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  • Viaje a Roma: qué ver y dónde comer

    Viaje a Roma: qué ver y dónde comer

    Y aquí va un post completo y pelín largo para todas aquellas que me pedisteis que os contara lo que hicimos y dónde comimos la semana pasada en nuestro viaje Roma. Era el primero solos al extranjero desde que nos casamos así que, como os podéis imaginar, lo cogimos con ganas. Muchas me preguntasteis si es un viaje para hacer con niños y os diría que casi cualquier viaje se puede hacer con niños; de hecho, nosotros viajamos siempre con ellos. Pero tengo claro que con ellos no hubiéramos visto la mitad de las cosas en el tiempo que las vimos. Es una ciudad con cuestas, empedrada, con escaleras en muchos sitios y con muchísimo que ver así que creo que esto ya os da una pista de que no es un viaje cómodo para los padres y quizás es muy cansado para niños. A mí me gustaría volver algún día y espero hacerlo con mis hijos, cuando ya no protesten por caminar mucho. Pero por poder, se puede.

    Viaje a Roma: qué ver

    Aquí es cuando la pregunta debería ser qué no ver. Porque Roma es para caminar día sí, día también sin dejarte un solo rincón por ver y disfrutar. Lo bueno es que puedes llegar andando a casi todas partes. Eso sí, cuando te das cuenta, has hecho una «kilometrada» de mucho cuidado. Pero bueno, vamos por partes y os cuento todo con calma y por orden.

    Coliseo y Foro Romano

    Esto es algo que hay que ver sí o sí, no hay discusión. La entrada al famoso Coliseo o Anfiteatro Flavio junto a la entrada al Foro Romano cuesta 12 euros y, si quieres audio guía, son 8 euros más. Cuando llegas allí, vais a encontrar también agencias que os van a abordar para hacer la visita guiada. ¿Qué ventajas tiene? Te ahorras la cola, te van explicando todo durante la visita (tanto al Coliseo como al Foro) y accedes a la zona de la arena en el Coliseo. El coste es de 35 euros.

    viaje a Roma

    Nosotros dedicamos el primer día casi exclusivamente a estas dos cosas. Dos horas para el Coliseo, y después de comer, continuamos en el Foro Romano que, todo sea dicho, aquí sí que creo que hay que ir con audio guía o visita guiada porque si no pasan desapercibidos muchos detalles.

    Basílica de San Pietro in Vincoli

    No muy lejos de la zona del Foro Romano está la Basílica de San Pietro in Vincoli, donde está  reliquia la de las cadenas con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en  Jerusalén. También allí está el famoso Moisés, de Miguel Ángel.

    Piazza del Popolo

    Ese mismo día también fuimos a la Plaza del Popolo, o plaza del Pueblo, una de las más conocidas de Roma. Allí pasamos un buen rato sentados, porque ya veréis que cualquier sitio es bueno en Roma para descansar. Tiene un obelisco egipcio y quizás lo más llamativo es encontrase dos iglesias, una al lado de la otra, que llaman «gemelas».

    El Vaticano, sus museos y la Capilla Sixtina

    A esto dedicamos tres horas. Entrar en la Basílica de San Pedro es gratis pero te puedes encontrar con horas de cola. La entrada a los Museos Vaticanos, que incluye la visita a la Capilla Sixtina, cuesta 17 euros, y luego vas directo a la Basílica de San Pedro sin esperas, así que es obvio que compensa pagar esos 17 euros. Nosotros en esa ocasión optamos por pagar algo más por hacer la visita guiada en grupo ya que los Museos Vaticanos dan para mucho. Pero bueno, en la web del Vaticano podéis ver las distintas entradas, descuentos, etc…

    Viaje a Roma

    Viaje a Roma

    Como os podéis imaginar, conocer El Vaticano, que es un estado independiente, es imprescindible cuando viajas a Roma. En la Basílica de San Pedro es imperdonable no entrar a contemplar La Piedad de Miguel Ángel. Y por supuesto, contemplar la Capilla Sixtina, dentro de la visita a los museos Vaticanos, también es fundamental.

