Etiqueta: chupete

  • Mi bebé no quiere chupete

    Mi bebé no quiere chupete

    No es que me dé por vencida a estas alturas, porque ya lo asumí hace meses: «Mi bebé no quiere chupete». Pero también os digo que, antes de ser madre, creí que sería algo que sabría pronto y, sin embargo, descubrí con mi hijo mayor que lo del gusto por el chupete puede suceder cuando ya han superado el medio año de vida, cuando ya das por hecho que no le interesa. De hecho, no te sorprendas si tu bebé le coge gusto cuando le salen los dientes, por ejemplo. Por eso, aunque Aurora no quiso chupete los primeros meses, en mi interior creí que más adelante lo aceptaría con gusto, ya que los tres niños lo usaron. La verdad que no mucho, no eran dependientes, pero lo usaron. Ella decidió que ni poco ni mucho, ni pronto ni tarde.

    Lo cierto es que te adaptas a lo que te toca y punto. No hay más historia. Pero que el chupete es un aliado en momentos puntuales, pues eso también es cierto. Porque el chupete tiene muchas ventajas: calma a los bebés, les ayuda a dormirse, les alivia cuando tienen algún dolor… Como veis, no es poca cosa. En realidad, son bastantes los momentos en que nos puede ayudar algo tan simple. Parece mentira lo mucho que puede llegar a hacer.

    https://nosoyunadramamama.com/2015/03/19/como-le-quitamos-el-chupete-a-rafa/

    ¿Lo he echado de menos en algún momento? Sí. Aurora ha sido a la que más le ha costado dormir y el proceso de dentición fue el más tedioso de los cuatro. ¿Casualidad? Pues no lo sé pero que, obviamente, me hubiera venido bien «tirar» de chupete en esas situaciones y que algo hubiera mejorado las circunstancias, probablemente. Pero lo dicho, cuando no puedes usar algo, te acostumbras y listo. No hay más historia. Obviamente, no usarlo, implica que dentro de unos meses no tendré que quitarle algo que le gusta. Es cierto que los niños lo dejaron sin problema alguno pero hay bebés a los que ese proceso, les cuesta.

    Mi bebé no quiere chupete, ¿puedo hacer algo?

    Pues diría que poco. A ver, lo que sí se puede hacer es ofrecérselo a menudo. A veces, lo intentamos cuando son muy bebés (ojo con no interferir en las primeras semanas de lactancia) y guardamos el chupete para siempre. Como os digo, mis hijos no lo quisieron durante bastantes semanas, incluso meses, y luego sí lo quisieron usar. Otras veces, lo intentamos sin más en cualquier momento y ellos lo rechazan pero quizás no damos con el momento adecuado. Quizás lo estamos intentando por el día y resulta que sólo les sería útil para dormir. Pero vamos, creo que si llegan al medio año y lo han rechazado en varias ocasiones y circunstancias, ya sabemos lo que toca. Olvidarnos.

  • El chupete ¡y todas sus ventajas!

    El chupete ¡y todas sus ventajas!

    Vaya por delante que no he tenido hijos «chupeteros». Lo han usado lo justo y necesario, e incluso tardaron un tiempo en cogerle el gusto. Pero he de reconocer que, a pesar de la mala prensa que tienen a veces los chupetes, son un gran invento. Como ocurre con todo, el uso que se le dé, marcará la línea entre lo que se considera adecuado y lo que no. Pero desde luego, yo tengo claro que los chupetes ayudan, y mucho, en la crianza de los churumbeles. Podríamos vivir sin ellos, por supuesto, como podríamos vivir y criar sin muchas otras cosas. Pero su existencia nos viene bien y nos soluciona algunas situaciones.

    Ventajas de usar chupete

    Mis tres hijos han seguido el mismo patrón con el chupete; apenas lo cogieron siendo recién nacidos, con lo cual yo no insistí mucho y su uso fue puntual. Le pillaron el gusto cuando empezaron a salirles los dientes, aunque su uso no era continuo. Y ya, desde el año y pico hasta los dos años, lo utilizaron exclusivamente para conciliar el sueño, es decir, apenas unos minutos cada día. Y ése es para mí el gran poder, la gran ventaja, la gran virtud de los chupetes: que tranquiliza, relaja y ayuda a dormir a los bebés. Sí, porque los bebés tienen una succión alimenticia y otra que es puramente placentera. Vamos, que los biberones y chupetes son novedosos como los conocemos hoy en día pero de nuevos no tienen nada. Hay evidencias de que se utilizaban paños o telas con relleno con el mismo fin con el que usamos hoy el chupete, no estamos haciendo nada raro. Lo digo para que os quedéis más tranquilas aquellas a las que os hayan asustado con teorías catastrofistas sobre su uso. Luego veremos los inconvenientes.

    Otra de las grandes ventajas que para mí tiene el chupete es que alivia el dolor y reduce el estrés en momentos desagradables.  Y esto es aplicable a muchas de las fases que tiene un bebé: lo mismo viene bien cuando de recién nacidos sufren con gases, que cuando ya tienen unos meses y están molestos con la dentición. Por no hablar de las rabietas; algunas veces, ofrecerles el chupete es un recurso que funciona. Además, muchos estudios (de organizaciones como la Americana o la Española de Pediatría) han encontrado que el uso del chupete está relacionado con la reducción del riesgo de que aparezca el síndrome de muerte súbita del lactante. Aunque no se sabe a ciencia cierta porqué ocurre, se apunta a que podría deberse a que el chupete ayuda a progresar los mecanismos que dirigen el desarrollo de las vías respiratorias superiores. Pero de cuestiones científicas no puedo opinar.

