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  • Planes con niños en Asturias: Casa rural en Santa Eulalia de Oscos

    Planes con niños en Asturias: Casa rural en Santa Eulalia de Oscos

    Ya sabéis que me voy animando a contaros también los sitios donde nos alojamos cuando hacemos algún plan. En parte porque en Instagram, cuando voy colgando fotos o publicando vídeos en Stories, me preguntáis. Rara vez vamos a hoteles, casi no recuerdo la última ocasión. Nuestra opción suele ser la de la casa rural o apartamento, por la comodidad que eso nos da con los niños. Además, en nuestra visita a Los Oscos, acertamos de pleno con el alojamiento. He de decir que se encargó maridín de todo, así que es mérito suyo. Para conocer la comarca, nos decantamos por pernoctar cerca del pueblo de Santa Eulalia de Oscos, que queríamos visitar. Por cierto, allí os recomiendo el restaurante La Cerca, una preciosa casa rústica de piedra con hórreo y cuadra, con un comedor con mucho encanto y cuya especialidad es la parrilla, aunque tienen también platos típicos asturianos.

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    Comedor con encanto. No tengo fotos del exterior porque era de noche, fuimos a cenar pronto y con el cambio de hora, ya no pude tomar imágenes.

    Hecha esta recomendación gastronómica, os cuento algo del pueblo. Tiene más de 400 habitantes. Como todos los de la zona, las casas se integran muy bien con el entorno y se caracterizan por usar la pizarra en muros y tejados; a mí me encanta este tipo de arquitectura y en ese sentido, toda la zona está muy cuidada para que nada desentone. Podéis dar un paseo por el pueblo, comer en La Cerca y también hay parque, que nos dio mucho juego.

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    Y dicho esto, voy con el alojamiento. Estuvimos en La Posada de Oscos, en una aldea llamada Ventoso, a unos 3 kilómetros del pueblo de Santa Eulalia. Es una casona típica de la zona que fue rehabilitada y que tiene varios apartamentos, cada uno con unas características. Y de verdad, es desconexión pura y dura, no sabéis qué amaneceres. Además, la dueña, que vive en la casona, nos hizo un bizcocho para recibirnos, y a mí esto me gana 😉 Como una imegen vale más que mil palabras, os dejo algunas fotos. En serio, lo de las vistas es algo espectacular.

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    Mis chicos

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    Bueno, pues ésta fue nuestra elección y acertamos. Espero que os sirva a las que me lo habéis pedido.

  • Primer ¿baño? de la temporada

    Me las prometía muy felices cuando Alfonso y Rafa, en sus primeros veranos de vida, eran de los que gateaban media playa para llegar a la orilla del mar y allí podían pasarse horas sin importarles que les revolcase una ola o que el Cantábrico estuviera a menos de 20 grados. Si algo estoy aprendiendo es que los niños tiene etapas para todo y ahora recuerdo que, de pequeña, no me gustaba demasiado la playa, me escondía del sol y pasaba horas seguidas en la piscina. Y ahora soy como un caracol, rayo que veo, saco los brazos al sol; no me baño en el norte más de una decena de veces en todo el verano y adoro la playa.

    Total, que éste era el primer fin de semana que teníamos piscina accesible (y sol, claro) ya que fuimos de casa rural con amigos a Valladolid y mis dos churumbeles fueron los que menos se bañaron. Alfonso estaba muy emocionado con la idea de la piscina y en cuanto vio a los hijos de nuestros amigos ir al agua, allá que fue él. Pero señores, ha salido friolero, como su madre, y tardó unos segundos en salir y darse cuenta de que fuera estaba mucho mejor. Y no volvió a entrar en el agua en todo el fin de semana. Ahí terminó su romance con la piscina, por ahora.

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    Rafa, sin embargo, es de los que ve el agua y no puede contener la emoción, va lanzado. Pero sólo donde controla el asunto, es decir, lo que le gusta es lo de chiscar (salpicar) y mojarse de arriba abajo pero en posición «sofá», vamos, que si se te ocurre cogerle e intentar meterlo entero en la piscina, la hemos liado gorda. Ya no sólo es que llore, es que te agarra de tal manera que te deja hasta marcas en el cuerpo. Ya nos dijo la pediatra a los quince días de vida que tenía una fuerza desproporcionada y no se equivocó.

    Así que todo el miedo que no tuvieron al agua siendo bebés parece que lo tienen ahora. Bien es cierto que Alfonso empieza los veranos muy temeroso pero, poco a poco, se va soltando. Y ahora es cuando me toca mirar cursos de natación para este verano porque en invierno fue imposible en las piscinas municipales de Gijón, siempre están las plazas completas. Tenemos piscina en la urbanización, por lo que no somos socios de ningún club deportivo, ¿alguna sugerencia, madres de Gijón?