    Piazza Navona

    Es difícil decir en Roma que una plaza es la más bonita pero podría ser el caso de Piazza Navona. Allí hay tres espectaculares fuentes pero, sin duda, la más llamativa es la Fuente de los Cuatro Ríos, del escultor Bernini, coronada por un obelisco de más de 17 metros y construido en Egipto. En la plaza se encuentra la preciosa Iglesia de Sant Agnese in Agone (Santa Inés en Agonía).

    Panteón de Agripa o de Roma

    Tenía muchas ganas de conocer esta construcción que tanto estudiamos en Arte en la época del colegio. Es un templo de planta circular de dicado a todos los dioses. Y quizás, lo más espectacular es su famosa cúpula, una verdadera obra arquitectónica con un óculo que está abierto y por el que entra la luz.

    Viaje a Roma

    Piazza di Spagna

    La plaza de España es una de las plazas más famosas de la ciudad de Roma. Se llama así porque se encuentra el Palacio de España, la sede de la embajada española. Como todas sabréis, en la plaza se encuentra la famosa y espectacular escalinata, con 135 peldaños, que sube hasta la iglesia de Trinitá dei Monti.

    Fontana Di Trevi

    ¿Qué decir que no sepáis? Imprescindible conocer la Fontana di Trevi, casi 40 metros de fuente monumental situada en el cruce de tres calles (tre vie, de ahí su nombre). La leyenda dice que los visitantes que lanzan una moneda a la fuente vuelven a Roma, así que hicimos lo propio. Se calcula que se arrojan unos 3000 € diarios a la fuente y el dinero se usa para financiar un supermercado para los necesitados de la ciudad.

    Viaje a Roma

    Piazza Venecia

    La Piazza Venezia está a los pies de la colina del Capitolio y muy cerca del Foro Romano. Allí se sitúa el espectacular y grandioso monumento a Víctor Manuel, Il Vittoriano, realizado en honor el primer rey de la Italia unificada e inaugurado en 1911. Muy cerca de la Piazza Venecia está la famosa Columna Trajana, del año 113 y con una altura de 30 metros.

    Basílica de Santa Maria Maggiore

    La Basílica fue residencia temporal de varios papas, de ahí que estén sepultados varios. Es desde 1990 Patrimonio de la Humanidad en Europa por la UNESCO así que creo que es una visita imprescindible.

    Trastevere

    Es uno de los barrios con más encanto de Roma, que a mí personalmente me recordó, salvando  las distancias, al de La latina, en Madrid. Un barrio con mucho ambiente, bohemio, con muchos pubs y restaurantes y donde podeis visitar la Basílica de Santa María en Trastevere, fundada en el siglo III.

    Viaje a Roma: dónde comer

    Si por algo también tenía ganas de ir a Roma es por el tema gastronómico. Soy una de esas personas a las que le apasiona la pasta, no me canso. Así que íbamos con una buena lista de recomendaciones. También me hicisteis una cuantas vosotras a través de Instagram. Vamos por partes. Una de las cosas que más me chocó es que en muchos sitios, o tienes pasta, o tienes pizza, pero no las dos cosas… Y el precio como en España, comer allí es barato, eso sí, en el alcohol meten un buen clavo.

    Osteria de Fortunata

    Cenamos allí la primera noche. Tenía claro que iba a pedir carbonara, ya que es mi plato favorito i iba con ganas pero cometimos el error de pedir un entrante y no fui capaz de comer todo. Por cierto, el entrante, por si vais varias personas, es un plato mixto de fritos que está buenísimo; son verduras y carnes en tempura. La carbonara allí es muy potente porque no son espaguetis, son como macarrones largos y sin hueco.

    Pizzería Da Baffetto

    Fue recomendación de varias de vosotras y chapó. Solo hay pizzas, nada más, y el sitio es cutre, de hecho, los camareros no hacen amago de ser simpáticos, ellos deben tener claro que el sitio se llena por sus pizzas y no se esmeran en nada más. Y las pizzas allí son de masa super final, es decir, cada uno se come una entera sin problema.

    Viaje a Roma

    Por cierto, los postres ni los probamos. Justo al lado había una heladería donde la gente hacía cola. Y con razón. Se llama Frigidarium y es un manjar.