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    Inconvenientes de usar chupete

    Como os comentaba al principio, el uso que demos a las cosas puede cambiar, y mucho, los efectos beneficiosos de un objeto. Yo siempre he sido muy fan de la frase de Aristóteles que dice «en el término medio está la virtud». Por tanto, no se trata de usar el chupete para todo, porque luego puedes encontrarte con alteraciones en los dientes y con una situación de estrés para el niño cuando quieras que deje de usarlo. Mi experiencia en ese sentido es que, como su uso ha sido limitado, el chupete se fue de sus vidas sin más, no les supuso ningún problema que un día «desapareciese». Y espero que con Gabriel sea parecido. Otro de los problemas que se relaciona con el uso del chupete, pero del que tampoco tengo ninguna experiencia, es que se da mayor frecuencia de otitis ya que la succión incrementa el transporte de microorganismos hacia el oído. Esto ocurre si previamente hay infección de las vías respiratorias. Tampoco tenemos experiencia al respecto y desconozco si los casos de otitis que veo a mi alrededor tienen relación con el uso del chupete.

    En cuanto a todas estas pegas que suelen darse, no las hemos vivido, entiendo que tendrá relación con que han usado con moderación el chupete. Yo tengo que decir que a nosotros nos ha venido muy bien para que conciliasen el sueño, sobre todo fuera de casa, y les ha aliviado mucho el tema de los gases y la salida de los dientes así que, me declaro fan de este artilugio, ¿alguna más?

  • Cómo le «quitamos» el chupete a Rafa

    Cómo le «quitamos» el chupete a Rafa

    Los críos nunca dejan de sorprenderme. Das por hecho que no tendrán dificultades para según qué cosas y luego resulta que el asunto se complica más de lo esperado. Y otras veces ocurre lo contrario, que crees que vas a tener que «librar una ardua batalla» para otros menesteres, y luego no hay que llegar ni al primer asalto. Esto último es lo que nos ocurrió con la trama de Rafa y su chupete. ¡Ojo! Que no tenía prisa porque se deshiciera de él pero desde septiembre, coincidiendo con el inicio de la guardería, el crío le había cogido gusto, demasiado.

    Y era algo que me daba cierta rabia porque mis hijos nunca han sido nada «chupeteros». Han usado el chupete lo justo y necesario, es decir, para coger el sueño y en momentos de rabieta; vamos, en el caso de Alfonso, muy poco. Es más, recuerdo cuando, a punto de cumplir dos años, se encontraba el chupete en la cuna a la hora de dormir y se lo ponía en la oreja. Sí, he escrito en la oreja y habéis leído en la oreja. Cosas curiosas de bebés. Y Rafa, aunque usó algo más que su hermano el chupete, no se puede decir que lo necesitara… hasta que empezó la guardería. O al menos, coincidió que, a partir de ese momento, lo pedía también por el día. Y como fue además la época de las rabietas, pues yo no le dije que no en ningún momento.

    Primer día de guardería que le dejó agotado después de tanta lágrima

    Así que yo ya estaba temblando ante el temido momento de que dejara el chupo. Y resulta que una mañana, mientras hacía su cama, Rafa me lo pidió y yo no lo encontraba por ningún lado, ni en el suelo ni entre las sábanas; y mientras lo buscaba, le iba diciendo que no entendía nada, que no estaba por ningún sitio, que dónde estaría el dichoso chupete… Y no, no logré encontrarlo así que cogí uno que tenía guardado de cuando era bebé y que apenas había usado. Era de tetina pequeña, redonda y de silicona, es decir, justo el opuesto al que estaba usando Rafa en ese momento. Se lo metió en la boca y dijo que no quería ese chupete. Le dije que era el único que teníamos y se fue a jugar. Oye, nunca más volvió a pedirlo, como lo leéis. Y de eso, hace ya dos meses.

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    La última foto en la que aparece con chupete.

    Yo no cogí intencionadamente un chupete distinto al que usaba habitualmente. Fue casualidad, era uno que me quedaba por casa y estaba nuevo, así que se lo di por aquello de aprovecharlo. Y sin saberlo, fue la manera de que abandonase el chupete. Por cierto, el suyo apareció debajo del colchón unas semanas después, no me preguntéis cómo demonios llegó ahí mientras dormía 😉 Resumiendo, nunca sabes por dónde van a salir estos niños. Hay madres que deciden cortar la tetina para que el peque vea que está roto y que no se puede seguir usando. En el cole, cuando en Navidad viene el Príncipe Aliatar (algo así como el cartero de los Reyes Magos versión asturiana), hay niños que lo llevan para dejar su tan preciado tesoro para siempre. Habrá mil formas de hacerlo pero la nuestra fue fortuita y sin dramas. ¿Cómo lo hicisteis vosotras?

    Por cierto, he incluido este nuevo sello en el blog porque me han elegido «embajadora» de Babymoov; para mí es una de las mejores marcas de puericultura con unos productos de una calidad extraordinaria y con un diseño muy innovador. ¡Estoy encantada de que me hayan elegido!

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