Cuando controlas tanto tu cuerpo que eres capaz de pasar días sin apenas comer unas piezas de fruta. O puedes irte al lado contrario y perder completamente el control de tu cuerpo, comiendo de forma compulsiva una cantidad ingente de comida que luego tienes que expulsar para no engordar. Conozco los estragos de los trastornos alimentarios y, si no tienes ayuda, es complicado salir de ese círculo. Es algo que conocí hace casi veinte años, y por entonces el acceso a internet era escaso. Hoy en día, la información y la desinformación están al alcance de la mano, a un clic, en nuestro teléfono móvil. Y eso aún puede complicar más una situación que, ya de por sí, es difícil de gestionar para los que lo sufren y para sus familias.
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Las búsquedas relacionadas con los términos de anorexia y bulimia se han disparado un 470% en los últimos años. Es realmente terrible que los adolescentes puedan encontrar tantas cosas que les hagan daño en Internet. Además, las redes sociales están favoreciendo la difusión de estos contenidos y conversaciones, generando un efecto multiplicador. Los padres debemos estar al tanto. La tecnología es un gran avance cuando se usa bien. Si no se hace así, puede destruir. Esta campaña de Orange sobre Trastornos Alimentarios y RRSS dentro del marco de su proyecto “Por un uso love de la Tecnología” es muy gráfico.

En este momento, estas son algunas de las cifras que hay en la red con respecto a los trastornos alimentarios:
1. Existen 2 millones y medio de publicaciones etiquetadas con #Anorexia y casi cuatro millones
con #ana #mia.
2. El 60% de los pacientes con trastornos alimentarios buscan contenidos en internet que, como consecuencia,
ponen en riesgo su salud.
3. El 85% de personas que padecen estos trastornos comienzan a buscar contenidos de esta naturaleza cuando son
menores de edad. Además, 1 de cada 4 sigue haciéndolo cuando es adulto.
4. El 87% de las familias desconoce este problema, solo un 40% se acaba enterando. Es decir, más de la mitad de los padres no conocen lo que está ocurriendo.
Como veis, las cifras son tremendas. No es cuestión de alarmarse más de la cuenta, simplemente hay que saber que estos contenidos existen, que los adolescentes y jóvenes pueden acceder a ellos en un solo clic y que los padres debemos conocer si nuestros hijos están teniendo acceso a todo aquello que pueda dañar su salud. Tenemos una enorme responsabilidad y un reto muy importante con respecto al uso que hagan nuestros hijos de la tecnología.