabe que con niños sólo puede hacer tramos y, en este caso, hasta los adultos pueden hacer sólo una parte de la ruta porque es compleja. Yo me quedo con la parte gastronómica y la contemplación de las vistas 😉 Por cierto, a esto de tener días de verano en pleno noviembre le estoy cogiendo gusto.