Si hay un lugar que no os podéis perder si visitáis en familia Asturias, es el Acuario de Gijón. De hecho, nosotros hemos ido ya tres veces y mis hijos no se cansan nunca, les encanta. Así que, si tenéis pensado venir a Gijón próximamente con los peques, os diría que es una visita obligada; no creo que haya ningún plan que les apetezca más que aquellos que suponen estar en contacto con los animales.
El Acuario de Gijón está situado muy próximo a la Playa de Poniente y en él hay ¡más de 400 especies! El recorrido dura más o menos una hora u hora y media, depende un poquito de lo que os detengáis en cada zona. Lo que sí me interesa recalcar es que se puede acceder por las instalaciones con sillitas de bebés, que creo que un dato importante a tener en cuenta para los que vayáis con niños pequeños. En un momento del recorrido, os vais a encontrar una escalera mecánica, sobre la que pasa un túnel de cristal en el que se ven tiburones y otras especies, pero hay un ascensor para bajar a la otra planta donde continúa el recorrido. Así que, a nivel accesibilidad, el Acuario no supone ningún problema y está perfectamente adaptado.

Los distintos hábitats
La primera parte del Acuario simula una zona rocosa; a mí personalmente es la que me parece más llamativa, sobre todo justo cuando entras, porque es un espacio muy grande que imita a un hábitat lleno de rocas. Es una zona dedicada a los ríos del Cantábrico. Ya os digo que la ambientación, la primera vez que mis hijos fueron, les hizo estar emocionados antes incluso de ver cualquier animal o especie. Obviamente, ya según iban viendo las distintas especies, pues iban disfrutando más. Y las nutrias son la parte más divertida de esta parte del recorrido.

Y aunque por la ambientación, la zona Cantábrica es quizás la más llamativa, sin ninguna duda, el lugar estrella del recorrido es la zona dedicada al Océano Atlántico, sobre todo porque es allí donde se encuentran varias especies de tiburones en un enorme depósito de agua. Vamos, que mis hijos se pasaron sentados un buen rato delante para verlos, así como a unas enormes tortugas y otras especies. . De hecho, lo niños no querían moverse de allí y estuvieron observando ese espacio durante un buen rato, ya que los tiburones nadan entre tortugas gigantes y otras especies.


“Toca-toca”
La verdad es que es difícil elegir qué zona le gusta más a los niños porque la que se llama “toca-toca” también puede ser todo un aprendizaje… Desde luego, el Acuario pretende divulgar y educar a los niños en la conservación de los océanos, y en esta zona que os digo, hay pequeñas piscinas donde los peques pueden tocar estrellas de mar, peces pequeñitos, erizos de mar… Así que me parece una forma muy interesante de que los niños estén en contacto con estas especies.

Los pingüinos de Magallanes
Tampoco puedo olvidar la zona en la que están los pingüinos de Magallanes, la especie más abundante en la costa patagónica. A los niños, creo que los pingüinos les despiertan mucha curiosidad y son una especie que realmente les gusta mucho. En el Acuario tienen un espacio que simula rocas junto a un enorme tanque de agua, aunque a veces descansan y no puedes verles en acción. En otras ocasiones, con suerte, puedes ver cómo se alimentan de anchoas, sardinas, calamares… así que en ese momento es fácil contemplarles buceando.

En total, en el Acuario de Gijón hay más de 60 estanques y peceras de agua dulce y salada que nos muestran la flora y la fauna de los distintos mares del planeta. Son más de 2.000 metros cúbicos de agua en los que se pueden ver salmones, nutrias, tortugas, anguilas, estrellas de mar, esturiones, además de todas esas especies que os mencionaba en el texto, como los tiburones y los pingüinos. El Acuario de Gijón se ha convertido en uno de los de mayor diversidad de España. Tiene ya más de una década en la que ha recibido casi dos millones de visitantes.Si me preguntáis a mí qué lugar visitar con niños en mi ciudad, ésta sería mi primera recomendación, sin duda. Yo creo que para los peques es el mejor plan y el más apetecible.
