Sé de una pareja que “recomendó” a los invitados a su enlace que no fueran acompañados por sus hijos. Sinceramente, me parece que la proposición es dispar, ya que esa decisión debe ser de los padres. Dicho esto, yo tengo claro que, a una boda es mejor ir sin niños pequeños. Sobre todo por ellos.
Tampoco es que sea experta en esta materia; la única vez que nos llevamos a Alfonsito de boda fue todo bien, pero claro, aún no había cumplido el año y no caminaba, por lo que era bastante controlable. Y si a eso le sumas que el hotel en el que nos hospedábamos era el mismo en el que se celebró el banquete, pues ya ni os cuento. Del picoteo fue directo a la habitación, y allí se encargó de él una niñera.
Boda en Baeza (Jaén). Alfonso vino con nosotros porque nos cogimos parte de las vacaciones en fechas próximas al enlace.
Ir a una boda no es como ir a comer a un restaurante, son muchas horas. Las ceremonias son para ellos un coñazo, el picoteo puede ser divertidísimo pero ¿y la comida o cena que se alarga más de tres horas? Algunos puede que lleguen vivos al baile pero ¿cuánto pueden tardar en caer rendidos?
En cualquier caso, dentro de quince días tengo una boda. Bueno, un bodorrio, ¡se casa mi hermano! Y sí, ése es uno de los enlaces a los que tienes que llevarte a los enanos. Y más cuando Alfonsito tendrá un papel protagonista.
Alfonso, con las que serán sus acompañantes para llevar las arras, el día que fueron a elegir modelito.
Seguramente Alfonso se quedará hasta que termine la cena, pero a Rafa tenemos que buscarle “alojamiento” o niñera después de la ceremonia. En cuanto tenga solucionado eso, mi único objetivo será llegar a la iglesia sin una mancha en el vestido, que no es poco. Prometo muchas fotos y detalles del evento.