    Gino by the Parliament

    Fue quizás la que más nos gustó. Está escondida en una calle pequeñita y fueron los carbonara que más nos gustaron. Y los espaguetis con almejas buenísimos. Eso sí, en este tuvimos que reservar, llamaron desde el mismo hotel.

    Osteria dei Capellari

    Este lo descubrimos nosotros y nos gustó muchísimo. Yo probé los funghi y estaban espectaculares, allí vi a mucha gente pedir los ravioli, así que quizás sea la especialidad. Además, fue el único sitio donde tomamos postre, porque maridín lo vio en la mesa de al lado, y nos sorprendió muchísimo. Allí lo llaman tortino de cioccolatte, y es como el coulant. De verdad, espectacular. Y el sitio tiene mucho encanto.

    Viaje a Roma

    Pizzería Ristorante Popi Popi

    Está en el barrio del Trastevere y cenamos allí nuestra última noche, por eso ya me despedí de Italia con espagueti Carbonara, que estaban buenísimos. Aquí sí que hay pizzas y pasta, por eso creo que lo elegimos como último restaurante.

    Viaje a Roma: otras cosas

    Me preguntasteis por el hotel (Hotel Rex). Como ya sabéis muchas, mi madre tiene una agencia de viajes, lleva toda la vida trabajando en agencias así que todo nos los organiza ella. Ya me advirtió que con un hotel tres estrellas te puedes llevar un buen chasco en Italia, que no tienen nada que ver con los de España, así que me eligió uno de cuatro estrellas. La diferencia de precio era de 100 euros las cuatro noches así que no me pareció demasiado. Pues fijaos, aun yendo a un cuatro estrellas, era un hotel corriente con vistas a un patio interior, baño pequeño… Eso sí, el desayuno era en una terraza muy chula. Lo dicho, no es comparable a un 4 estrellas en España pero bueno, nosotros  salíamos de allí a las diez de la mañana y no volvíamos hasta las 11 de la noche así que bien.  Y además lo cogí todo con mucha antelación y la verdad que no era caro.

    Fuimos un día a un espectáculo de música clásica con alguna interpretaciones  con tenor y soprano. Nos dieron un folleto a la entrada del Panteón y fuimos a preguntar. Por Roma os iréis encontrando este tipo de cosas en algunas iglesias o pequeños teatros. Yo, que nunca he ido a la ópera, me quedé impresionada y me encantó. Y el precio desde 30 euros, que como son pequeños los sitios, aunque cojas la entrada más barata, ves todo perfectamente. Os recomiendo esta experiencia si nunca habéis oído música clásica u ópera en directo.

    Con respecto a Roma os diré que en dos días completos se ve casi todo lo que os he dicho pero dándote una buena paliza. Yo creo que tres días completos es lo perfecto para verlo y disfrutar y el que pueda más días, mejor todavía. Lo que sí os digo desde ya es que Roma está sucia y es la única pega que tiene. Con semajante patrimonio cultural es una pena que no cuiden ese aspecto, que desde luego no está bien gestionado cuando a mitad del día hay papeleras que rebosan basura. Por lo demás, Roma es una ciudad imprescindible una vez en la vida…

    Por último, si habéis ido a Roma, estaría genial que dejaseis un comentario con vuestras recomendaciones para todos aquellos que lleguen al post buscando información. Compartir es de guapas 😉

  • Vacaciones en casa ajena

    Casi todo en la vida tiene su parte buena y su lado malo pero es obvio que lo interesante es quedarse con lo positivo y aprender de lo negativo para evitarlo en futuras ocasiones. Como veis, me he puesto un poco filosófica, parece que me voy a poner a hablar de cosas muy profundas y ¡nada más lejos de la realidad! De hecho, irse de vacaciones y meterse en casa de tus padres o suegros a muchas os sonará. Y como todo, tiene pros y contras. Empecemos por los últimos:

    1. Los niños se alteran: las vacaciones de por sí ya les perturban bastante pero si a eso le sumas irte a casa de algún familiar, aquello es el «no va más». Alfonso se pasó la semana en Zaragoza como una moto; a Rafa lo que le ocurre es que se vuelve irascible, algo así como la niña del exorcista.

    Ahí veis a Alfonso, fuera de sí con sus primas riéndole las gracias. Y aunque Rafa esté sonriendo, os aseguró que pasó más tiempo protestando.

