Para mí hay pocos planes que sean mejores que el de ir de casa rural con amigos. Siempre me ha gustado; tanto, que mis amigas decidieron alquilar una casa en Cantabria para mi despedida de soltera y ése fue el mismo plan que elegimos para las despedidas de otras amigas.

Tratándose de una despedida de soltera, también hubo noche de bares aunque disfruté lo mismo que la noche que nos quedamos en casa tomando copas y rememorando viejos tiempos.
Pues si ya me me gustaba a mí lo de juntarnos en grupo y charlar hasta el amanecer y preparar barbacoas o cualquier otra cosa, ahora con peques me parece sencillamente el plan perfecto. Si alguna de vosotras no se ha animado todavía a reunirse con sus amigos e hijos propios y ajenos, aquí va la lista de ventajas de este plan:
1. Es relativamente barato ya que, si quieres, puedes cocinar allí sin gastar nada de dinero en restaurantes. En ese sentido, es como si estuvieras en casa. Calculo que, entre la compra para cocinar y el alojamiento, te gastas unos 100 euros por adulto, los niños nada cuando son pequeños. No es como para hacer todos los fines de semana pero sí cada dos o tres meses. Eso sí, hay que añadir el gasto del trayecto si tenéis que hacer muchos kilómetros.
Nosotros apenas tuvimos que movernos ya que nuestros amigos venían de Pamplona y Vigo, y los asturianos estamos en medio de las dos ciudades. Vistas desde la casa este fin de semana.
Hamburguesas caseras para cenar hechas por María, que adora cocinar y lo hace estupendamente.
Mi marido y sus amigos de Zaragoza. La verdad es que no sólo se ríen ellos, nosotras lo pasamos genial cuando cuentan batallitas.
2. Es un plan largo, es decir, es para estar todo el fin de semana o un puente. Y así ya no tienes que preocuparte y pensar si llevas a los niños al cine, a un taller o al parque. Que todo eso está genial pero llega un momento en que ya no tienes muchos recursos.
Además, no estás muy condicionado por el tiempo. Te puedes quedar en casa y los niños tienen con quién jugar. Y si la lluvia da tregua, sales a conocer la zona.
Foto de grupo, ¡será por sillitas!
3. No molestas a nadie: Cuando alquilas una casa entre amigos, no tienes que estar pendiente de si los niños gritan, hacen ruido o estorban a gente que no conoces, como puede ocurrir en un hotel. Aunque es bueno que tus hijos tengan en cuenta si los de tus amigos duermen la siesta o no madrugan por aquello de no perder amistades.

Momento de griterío. No sé vosotras, pero en algunos sitios tengo la sensación de que mis hijos perturban la tranquilidad de la gente, y eso que intentamos evitarlo, ¡pero son niños!
4. Los padres pueden trasnochar y los niños descansar. Sí, esas dos cosas que son, a priori, incompatibles, se pueden hacer en una casa rural. Los niños se acuestan y los padres nos quedamos tranquilamente cenando y bebiendo unas copas. Eso sí, los críos se levantan a la hora de siempre así que es bueno tenerlo en cuenta.
Martini con limón. Lo sé, no he evolucionado en este sentido, bebo lo mismo que a los 15 años.
Los peques por la mañana con toda la energía del mundo. Los padres teníamos mucha menos.
Y como todo en esta vida, siempre hay alguna pega, así que absteneos si vuestros hijos se despiertan por las noches llorando a pleno pulmón por aquello de que vuestros amigos no quieran volver a veros excepto en el parque y, por supuesto, si vais a acabar a la gresca con el marido o mujer de alguna amiga o amigo 😉 Por lo demás, es el plan más recomendable del mundo.






