Lo primero, y aunque creo que ya casi todas sabréis qué es lo que conocemos como bebé arco iris, sí que me gustaría resumir que esa denominación se explica de la siguiente manera: «el bebé arco iris es aquel que nace tras una pérdida anterior. Un arco iris aparece cuando comienza a salir el sol durante o tras la tormenta. Se acepta que esa tempestad existió y, por tanto, que la familia puede seguir lidiando con el dolor de la pérdida pero con una luz que ha aparecido que trae color y esperanza».
Quienes me seguís cada día por Instagram sabéis cómo estoy viviendo la maternidad con Aurora. Es verdad que no difiere tanto de las anteriores, en el sentido de que estoy igual de pletórica y feliz porque disfruto muchísimo de la etapa «bebé», soy una adicta total y a los cuatro me los he llevado conmigo a todas partes hasta que empezaron la guardería con casi dos años. Todo hay que decirlo, mi trabajo como presentadora en la tv cuando tuve a Alfonso me lo permitía; el estar en el paro (aunque seguí formándome) me permitió cuidar de Rafa y que el blog se profesionalizase y pudiese trabajar desde casa me permitió estar con Gabriel y ahora con Aurora. Pero al lío, que las que me decís que se me ve ahora radiante de alegría, os diría que igual que las veces anteriores. Pero en esta ocasión, valoro cosas que antes no valoraba porque las daba por sentadas.

Qué trae un bebé arco iris
1.Paz: Encuentras paz porque los embarazos tras una pérdida perinatal son muy duros psicológicamente. Y cuando tienes a tu bebé sano y salvo en tus brazos y ves que todo va bien, respiras. ¡Y de qué manera!
2.Alegría por dos: sabéis que un hijo no sustituye nunca a otro. Y que la llegada de un bebé siempre es una alegría inmensa. Pero cuando has lidiado con el dolor, cuando has vivido una experiencia de pérdida y has caído tan abajo… cuando subes, subes a lo grande. Así que la alegría se dispara porque sabes que eso que estás viviendo no siempre es así y vale oro. De alguna manera, sientes que estos bebés traen un poquito del que se fue antes de tiempo.
3.Miedos: cuando te has dado de bruces con una realidad dura, pierdes de alguna manera la inocencia y a veces piensas cosas negativas. A mí, que jamás se me pasó por la cabeza con los niños que algo malo pudiera pasarles, me está pasando ahora. No es constante porque tengo tendencia a pensar que todo tiene que salir bien siempre, pero de vez en cuando me entra alguna neura y me tengo que decir a mí misma «no te emparanoies».
4.Reconciliación: Cuando nació Aurora y os conté en este post cómo fue el parto, me referí a ese instante como el de reconciliación con la vida. Y es así, de repente, sientes que perdonas a Dios, a la vida, al karma… el haberte arrebatado a tu bebé. De repente ya no estás tan cabreada con la vida porque te trae de nuevo felicidad.
5.Sanación: y esta para mí es la palabra que lo resume todo. Sí, el bebé arco iris te cura. La cicatriz de lo que viví está ahí, no quiero además que desaparezca, quiero que siga ahí y me recuerde que tengo una hija en el cielo. Pero la herida cierra y deja de sangrar cuando llega un bebé arco iris. Y a mí, Aurora me ha devuelto la vida y me ha devuelto a la vida.
Hubo un tiempo en que yo creí que nunca volvería a ser igual de feliz que había sido hasta el 3 de agosto de 2017. Estaba convencida de que jamás recuperaría la sonrisa, que ya iba a quedar tocada de por vida. Me equivoqué. Soy muy feliz ahora. Y valoro más que nunca que mis hijos estén sanos. No olvido, no quiero, alguna vez todavía lloro y sé el tiempo que tendría Carmen. Pero también sé que el «ahora» es lo que importa, que tengo una niña preciosa en brazos cada día y que tiene la sonrisa más bonita del mundo. Sé que nada tuvo sentido entonces y que ahora todo tiene sentido. Sé que estoy en paz. Mi segunda hija, más que un arco iris, es lo que su propio nombre significa. Aurora: Claridad y luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del Sol.