     

    2. Los niños te toman por el «pito del sereno»: De repente, no sabes qué fuerza extraña les invade pero no quieren comer lo que engullen habitualmente y directamente llaman a sus abuelos cuando quieren conseguir algo, vamos, es que ni te miran cuando persiguen un objetivo. En fin, que Rafa rechace unas lentejas es como para ponerse de los nervios.

    3. Los niños se ponen malos: no falla, tienen un radar para eso. Es oler las vacaciones y pasa algo. Por primera vez, Rafa tuvo conjuntivitis y, algún que otro día, décimas de fiebre. Mientras tanto, Alfonso cogió una buena tos, ¡y mira que desde febrero no se ponía malo de nada! Y yo cruzando los dedos y rezando todas las oraciones para que Gabriel sobreviviese a todos los virus. Porque además, mi cuñado estaba con gastroenteritis, los hijos de nuestro amigos con fiebre… Pero Gabriel ha vuelto sano y salvo a Gijón, es un superviviente a los microorganismos… y al frío de Zaragoza.

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    De esta guisa íbamos con los pequeñuelos. Vale, no todos los días hizo tanto frío pero cuando les hice la foto, los termómetros marcaban 0 grados.

     

    4. Hay que tener orden: cuando estás en casa ajena, no puedes dejar los coches y las piezas de lego por ahí. Más que nada porque, aunque tú ya estés acostumbrada a ir saltando por tu casa, los demás no. Y porque si tú pisas cualquiera de eso objetos, ya tienes el pie acorazado y acostumbrado, por lo que el dolor es soportable. Pero no, ni tus padres ni tus suegros podrían soportar tal envite.

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    Teniendo en cuenta que te vas con la casa a cuestas, ¡qué menos que tenerlo ordenado! Y como veis, maridín es experto en organización del espacio.

     

    Pero no todo va a ser malo. Alojarte en casa de tus suegros, en mi caso, tiene sus cosas positivas. Yo no me puedo quejar porque me tratan muy bien aunque es obvio que, como decía Dorita en «El Mago de Oz»: se está mejor en casa que en ningún sitio. Vamos allá:

    1. Tienes ayuda con los niños: Ya os podéis imaginar cuál es mi percal mañanero con Alfonso y Rafa de vacaciones estos días. Preparar desayunos a unos, dar el pecho al otro, vestirles a todos, ducharme, volver a dar el pecho, cocinar, hacer camas… Así que, si tienes quien te ayude con esas labores, la mañana no será como subir el Everest.

    2. Ni cocinas ni limpias: Estar en casa de nuestras madres o suegras implica olvidarse de ciertas tareas; ya sabéis lo mucho que les gusta aprovechar las visitas para preparar suculentas comidas. Supongo que no todas son iguales, pero la madre que parió a maridín no deja que hagamos nada, lo cual no quiere decir que yo no eche una mano a la hora de poner la mesa o recoger platos pero vamos, enseguida me «obliga» a sentarme de nuevo.

    3. Vacaciones baratas: pues sí, te vas una semana y te dejas el dinero en gasolina y peajes pero una vez llegas a tu destino, tus padres o suegros, invitan a todo o casi todo. Y no sólo eso, sino que además, amigos de la familia te dan algunos eurillos para que le compres algo al recién nacido.

    Y hasta aquí la lista de ventajas y desventajas de meterte en casa de la suegra. Como veis, no es que me motive el tema de que los niños se alteren porque la que se altera después soy yo, pero por otro lado, la ayuda y olvidarme de ciertas tareas, me ha tenido menos agobiada. Y a vosotras, ¿os agobia pasar las vacaciones en casa de familiares o, por el contrario, os tranquiliza el desentenderos de ciertas labores? Por cierto, si vais a Zaragoza en estas fechas con niños tenéis que:

    Ir a Neverland, en Puerto Venecia, el centro comercial más grande de Europa. Preparaos para que cada atracción os deje el bolsillo temblando. Subir en el tranvía.
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    Ir a la plaza del Pilar a ver el mercadillo.
    Allí podréis ver un Belén enorme y esta pista para atrevidos.

     

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