    Y ya de paso os cuento que la casa rural donde estuvimos resultó genial; como a veces me preguntáis por los sitios a los que vamos, se llama Finca Puentes Mediana y está en Hornillos de Eresma (Valladolid). No fue fácil encontrar casa para diez adultos y seis niños, y nos reuníamos con gente de Madrid, Valencia y Galicia, así que el punto de encuentro tenía que ser entre Burgos y Valladolid. Creo que acertamos, y más teniendo en cuenta que ya es casi verano. No tuvimos que movernos de allí en todo el fin de semana, y reconozco que así el tiempo cunde más porque no estás pendiente de meterte en un restaurante con tantos niños, no tienes que coger el coche. Vamos, es un plan más tranquilo 😉

    Jardines para jugar, y más teniendo en cuenta que la gran mayoría de peques son varones y ya sabéis que la pelota es un clásico. Que tuviera piscina fue un acierto a estas alturas, y fundamental que estuviera vallada con tanto peque. Gracias a la piscina, no tuvimos que pensar en otro plan.  Aquí un gordo que «robó» la sillita a una amiga, ¡qué afición tienen los críos! La casa tenía restaurante al lado y ofrecían la posibilidad de llevarte comida. Así que el sábado, en el que éramos un montón porque se unían la plan cuatro personas más, pedimos lechazo. Estaba de muerte y mientras comíamos, los niños jugaban o dormían la siesta. Vamos, mejor que en un restaurante. La casa era muy antigua (había una orla de 1875!!!!!!!) pero los espacios enormes. En una cocina así podíamos dar de comer a los peques y a la vez, otros podían cocinar lo de los adultos. Aquí también podéis ver que se trata de una casa antigua, pero a mí poco me importó con esa amplitud.
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    Los dos miedosos en zona segura.

    Ahora parece que, por fin, el verano comienza y no hay marcha atrás así que será cuestión de tiempo que vayan cogiendo confianza. Estoy segura de que en unas semanas no querrán salir del agua. Eso sí, lo que tengo más claro aún es que no voy a poder tomar el sol ni un segundo, hay que estar con mil ojos y no perderles de vista. ¿Cómo es la relación de vuestros peques con el agua?, ¿también han tenido etapas de amor y odio?, ¿algún consejo?

  • El plan perfecto

    Para mí hay pocos planes que sean mejores que el de ir de casa rural con amigos. Siempre me ha gustado; tanto, que mis amigas decidieron alquilar una casa en Cantabria para mi despedida de soltera y ése fue el mismo plan que elegimos para las despedidas de otras amigas.

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    Tratándose de una despedida de soltera, también hubo noche de bares aunque disfruté lo mismo que la noche que nos quedamos en casa tomando copas y rememorando viejos tiempos. 

    Pues si ya me me gustaba a mí lo de juntarnos en grupo y charlar hasta el amanecer y preparar barbacoas o cualquier otra cosa, ahora con peques me parece sencillamente el plan perfecto. Si alguna de vosotras no se ha animado todavía a reunirse con sus amigos e hijos propios y ajenos, aquí va la lista de ventajas de este plan: 

    1. Es relativamente barato ya que, si quieres, puedes cocinar allí sin gastar nada de dinero en restaurantes. En ese sentido, es como si estuvieras en casa. Calculo que, entre la compra para cocinar y el alojamiento, te gastas unos 100 euros por adulto, los niños nada cuando son pequeños. No es como para hacer todos los fines de semana pero sí cada dos o tres meses. Eso sí, hay que añadir el gasto del trayecto si tenéis que hacer muchos kilómetros.

    Nosotros apenas tuvimos que movernos ya que nuestros amigos venían de Pamplona y Vigo, y los asturianos estamos en medio de las dos ciudades. Vistas desde la casa este fin de semana.

    Hamburguesas caseras para cenar hechas por María, que adora cocinar y lo hace estupendamente.

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    Mi marido y sus amigos de Zaragoza. La verdad es que no sólo se ríen ellos, nosotras lo pasamos genial cuando cuentan batallitas.

    2. Es un plan largo, es decir, es para estar todo el fin de semana o un puente. Y así ya no tienes que preocuparte y pensar si llevas a los niños al cine, a un taller o al parque. Que todo eso está genial pero llega un momento en que ya no tienes muchos recursos.

    Además, no estás muy condicionado por el tiempo. Te puedes quedar en casa y los niños tienen con quién jugar. Y si la lluvia da tregua, sales a conocer la zona.

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    Foto de grupo, ¡será por sillitas!

    3. No molestas a nadie: Cuando alquilas una casa entre amigos, no tienes que estar pendiente de si los niños gritan, hacen ruido o estorban a gente que no conoces, como puede ocurrir en un hotel. Aunque es bueno que tus hijos tengan en cuenta si los de tus amigos duermen la siesta o no madrugan por aquello de no perder amistades.

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    Momento de griterío. No sé vosotras, pero en algunos sitios tengo la sensación de que mis hijos perturban la tranquilidad de la gente, y eso que intentamos evitarlo, ¡pero son niños!

    4. Los padres pueden trasnochar y los niños descansar. Sí, esas dos cosas que son, a priori, incompatibles, se pueden hacer en una casa rural. Los niños se acuestan y los padres nos quedamos tranquilamente cenando y bebiendo unas copas. Eso sí, los críos se levantan a la hora de siempre así que es bueno tenerlo en cuenta.

    Martini con limón. Lo sé, no he evolucionado en este sentido, bebo lo mismo que a los 15 años.

    Los peques por la mañana con toda la energía del mundo. Los padres teníamos mucha menos.

     Y como todo en esta vida, siempre hay alguna pega, así que absteneos si vuestros hijos se despiertan por las noches llorando a pleno pulmón por aquello de que vuestros amigos no quieran volver a veros excepto en el parque y, por supuesto, si vais a acabar a la gresca con el marido o mujer de alguna amiga o amigo 😉 Por lo demás, es el plan más recomendable del mundo.

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